13 de septiembre de 2014

PICA D'ESTATS: HISTORIA DE UNA ILUSIÓN

Hace unos meses, en plena planificación de las vacaciones y sin saber ni siquiera los días que tendríamos para ir al monte, decidimos que (si la meteo lo permitía) intentaríamos una salida de esas que recordaremos durante mucho tiempo. El reto consistía en ascender al techo de Catalunya, la Pica d'Estats, aprovechando los cuatro días de fiesta que juntábamos al ser puente.



La Pica es un monte que, estando bien de forma, se sube y se baja en el día desde el aparcamiento de la Molinassa cerca de Àreu. La mayoría de la gente, también hay que decirlo, suele hacer noche a mitad de camino en los lagos. L'Estany de Sotllo ofrece una amplia campa de hierba en su vertiente norte mientras que l'Estany d'Estats también ofrece algún bello rincón donde plantar la tienda.



Hasta aquí todo bien; la complicación radica en que vamos a hacer la expedición TODA la familia y eso conlleva una serie de requisitos que no permiten el más mínimo cabo suelto. La meteo debe ser perfecta para todos los días ofreciendo una ventana de buen tiempo lo suficientemente amplia como para afrontar el reto; debemos estar físicamente fuertes para poder cargar con los peques a la espalda la mayor parte del trayecto y debemos organizarnos bien para poder subir el material necesario e imprescindible de un modo cómodo y sin que se convierta en una calvario para nadie.
Las ganas, la ilusión y esa sensación de reto familiar nos llena de esperanza, pero la meteo que van dando toda la semana en las diferentes fuentes consultadas nos echa encima un jarro de agua fría. Se van confirmando las tormentas por la tarde del jueves día 11 en Pirineos. Tanto unos como otros coinciden en lo mismo. Eso nos echa para atrás y decidimos posponer el trekking hasta mejor ocasión. A pesar de que la decisión está tomada, la noche del miércoles 10 de septiembre, me quedo hasta tarde consultando las previsiones que dan en las webs francesas y parece que van variando los modelos hasta ofrecer una tarde de jueves lluviosa, pero un fin de semana espléndido en el que desaparece el alto riesgo de tormentas para el sábado por la tarde. Eso nos dejaría una ventana de buen tiempo lo suficientemente amplia como para intentarlo.



DÍA 11.9.14: DECISIONES

Es jueves, día de la Diada, y espero paciente a que EL PEDIATRA actualice su boletín. Es la última fuente que me queda por consultar, la más cercana, pero no actualiza hasta hoy (quizás demasiado tarde). En su boletín coincide con franceses y alemanes, es decir, jueves tarde lluvioso (pero no demasiado), viernes soleado y con buena noche y sábado soleado con riesgo lejano de precipitaciones débiles al final del día. Viendo que la jornada del jueves queda definitivamente condenada, la planificación debe variarse un poco e intentar el reto en tres jornadas en vez de en cuatro. Eso añade un plus de esfuerzo a la hora de subir el material, ya que pensábamos hacerlo por la tarde del primer día. Lo comentamos un rato y finalmente decidimos liarnos la manta a la cabeza. 
Mientras Carmina y los peques pasan la tarde en casa de los abuelos en BCN, paso por casa a preparar las mochilas y el resto de la logística (menos mal que lo tenemos todo bastante estudiado a estas alturas). Recojo a la perra y regreso a BCN para cenar y dejar a Kira al cuidado de los abuelos. La decisión de dejarla estaba tomada hace años, cuando subimos por última vez la Pica y acabó sangrando de las cuatro patas en la zona del Port de Sotllo. Ella lo agradece y nosotros también nos quitamos un elemento del que estar pendientes.
Salimos de BCN sobre las 22:30 horas dirección a Àreu. Nos esperan unas cuatro horas de coche hasta allí. El trayecto lo hacemos prácticamente solos a partir de Berga. Las carreteras de la Cerdanya aparecen desiertas. Cruzamos Pont de Suert y llegamos a Sort. Desde aquí en poco rato nos plantamos en Llavorsí donde un grupo de hasta seis Mossos d'Esquadra tienen montado un control a eso de las 2 a.m. Me paran, me piden los papeles y me hacen soplar. Iván se despierta flipando al ver a la policía hablar con papi.
Seguimos adelante y desde Àreu recorremos la pista del Plà de Boet hasta el final llegando al aparcamiento de la Molinassa donde montamos el tinglado para dormir en el coche.
Son las 3 a.m. cuando nos metemos en el saco.


DÍA 12.9.14 (Parte I): PORTEANDO MATERIAL

Me despierto pronto, apenas he dormido tres horas. La vejiga aprieta cada vez que subo de cota, así que no me cuesta salir del coche. La pereza es grande pero la ilusión y el compromiso con el reto es aún mayor, así que preparo rápidamente la mochila con el tienda, un saco, el hornillo, la comida, la ropa de abrigo y poco más de lo imprescindible para hacer noche en altura y me lanzo hacia la aventura. Me espera un buen desnivel para hacer cargado, pero la fresca de la mañana ayuda a sobrellevarlo.


Salgo del Pont de la Molinassa a 1806 m. Los primeros minutos los haré por pista en dirección al Plà de Boet, pero pronto me desvío por el sendero que sube, en apenas 15 minutos, al refugi de Vallferrera. Para ello, debo cruzar el río por puentes habilitados en un par de ocasiones y debo evitar las anegadas zonas de las torrenteras que cruzan el camino.


Llego a la altura del refugio (1940 metros) aún de noche. No hay movimiento en los alrededores. Algunas vacas yacen tumbadas en medio del camino mientras otras han empezado su lento rumiar que les ocupará buena parte de la jornada. Me ven pasar extrañadas.


De las cercanías del refugio parte un empinado sendero que gana metros rápidamente y zigzaguea por la ladera este del Barranc d'Areste hasta alcanzar una señal clave en la ruta hacia la Pica d'Estats. Estamos a unos 2050 metros de altitud. Sigo a oscuras, iluminado únicamente por la luz del frontal.


Me toca rodear las Pales d'Areste en busca del Barranc de Sotllo. Me espera un amable sendero que en ocasiones se corta bruscamente con huesos rocosos que sobresalen de las entrañas de la montaña. Es durante este corto tramo cuando las primeras luces del día empiezan a aparecer.


Un rato más tarde, los tonos malva ganan el cielo e iluminan el Monteixo (2902 m).


Para bajar al Barranc de Sotllo hay dos opciones, la primera seguir el GR que rodea la ladera de la Obagueta d'Areste y la otra destrepar un empinado tramo y avanzar unos metros. Me decido por la segunda opción. Hay que ir con cuidado, pero se hace bien. Gano el fondo del barranco donde me reciben unas cascadas muy cargadas de agua (tónica general del trekking). Ya veo a lo lejos las altas cimas del Baborte (2929 m) y el Sotlllo (3073 m) mientras recorro a la carrera los Plans de Sotllo (2206 m).


Por fin aparece nuestro objetivo: La Pica d'Estats, que espera nuestra visita para mañana.


El sol empieza a dorar las cumbres de la Serra de Sotllo mientras avanzo con rapidez hacia los lagos.


Supero los tres tramos rocosos que ganan las gradas de acceso a l'Estany de Sotllo. La visión del estany desde este punto, con la Pica como telón de fondo es espectacular. Voy a buen ritmo y me siento fuerte, así que sigo adelante con buen ánimo.


Rodeo el lago por el este y me entretengo un rato por los aledaños del lago buscando un sitio donde dejar la mochila. Finalmente la dejo detrás de una pequeña depresión en la zona norte del Estany de Sotllo. Un trago de agua, un poco de comer y me bajo corriendo por donde he venido.


Croquis del recorrido de bajada (igual que el de subida). Había gente que me preguntaba si ya bajaba de la Pica d'Estats. Ja ja ja. 
¡¡Lo que me queda todavía para la cumbre!!


De nuevo en les Pales d'Areste, que he ganado esta vez volviendo por el sendero GR, puedo ver el parking de la Molinassa. Allí me esperan para empezar a subir de nuevo.


 He recorrido unos 11 kilómetros en menos de cuatro horas. No está mal.


Vuelvo a estar a 1800 metros, pronto repetiré un trayecto que me acabaré conociendo al dedillo.


Cuando llego al coche los peques hace un rato que se han despertado, están desayunando y listos para emprender la marcha.



DÍA 12.9.14 (Parte II): APROXIMACIÓN

Son las 11.:30 a.m cuando nos ponemos en marcha de nuevo. 
Esta vez vamos todos. Empieza la expedición.


Irene comienza con ganas la ruta.


Hay que seguir las marcas rojiblancas antes de llegar a la pista del Plà de Boet.


En los primeros compases, Iván también está ansioso por pisar monte.


Prados mullidos de hierba verde.


En este punto la pista sigue hacia arriba, pero nosotros tumbamos a mano izquierda por el sendero de subida al Refugi de la Vallferrera.


Irene se ha cansado de caminar y me pide ir a la espalda.


Primer puente de los dos que cruzaremos antes de llegar al refugio.



El ganado pasta tranquilamente en medio del sendero y, en ocasiones, dificulta bastante el paso.


El peso lo hemos repartido bastante bien. Habíamos estudiado bastante cómo hacerlo, pero la idea de Carmina de fijar el saco bajo la mochila de los nenes es genial. No se mueve nada.


En unos minutos llegamos al refugio. 
No tenemos prisa y nos quedan horas para alcanzar l' Estany de Sotllo.


Delante del refugio, el cartel nos indica la dirección a seguir.


Encaramos las rampas de detrás del refugio.


Poco a poco, pero a ritmo constante, vamos ganando metros a la montaña.
No hace calor, ni tampoco viento. La temperatura es bastante buena para caminar.


Un centenar de metros más arriba dejamos atrás la indicación de la Pica d'Estats.


Un poco más adelante dejamos el desvío hacia el Pic d'Areste y seguimos llaneando por la ladera de les Pales d'Areste. Por si alguien se pregunta qué hace Irene en esta imagen, hay que decir que una de las actividades que más le gusta a la pequeña cuando va en la mochila es hacer  ver que es peluquera y con una piedra te intenta peinar la nuca...


Sendero de les Pales d'Areste.


Tramo rocoso que obliga a echar alguna mano a la roca.


Con calma.


Llegando al final del sendero, los chiquitines han pedido comer algo. Es la hora del bocata, que aprovechamos todos para descansar las espaldas y estirar las piernas.


Un buen rato después, tras haber jugado un poco en terreno controlado, es la hora de seguir la marcha.


Superando otro tramo rocoso antes de la bifurcación entre el GR y el destrepe de acceso al Barranc de Sotllo.


Hablando con la yaya vía GPS, otro de los juegos.


Desde les Pales d'Areste, las vistas hacia el Baborte y el Sotllo dejan ver lo que nos espera más adelante.


Sorteando un árbol estratégicamente caído sobre el sendero.
Todavía nos queda un largo camino hasta el lago, que se esconde en las faldas del Baborte.


Barranc de Sotllo desde las alturas con el itinerario a seguir.



Llegamos al punto más delicado de la ruta. el destrepe que da acceso al barranco.
Se trata de un descenso de unos 10 metros más o menos dividido en tres tramos que se bajan bien con ayuda de las manos. Mejor bajar de cara al monte.


Sobretodo con la preciada carga a nuestras espaldas.


Estamos abajo.


El agua baja con fuerza por el fondo del barranco creando cataratas y pozas varias.


Antes de encarar la zona cómoda del barranco, hay que superar una zona de grandes bloques y lajas inclinadas de granito. En esta zona nos cruzamos con alguno montañeros que regresan de las alturas. En concreto, uno de ellos lleva una bocina que hace sonar cada vez que se cruza con alguien. A Irene no le hizo ninguna gracia, porque se asustó un poco.


De nuevo nos toca cruzar el torrente.



Durante este trayecto, Iván ha decidido echar una cabezadita.



Prohibido meter la bota en el barro.



Atrás van quedando las altas cimas del Pic de Norís (2834 m)


Mientras Iván duerme, Irene pide salir un rato. 
Estamos a 2200 metros en Plans de Sotllo, una zona cómoda para caminar.


Las vacas comen tranquilamente al otro lado del río.


Saltando.


Vadeando arroyos.


Trepando.


Disfrutando de las vistas tras la trepada.



Cada vez estamos más cerca de nuestro objetivo.



Catarata gemela.


¿Veo triple?.



Trepando de nuevo.


Siempre bajo la atenta mirada de papi que controla los movimientos de la pequeña escaladora.


Llegamos a la zona de los "lagos bebés", una zona llana, herbosa y con abundante agua.
Vemos por primera vez la Pica d'Estats todos juntos.


Cómodo sendero.
En unos minutos Irene sufrirá un susto...¡¡??


... al ver un batracio saltando por delante de sus piernas. Menudo respingo que ha dado la pobre.



Preparando el encuadre.


Preparando el encuadre (II).



Rastro en el barro.


El Pic d'Areste a la espalda de Carmina. A lo lejos, la Pica.


Posando con la Pica de fondo.


Nos queda superar ese muro de roca formado por varias gradas separadas por cortos pasos más verticales.



Buen día en la Pica d'Estats.


Aspecto ferruginoso de la roca. No quiero estar ahí con tormenta...


Encaramos las primeras gradas.


Un vistazo a los pozzis.


Superando un tramo rocoso.


Al ratito, Iván se ha despertado reclamando un poco de juego, así que hemos decidido hacer la segunda parada larga del itinerario. Comer y beber nos irá bien a todos.


Tras el avituallamiento, nos queda poco más de un centenar de metros de desnivel para llegar al final de la etapa de hoy. Superamos el primer tramo vertical, el de agua (bautizados por mí para guiarme, nada que ver con nombres que puedan usar los lugareños).



El segundo tramo, el de la trepada. Un paso de roca máximo de grado I que hay que superar para llegar a la siguiente zona llana.


El tercer tramo vertical, el del sendero herboso, nos lleva directos a un mirador situado por encima de l'Estany de Sotllo. La vistas desde aquí son aún mejores que por la mañana, ya que el sol está en su mejor posición: Baborte, Sotllo, Coll de Sotllo, Pic Verdaguer, Pica d'Estats, Punta Gabarró todo ello con el Estany de Sotllo a sus pies.


A lo lejos localizo la mochila que he dejado esta mañana.


Restricciones.


Rodearemos el lago y podremos descansar.



Aguas transparentes.


¿Habrá peces?


Peces, no sé, pero ranas tomando el sol, un montón.


En parejas.



Buceando.


¡Que vienen la ranas!



Es hora de descansar un rato.


Papi se decide por un remojón de pies. Un poco más allá dos parejas se bañan medio en cueros; ellos rapidín y ellas disfrutando del baño.


Iván se anima a mojarse sus piececitos, con cuidado que está MUY fría.



Descansando.


Es hora de meter algo en el buche, así que recuperamos la mochila que dejé por la mañana y estrenamos el hornillo nuevo.



¿Gustáis?


Mañana te espera tu primer tresmil.


Jugando mientras el sol se mantiene en lo alto.



¡A comer!


El sol se empieza a esconder por detrás de la Serra de Sotllo y decidimos mover el campamento un poco más lejos del camino de paso de todos los montañeros.


La temperatura está bajando rápidamente, pero una vez abrigados, los ánimos son los mismos.


Montamos nuestra tienda en la zona más alejada que pudimos. A estas horas todavía hay mucha gente llegando a los lagos. En total contamos diecisiete tiendas además de la nuestra. 
Solos no estábamos, vaya.


Refugiados en la tienda vamos a preparar la noche.


Empieza a oscurecer mientras nos preparamos para pasar la noche.
La temperatura bajará bastante, pero no demasiado. No habrá viento.
Carmina y los peques se quedan con los sacos grandes y yo me quedo con el de Irene, que me queda pequeño y tengo que abrigarme con la chaqueta para no acabar como un cubito. Al final de la noche acabé deseando que llegase el amanecer para activarnos y abandonar la tienda.



DÍA 13.9.14 (Parte I): CAMINO A LA CUMBRE

Me despierto muy temprano y me dedico a preparar las mochilas y activar mis músculos mientras la familia va despertándose. La actividad en el campo es bastante frenética con mucha gente poniéndose en marcha.


El Monteixo vigila desde la zona de desagüe de l'Estany de Sotllo.


El sol empieza  dorar la cumbre del Monteixo.
El día amanece espléndido (se confirman las previsiones). Para esta tarde hay riesgo de nubes y alguna precipitación débil. Debemos estar atentos al cielo.


Mimitos al despertar.


Iván se despierta contento por la mañana.


Y curiosea desde la puerta lo que pasa en el exterior.


Preparado para salir de la tienda.


Mira papi, llevo tus guantes.


Irene se abriga bien antes de salir de la tienda.


Todos fuera, que esto empieza.


Croquis de la primera parte de la ruta de hoy: de l'Estany de Sotllo al d'Estats.



Preparados para iniciar la ruta cada uno con un peque a la espalda. 
Carmina con Iván.


Irene con papi.


Iniciamos la marcha.



Dejamos atrás l'Estany de Sotllo hasta dentro de unas horas.



Tenemos que superar de nuevo unas gradas para alcanzar l'Estany d'Estats.


Mientras subo, le voy contando un cuento inventado a Irene de una ardilla-mami que había perdido su cortauñas y remueve cielo y tierra consultando a cada uno de los miembros de la familia acerca del paradero del cortauñas. Finalmente, se da por vencida y marcha a preparar algo de cena. Al ponerse el delantal de cocinar, encuentra su cortauñas en el bolsillo delantero del delantal y todos lo celebran con una gran fiesta.


La cosa se complica, el paso sobre el río está como el puente del río Kwai.



Nos toca vadear el río cerca del agua.


Carmina carga con Iván y también le entretiene con una historia de unos zorros que no querían hacer daño a los otros animales y deciden montar una cocinita en su cueva y aprender a cocinar productos comprados en el supermercado. Tan bien aprendieron a cocinar que acabaron montando un restaurante e invitando a todos los animales del bosque que anteriormente salían a cazar.
Al final, acabamos buscando caca de zorro por toda la montaña.


Alcanzamos l'Estany d'Estats desde donde se obtienen magníficas vistas de la Pica d'Estats y se adivina ya el trayecto penoso que nos espera para alcanzar el Port de Sotllo y con él, la frontera.


Croquis de la ruta desde l'Estany d'Estats hasta el Coll de Sotllo, segunda parte del recorrido de ascensión de hoy.



Rodeamos de nuevo por el este l'Estany d'Estats superando una grada.



A partir de ahora el sendero se torna pesado dada la inclinación que hay que salvar.


A lo lejos se ve el trillado sendero.



El sol le gana metros al valle.



Multitud de montañeros por delante.


A punto de encarar la pedrera.


A punto de encarar la pedrera. (II).


Primeras nieves de la ruta.


El sendero serpentea por la interminable pedrera.


Lejos queda nuestro hotel.


Gafas de sol, imprescindibles en la montaña.


Para todos, claro está.



En tan inmenso pedregal seco, existe una fuente escondida que brota bajo esa muralla gris y se esconde bajo tierra para alcanzar la zona baja de la pedrera.


Rodeados de montañeros vamos ascendiendo cada uno a nuestro ritmo.


Superada la primera parte de la pedrera, la más inclinada, llegamos a la parte alta, algo más tumbada. Ya queda poco para el Port de Sotllo. Desde allí la vía normal entra en Francia, mientras que hay quien opta por trepar por la arista hasta la cima del Pic de Verdaguer y de allí a la Pica.


Empezamos a dar muestras de estar cansados y queremos bajar de la mochila.


Un nevero solitario nos permite ganar un poco de tiempo.



Eso de tener hielo en las manos distrae un montón.



Llegando al Port de Sotllo, donde suele parar la mayoría.
Hemos pactado una parada larga allí para abrir el paquete de galletas de chocolate, un manjar sólo para grandes ocasiones.



En el Port de Sotllo (2893 m) nos espera el dulce chocolate, el agua y los frutos secos preparados para la ocasión. Estamos un rato largo allí protegiéndonos del viento que sopla en el collado. Parece que los franceses han dejado la puerta abierta.



La tercera parte de la ruta de ascenso discurre por territorio galo.



Un vistazo a Francia. En el fondo del barranco, l'Estany de la Cometa d'Estats, al que tuvimos que bajar en nuestra anterior visita llevando a Kira. Esta vez evitaremos perder cota en lo posible trepando por el tramo de GR que no quiso "escalar" la perra.


Descendemos unos metros por la vertiente norte del Coll de Sotllo y observamos maravillados (igual que el resto de gente que había por allí) la imprudencia de un chaval que se dedicó a pasearse por la parte alta del nevero sin ningún tipo de material de seguridad únicamente por jugar.
En fin, cada uno hace lo que quiere, pero hay que tener en cuenta que un resbalón lo hubiera lanzado sin posible parada hasta las rocas del fondo.



Sendero pedregoso en la vertiente norte.


Descenderemos unos metros en busca de un punto débil en la muralla rocosa de nuestra derecha.



Una corta y fácil chimenea nos separa del sendero.


Trepando.


Largas colas en la trepada según el momento que llegaras.


Superado el resalte, el terreno se torna más sencillo.


Sólo nos queda caminar hasta la todavía lejana cumbre de la Pica d'Estats.


Nos toca descender unas decenas de metros para huir de los heleros de la vertiente norte, demasiado duros para atravesarlos sin material específico.


El camino desciende hasta la parte baja de los neveros.


El Estanyet de la Cometa d'Estats con un gran tépano de hielo todavía flotando a pesar de lo avanzado del verano.


Remontamos el desnivel perdido por el otro lado del nevero. Se aprecia que en otras horas ha habido huella en su parte media.


¡Qué bien lo pasamos!


Dejamos abajo el Estanyet i remontamos el barranco en dirección oeste.


Nieves perpetuas nos aguardan.


Pisando nieve.


Muy pastosa a estas horas. Se agradece no tener que rodear más terreno.


A mitad de camino del Coll de Riufred, atajaremos en dirección a la Pica siguiendo marcas amarillas en dirección sur.



Detalle del punto de desvío.



El atajo nos permite ganar en distancia un buen tramo.


La zona es bastante concurrida pero menos que el sendero marcadísimo que sube al Coll de Riufred.


Nuestro objetivo cada vez más cerca.



Atrás dejamos el sendero de Riufred y el impresionante Montcalm.


Parece que hay bastante gente en la cima...


Recorriendo los últimos metros antes de juntarnos de nuevo en la cota 3000 metros.


Iván está jugando con unas piedras (no ha dormido siesta todavía) mientras Irene ha aprovechado para echar una larga cabezada a mis espaldas.



Ya nos queda poco y nos lo tomamos con mucha clama. Disfrutando del asunto, vamos.



A escasos metros del collado entre Verdaguer y Pica d'Estats, Irene se ha despertado y hemos decidido hacer una parada fuera de planning para estirar las piernas y comer algo.
Las galletas de chocolate han vuelto a triunfar.


A la hora de reanudar la marcha, los peques han insistido en continuar en el suelo.
Queda poco, aunque el terreno es complicadillo para unas piernas tan cortitas.



Cogidos de la mano nos acercamos hacia el collado.


A pesar del terreno, Iván no suelta la galleta.


Encarando los últimos 60 metros de desnivel.


Se nota que están habituados al monte.


¡Papi, dame la mano!.
Todavía no sé si me pedía ayuda o me la ofrecía, en serio.


Nos hemos recreado mucho en los últimos metros.


Contenta de llegar por sus propios medios.


La gente no paraba de girarse y animar a los peques.


Ya se ve la corta arista cimera.


Llegando al final.


Una vez en la arista, cuidado que el terreno es expuesto.


Con los papis pegados a los nenes la seguridad es absoluta.


La cruz marca el final del recorrido.


Hemos cumplido el sueño.


Felicidades a Iván por su primer tresmil (quinto en el casillero de Irene) y enhorabuena a los dos por haber sabido llevar tan bien vuestra parte del reto.
FELICITATS CAMPIONS!!!


El fotógrafo nos sacó un montón de imágenes en la cima, pero no es lugar para permanecer mucho tiempo. 


Cada vez tiene más cachivaches y artilugios... pronto no se distinguirá la cruz.


Un vistazo al techo del Pirineo.


Otro vistazo a nuestro próximo destino: el hotel de Sotllo.


Nos damos cuenta que hemos dejado los portabebés en el collado y antes que bajar con los niños sueltos decidimos que me esperen en la cima a que regrese con las mochilas. No debo tardar más que 15 minutos entre bajar, recoger los trastos y volver a subir, pero me encuentro a Iván dormido en la siesta más alta que puede echarse en Catalunya.


A pesar de este cartel, todos los mapas dicen que la Pica mide 3143 m, y así lo seguiré pensando.


¿Hay que pasar el teléfono por aquí?


Aunque no es ni demasiado ancha ni demasiado estrecha, la arista (de tan concurrida) se convierte en un terreno donde no hay que bajar la guardia. Que se lo digan a mi rodilla izquierda que impactó de lleno con un hueso de esos que le salen en la chepa a la Pica.


Bonita estampa la del Verdaguer desde la Pica. Es un tresmil que todo el mundo sube de relleno de la ascensión al coloso catalán. Nosotros lo dejamos para otra ocasión. Vamos tarde, Irene ya lo ha subido y nosotros también, Iván se ha dormido y, sinceramente, no apetece además de que no formaba parte del plan inicial a pesar de su cercanía.


Recogemos trastos y nos lanzamos con los nenes a la espalda a recorrer el mismo camino que de subida.


Bajaremos de nuevo por el atajo evitando el Coll de Riufred.



Buscaremos, mientras Iván duerme plácidamente, el barranco de la Cometa d'Estats.


Menudo pedregal la citada Cometa d'Estats. Por aquí es donde se lesionó Kira la otra vez.


Atravesaremos la nieve de nuevo y descenderemos hasta casi l'Estanyet.


En el cielo, las nubes parecen agruparse...


Sin llegar a l'Estanyet, remontamos de nuevo hacia el Port de Sotllo.


A lo lejos vemos nuestro objetivo,aunque antes vamos a tener que destrepar unos metros por la chimenea del GR.


Remontando el barranco.


Llegando al destrepe.


Destrepando de cara al monte.


Todavía un último repecho antes de llegar al Port de Sotllo.


Desde allí vemos la bajada que nos espera, que será larga y pesada.


Unas chicas euskaldunes le ceden un bastón a Carmina para la bajada, al menos durante un rato.


La bajada es un puro pedregal...


Nubes en reunión.


Piedras.


Por fin alcanzamos la parte baja y agradecemos de nuevo pisar un poco de hierba.


La Pica se está rodeando de nubes. 


Estany d'Estats desde las alturas.



Superado l'Estany d'Estats, una pequeña catarata con poza invita al baño, pero vamos tarde.


Ya vemos l'Estany de Sotllo, punto final de nuestra ruta de ida y vuelta de hoy hasta la cima catalana.


Refugio no guardado unos metros por encima de l'Estany de Sotllo.


¡¡¡Estamos llegando!!!



Carmina e Iván se adelantan  mientras nos detenemos a echar unas fotos del momento.



Por fin en la tienda y sin peso a la espalda, las cosas se ven de un modo diferente.
comemos algo y reponemos líquidos. 



Mientras los peques se felicitan mútuamente por el reto superado, nosotros nos ponemos serios y decidimos que dado el estado incierto de la meteo para esa tarde, la mejor opción será coger lo imprescindible para pasar la noche en el coche y dejar allí la tienda montada con lo que no sea necesario para esta noche.


DÍA 13.9.14 (Parte II): REGRESO

Dejamos allí prácticamente todo lo que no sean sacos y ropa de abrigo. La tienda, las esterillas, el hornillo y la comida y una mochila grande se quedan en la tienda mientras vemos como las nubes cada vez se hacen más grises en el cielo.



Hemos decidido hacer cambio de jinetes para dar un poco de descanso a mis piernas, que se están sobrecargando demasiado con lo que llevan en estos dos días.


 Lo mejor fue la cara de la gente cuando nos veía marchar dejando allí la tienda.



Debemos rodear de nuevo el lago.


A lo lejos queda nuestro hotel.


Acercándonos a la zona del mirador de l'Estany de Sotllo.



Despidiéndose de la Pica d'Estats hasta más ver.


Bajo un cielo amenazador, pero no tanto, vamos descendiendo con calma por los diferentes niveles hasta llegar als Plans de Sotllo.
El tercer nivel, por la grada de la hierba.


El segundo nivel, el de la trepada, en esta ocasión toca destrepar.


Superado el último tramo vertical, llegamos als Plans de Sotllo.


Iván me insiste que ahora (antes de ir al coche a descansar) quiere que subamos al Serrat d'Areste y coronar ese pico...


Peligros acechando.


Las vacas, curiosas ellas, se acercan todo lo que pueden para olisquearnos.


Decidimos evitar la trepada de subida por la Obagueta d'Areste y seguimos el camino que rodea a media ladera donde Carmina se reencuentra con la rama del árbol que casi le cuesta un disgusto la última vez que visitamos la zona.


Se está haciendo de noche y pronto oscurecerá. 
Es cuestión de recorrer el tramo de les Planes d'Areste con rapidez para no tener que gestionar pasos incómodos en la oscuridad.


La oscuridad nos envuelve justo al final del tramo horizontal, allí donde la señal de la Pica d'Estats de color naranja.


Descendemos el centenar de metros que hay de desnivel hasta el refugio guiados por la luz de los frontales y con la banda sonora de los cencerros de las vacas.


Una vez en el refugio, y con los peques dormidos a la espalda, rellenamos las botellas de agua y nos disponemos a recorrer lo poco que nos queda hasta el coche.


Frontal.


Al llegar al coche son casi las diez de la noche. 
Los nenes se activan brevemente al verse de nuevo fuera de las mochilas pero pronto se dejan vencer por el cansancio y las emociones acumuladas durante la aventura.


De momento el GPS marca un kilometraje que supera los 30 kilómetros, eso quiere decir que la Pica son unos 20 kilómetros de ruta ida y vuelta a lo que hay que sumar mi kilometraje del día anterior para llevar el material a l'Estany de Sotllo.



DÍA 14.9.14: RECOGIENDO MATERIAL

La aventura ha terminado para Carmina, Irene e Iván, pero todavía queda un poco de faena por hacer. Hay que ir a recoger el material que dejamos la tarde anterior, así que me despierto temprano y compruebo el estado de mis piernas, que parece que se quejan un poco del trabajo acumulado la jornada anterior. Voy sin peso, apenas medio litro de líquido y unos frutos secos, así que se hará más llevadero el asunto. Hace frío y el cielo se ha despejado durante la madrugada. No ha caído más que alguna gota dispersa. Mejor.


Hay que ir con cuidado de no ser atrapado por una de estas...


Guiado por la estrellas, el Cinturón de Orión me vigila.


Voy a buen ritmo, ya que al calentar las piernas, han dejado de molestar las rodillas, sobretodo la derecha que me martirizó bastante ayer. Llego, aún de noche, a la zona del destrepe de acceso al Barranc de Sotllo. Cuidado con la roca que está muy pulida.


Uno que se quedó atrapado, se convirtió en seta.


De nuevo en Plans de Sotllo, la Pica a la vista.


Colores metálicos del agua filtrando por las rocas.


Primera grada, la del agua.


Segunda grada, la de la trepada.


Tercera grada, la de la hierba.


Que da acceso al sendero que da paso al mirador de Sotllo.


Ya veo la tienda a lo lejos.
Me sé el camino de memoria y encima las rodillas han dejado de quejarse, me siento bien para acelerar el paso y regresar cuanto antes.


El campamento despierta.


Tardo más o menos lo estipulado en llegar a la tienda y no permanezco allí más de 15 minutos recogiendo la tienda y demás material. Un trago de agua y unos frutos secos me irán bien para recuperar fuerzas y poder afrontar el descenso.


Rodeo de nuevo el lago y me despido de la Pica d'Estats, esta vez definitivamente.


Autopistas de erosión que me guían hacia els Plans de Sotllo.


La sombra del porteador.


Pozzines a lo lejos. Todavía queda un largo camino por recorrer.


Una rana me sale a despedir.


Encarando la zona de la Obagueta d'Areste.


El GR discurre a mitad de la ladera hasta llegar a les Pales d'Areste.


Punto clave donde se juntan el GR con el camino de acceso a la trepada y por el cual he venido hace un rato. Me decido por el GR, ya que el peso no me hace ir tan seguro.


Camino.


Cuidado con las ramas.


Pales d'Areste.


Llegamos al final zigzaguando hasta el refugio.


Aledaños del refugio.



Refugi de la Vallferrera.


Descansando un poco las piernas en los bancos de madera junto al refugio.
Me pregunto qué estarán haciendo Carmina y los peques mientras esperan que regrese.


Se han despertado hace un rato contentos por no tener que hacer nada más que desayunar y jugar hasta que yo vuelva.



Tomando el sol...



Recorro con calma los últimos metros desde el refugio hasta el parking.
Me los encuentro sentados en un banco del aparcamiento de la Molinassa sacándose fotos.


Como esta.


Me reciben efusivamente a mi llegada.




Es hora de dar por terminada la aventura y regresar a casa.
No les hace mucha gracia, a los mayores tampoco todo sea dicho, ya que han sido una minivacaciones improvisadas y nos lo hemos pasado genial.


En total la ruta me ha salido con un desnivel positivo acumulado como si hubiera subido la Pica desde la puerta de casa, más o menos.


Y un kilometraje digno de una maratón.



Aunque para kilómetros los que nos quedan para regresar a casa y descansar un poco que mañana hay que ir a currar y empieza el cole...