5 de diciembre de 2014

SANT JERONI DE MONTSERRAT

Acabamos de recogera Kepa y Mireia en el tren y nos preparamos rápidamente la comida. Tenemos intención de aprovechar el día en Montserrat. Escogemos una ruta corta que permite cumplir mi promesa de subir en tren a la montaña. Llegamos a mediodía al parking del Monestir de Montserrat (6€ / día completo). No hay demasiada gente: es viernes y el día se presenta medio encapotado.


Nos encaminamos por la explanada del monasterio hasta la zona de funiculares. La intención es ascender lo más velozmente posible el desnivel y llegar arriba con luz.


Montañero de pro venido a menos por el uso de instalaciones artificiales.


Vistas del Monestir desde la entrada del funicular de Sant Joan.


Kepa se ha encargado de los tickets del tren y no ha querido repartir gastos. 
Muchas gracias por la invitación. Aquí esperando el próximo convoy.


En el tren no hay demasiados apretujones. 
La gente se espera al fin de semana para literalmente invadir la montaña.


Cruce de trenes.


Cumpliendo promesas.


En unos minutos hemos ascendido por la canal y llegamos al Plà de les Taràntules.


Debemos coger el camino que sale a la derecha del funicular en dirección a Sant Jeroni.
Se trata de un sendero cómodo para los peques y que tiene unas magníficas vistas hacia el otro lado del valle montserratino. 
De momento las nubes cubren las cumbres, pero parece que va mejorando.
La Prenyada a la vista, la Momia medio tapada y l'Elefant escondido.


La zona de Gorros empieza a descubrirse.


¿Me ayudas?


Poco a poco las nubes dejan entrever el panorama: 
desde la Panxa del Bisbe hasta más allá de la Momia.


Sendero húmedo y ambiente frío.


Seguimos adelante por el bosque.


Protecciones en la zona baja de los Gorros. 
Por esta zona transitan cada día muchos turistas y montañeros y es mejor no tentar a la suerte.


Las que transitan también a sus anchas, son las cabras, que a estas horas y con el día que hace no prestan demasiada atención a la poca gente que hay en el monte.


La cabra.


Gorros de monstruo.


Kepa y Mireia parece que están disfrutando de la ruta.


Pasado un punto concreto muy angosto, se obtienen vistas a las nubes que cubren, de momento, Sant Jeroni. El Cavall Bernat se yergue desafiante y solitario  (ese pirulo algún día vamos a subirlo, Luis dixit).


La grulla, feliz con la marcha de las nubes.


Los peques "jiplando" con la grulla de Kepa.


Desde el mirador de Gorro Frigi.

El sol ya campa a sus anchas en la tarde montserratina.
Ha salido el Elefante.


Todos quieren posar con él.


Las antenas del Moro han perdido también las nubes.


Desde aquí se aprecia la Moreneta de la cima del Cavall.


Otra visión del Carall Trempat.


El sendero es fácil de seguir.


Irene, abre los ojos, que llevas unas cuantas fotos cerrándolos a posta... por favor.


En este punto encontramos el desvío al Monestir por el Plà dels Ocells que quizás tomemos a la bajada.


Roca y más rocas, estamos saliendo del bosque.


Microsetas.


Enésima vez que le quiero ceder su gorro a Irene y que me dice que NO.


Besos, ternura
qué derroche de amor
cuánta locura.


Estamos llegando a la ermita de Sant Joan.


La dejamos atrás para encarar la última rampa.


Escaleras de hormigón que rompen un poco el encanto.


La tropa en el final de la ruta.


Contemplando las magníficas vistas.


Estas escaleras van... HACIA ARRIBA.


Sombras.


Un último esfuerzo.


Amplia panorámica desde la cima.


Pisando los últimos peldaños.


La sombra de Sant Jeroni se proyecta en el valle.


Placa.


Segunda placa, ésta es nueva.

Un vistazo a Ecos y Agulles.


Foto de grupo en la cima.


Sin perder demasiado tiempo empezamos el camino de regreso. Empieza a descender el sol, rápidamente la temperatura bajará bastante y no queremos permanecer demasiado expuestos mucho rato.


El sol dora las paredes.


Bellos colores.


Cavall Bernat.


El sol se despide.


Posando con la puesta de sol.


Mirad a vuestra espalda.


Es la luna llena la que toma el relevo del día y da paso a la noche.


Decidimos aprovechar la claridad nocturna de la luna para desandar nuestros pasos hasta el funicular y descender al Monestir por la ruta más larga pero  más cómoda. Dejamos para otra ocasión el descenso por el camí de Francesos y Plà d'Ocells, que sería mucho más oscuro y no queremos que se asuste nadie. Buena decisión.


Panorámica pseudonocturna.


La luna va ganando altura.


Claridad en la zona de l'Elefant.


Las cabras pasean por nuestro lado sin prestarnos atención apenas.


El Trencabarrals presente en la cabecera del barranco. 
Más abajo los monjes han encendido las luces.


Las tinieblas nos empiezan a envolver.


Hay que darse prisa.


Unas nubes caprichosas esconderán durante un rato la luna y su luz, hecho que obligará a Kepa a usar su linterna.


Luces de ciudad.


Camino del monasterio.


Plaza del monasterio, totalmente desierta.


Dependencias de l'Escolania.


¿Asusta o No?


Como mínimo impone.
Son las 19h. Hemos tardado 4 horas en cubrir la ruta entera a ritmo pausado.


Mireia se ha quedado con ganas de ver a la Moreneta y se ha tenido que conformar con verla desde la lejanía.
Ya estábamos fuera de hora para visitar a la virgen más querida y venerada de Catalunya (que ya sabemos todos que es negra debido al color de la madera y que se ha oscurecido con el tiempo llegando a repintarse en el siglo XIX de color negro... y si tuviera dos ruedas sería una bicicleta; pero la queremos igual, o no?).


El resto del puente lo hemos pasado comiendo, bebiendo y reponiendo fuerzas para nuevas a venturas, que serán contadas en otra ocasión.