22 de febrero de 2015

CASCADA DE L'ARBRET AL PEDRAFORCA II/4

A veces no se trata tanto de qué actividad vas a realizar sinó en compañía de quien. Siempre disfrutarás más de una aventura si es con amigos que conoces de tanto tiempo. Es el caso de este pasado domingo: hace casi un año que no coincido con Luis en la montaña por diversas razones que no vieneN al caso, pero los astros se han alineado para que por fin nos podamos encontrar y a las 6 a.m, desde las faldas de la montaña de Montserrat ponemos rumbo al Pedraforca, donde nos esperan las siguientes temperaturas según las webs de meteorología de la zona.
En resumen, va a hacer fresquete.


Desde Berga, donde la temperatura era de 5ºC, nos acompaña una nevada que se intensifica por momentos.


Circulamos por la carretera de Saldes con nieve en la calzada y mucho viento.


Tras un par de vueltas infructuosas en busca de nuestro Plan A, decidimos dejarlo para otra ocasión y nos desplazamos hasta el mirador de Gresolet, al pie del Pedraforca.
Allí el frío no perdona. Está nevando y hace viento: Scottish Conditions.


En el aparcamiento, poco movimiento a estas horas.


Pisando nieve virgen. Nada de humedad en le manto blanco.


El coloso se esconde tras la niebla.


Aunque desde la pista se intuyen las canales de la pared norte.


Sigue nevando mientras nos ponemos al día del marujeo de amigos y familiares.


La estampa es totalmente invernal.


Avanzar con este viento se convierte en una odisea.


En ocasiones es mejor darse la vuelta y dejar que pase la racha de ventisca.


Abrir huella en la nieve es siempre un lujo.
Estamos solos en el monte. Somos los primeros en salir a la montaña esta mañana, hecho que nos permite elegir dónde escalar.


La cámara de Luis empieza a hacer de las suyas.


Dejamos atrás la Cascada del Curset, que sigue estando un poco escasa de hielo y nos paramos en la Sense Nom ( donde yo me bauticé en hielo hace un par de inviernos).


El delincuente vuelve siempre al lugar del crimen.


Como la primera no está en condiciones y la segunda ya está escalada, seguimos adelante en busca de la tercera.
Nos espera la Cascada de l'Arbret, catalogada como II/4, que es según muchas guías la joya helada del Pedraforca. Tiene tres resaltes: el primero de unos metros termina pronto dando paso a un segundo resalte más tumbado que acaba en un rellano donde encontramos la cascada propiamente dicha, un resalte de unos 25 metros bastante verticales que dan la graduación de la vía. Pero vamos por partes...


Nos acercamos a la cascada, que se muestra magnífica en su parte baja.


Echándole un ojo.


Rápidamente nos ponemos a preparar el material, antes de que se nos pase por la cabeza irnos a desayunar o algo parecido.



Luis me cede el honor de abrir la escalada.


¡Allá voy!


Primer tornillo...


... primer contratiempo: las elásticas que fijan el par de piolets al arnés se han enredado con la cabeza del tornillo y hay que echar mano del ingenio para salir del atolladero.


Superado el percance.


No está de más meter otro tornillo a pesar de lo corto del resalte.


Desaparezco por encima de la cascada y monto reunión muy cerca, para poder seguir las evoluciones de Luis y seguir charlando.


Luis supera rápidamente el resalte mientras le aseguro desde arriba.


Las fotos de esta cámara cada vez me dan más yuyu...


Recogemos cuerda...


... y seguimos en ensamble por la canal en busca del segundo resalte.


-¡Luis!
- Dime.
-Pareces la Kira cuando la saco de paseo...
-¡Qué cab***!
- Ja ja ja ja ja...



Navidad en febrero.



Preparados para el segundo asalto.
Le toca el turno a Luis de ir de primero.


El segundo largo, algo más tumbado en su parte baja, nos ofrecerá el que para mí ha sido el mejor hielo de la jornada por su plasticidad.


Luis gestionando su largo.


Le veo suelto y cómodo en el hielo, pero le pido que meta algún seguro de vez en cuando que la seguridad es primordial a pesar de verse a gusto.


El tercio más alto del resalte es más vertical y  hay que apretar un poco además de proteger el paso.


¡Arriba!


¡Ya lo tienes!


Detalle del hielo del segundo resalte.


Posando con el hielo mientras Luis se encarga de montar la segunda reunión.


Mientras Luis va montando la R2, quito el primer tonillo que me queda a la altura de la cara (esta decisión desencadenará una serie de acontecimientos un tanto incómodos...). Él recoge cuerda y me doy cuenta de que la cuerda se ha enredado y sube un nudo. No lo podré alcanzar porque no me da tiempo a pillar la cuerda y por mucho que grito, Luis no me oye. La cuerda se encaja en el primer mosquetón que hay en la pared a unos 4 metros de mi posición. Le digo que pare de recoger cuerda y trate de soltarla, pero el nudo está fijado en el frío mosquetón y de ahí no se mueve.
Toca tomar una decisión y subo a liberar el nudo. La inclinación moderada y el buen hielo facilitan la labor. Llego al tornillo, lo libero, pero el problema se traslada al tercer tornillo que ha colocado Luis al subir... Me toca seguir ascendiendo hasta llegar allí, justo antes del paso clave de este largo. Allí puedo liberar el asunto y explicarle a Luis, que ahora sí me oye, el show que hemos tenido.
Una vez liberado el nudo, Luis podrá recoger normalmente la cuerda y asegurarme en condiciones.


Vista de lo que veía Luis del asunto: NADA.


La R2, desde donde subo asegurado el último tramo del segundo largo.


Pasado el capítulo de tensión, nos plantamos en la base de la verdadera Cascada de l'Arbret, denominada así por el arbolito que corona el hielo. Presenta dos posibles itinerarios: por la izquierda, el más tieso, gradúa 80º de inclinación según la guía que traemos. Por la derecha, la inclinación es de 75º. Para el caso, lo mismo.


Luis preparándose para asegurarme.


Bromeando con el hielo para los refrescos.


Me veo animado y confiado, así que me lanzo a por el tercer largo, que se hará MUY largo.



Voy ganándole metros a la cascada a buen ritmo.


Me acerco hacia la parte central de la cascada con una inclinación bastante mantenida.
Voy bien.


El hielo no es tan bueno como antes, es demasiado duro y estalladizo en algún tramo.


Me acerco a probar las columnas del lado izquierdo.



Dándole caña al tramo más vertical.
El hielo suena mal en la columna donde apoyo mi pierna derecha. Hay un espacio hasta la pared y suena a hueco. El lado izquierdo está bien, pero el derecho no me da confianza, así que decido descender un poco y dejarlo para otra ocasión.


Una vez destrepado el paso, clavo el piolet en la columna y se parte un cubito de hielo de unos 70 cm aproximadamente que queda alojado en la cueva tras la cascada.
Tendré que hacer una travesía para poder coger la otra línea de subida.


De nuevo hacia arriba.


En este tramo, noto el cansancio y voy deteniéndome con más frecuencia.
Una de las paradas ha sido porque el piolet se ha quedado trabajo en el hielo y al sacarlo me he golpeado la nariz con el filo de la pala. Más tarde me preocuparé de curar lo que me haya hecho.



Apretando en la parte alta.
¡Cómo duelen los gemelos!


¡Lo conseguí!
Gracias Luis por tus ánimos desde la reunión.


He metido 7 de los 8 tornillos que llevábamos, así que es trabajo de Luis sacarlos, recogerlos y llegar hasta mí, que le espero en la R3 que he montado de dos parabolts situados en una enorme roca sobre el árbol de la cumbre.


Me quedo en la R3 reponiendo fuerzas mientras Luis hace su trabajo.
Me costará un rato de espera verle asomar por la parte baja del hielo.


Ánimo que ya lo tienes.


Le ha costado un buen rato llegar hasta mí, hecho que me da una idea de lo que habré tardado yo en subir...


Por fin, reunidos en "l'Arbret"


R3.


Aprovechamos la R3 para que Luis llegue a posición segura asegurado.
Desde allí, en una improvisada R4 me asegura para poder juntarnos lejos del peligro.


Recogemos cuerda, que ya no nos hará falta.


Y picamos un poco de hielo para los refrescos.





Curiosamente, no se han derretido dada la baja temperatura ambiental.

Preparando el aperitivo.


Brindis por el reencuentro de la cordada casi un año después... y por el cumpleaños de ambos, y por la castañada, la navidad, los cumpleaños de Carmina y los peques, las campanadas de fin de año y las buenas noticias para el 2015.
CHIN-CHÍN 


Con el refresco apurado y unos cuantos pistachos menos en la bolsa, nos despedimos del cresterío del Pedraforca.


La vía se puede rapelar, pero teniendo en cuenta que nos mola más caminar y que ya hemos tenido bastantes contratiempos por hoy...seguiremos bajando por el bosque nevado.



Me toca abrir huella hasta muy cerca del refugio.


La cordada de nuevo en la pista.
Ha salido el sol y el día luce máximo esplendor.


Mucho viento azotando la ladera norte.


El viento levanta la nieve depositada en los árboles.


Parece que se quiere abrir el día del todo


Hacia el sur está totalmente despejado y se pueden ver los planes truncados por la mañana que quedan en la libreta de "pendientes".


Al llegar al coche hecho un vistazo a la avería que me he hecho en el tercer largo.
No es más que un corte superficial que me tocará explicar durante toda la semana a quien se cruce conmigo.


Antes de marchar, curioseamos los carámbanos que se han formado en los bajos del coche.


El día se ha despejado totalmente y el Pedraforca ha salido de su niebla para saludarnos con traje de gala.


¡Qué bonito es este monte! Hoy ha sido testimonio de nuestro reencuentro y, sobretodo, del nacimiento de nuevos planes de futuro que esperamos no tener que esperar otro año para poder llevarlos a cabo.