17 de marzo de 2015

Revontulet: la leyenda de la aurora boreal

Una antigua leyenda del pueblo Sami cuenta la historia protagonizada por un zorro gigante que recorre las vastas mesetas árticas durante las más frías noches de invierno e ilumina el cielo con las chispas que se desprenden de su cola al arremolinarse la nieve. El término moderno Revontulet, el fuego del zorro, se deriva de este mito.


En realidad, el misterio de las auroras boreales se ha estudiado durante siglos teniendo representación en grabados del siglo XVI, que fue cuando por primera vez se concretó lo que venimos a llamar ciclos solares: períodos de tiempo en que se rige la actividad solar. En un principio se fecharon en ciclos de 10 años; actualmente, dicho ciclo es de 11 años. En la época actual se dice que estamos viviendo el ciclo solar número 24 desde que se inició su estudio.



Para explicar llanamente en qué consiste una aurora boreal y cómo se forma hay que remitirse a unos conocimientos básicos de astronomía. A saber: el sol es una gran estrella que está en constante combustión. En su interior se producen reacciones nucleares que provocan la salida de gases desde el núcleo hasta la corona. Cuando las llamadas tormentas solares tienen lugar, éstas son capaces de expulsar al espacio los llamados vientos solares, unas masas de partículas ionizadas que viajan a gran velocidad por el espacio llegando a la Tierra en un período de tiempo de unas 18 horas tras pasar las órbitas de Mercurio y Venus. Una vez llegan a nuestra atmósfera, las partículas son atraídas como si de un imán se tratase por el magnetismo terrestre. Parte de estas partículas interaccionan con los gases presentes en nuestra atmósfera, principalmente oxígeno y nitrógeno, y la energía que se libera al interactuar las partículas lo hace en forma de luz. Dichas luces, de diferentes colores en función de los elementos implicados en la reacción, forman las llamadas auroras boreales (en el hemisferio norte) o auroras australes (en el hemisferio sur).



Para complementar esta explicación hecha con mis propias palabras, recomiendo echar un ojo
                         al siguiente vídeo científico realizado en la Universidad de Oslo.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                         
                         
Una vez tenemos la lección aprendida, nos volvemos a situar en la tarde del 17 de marzo de 2015.
Durante las noches anteriores no he dejado de consultar las páginas especializadas en predicción de auroras boreales para poder estar atento a cualquier posibilidad de observación.
La más sencilla de consultar para mí ha sido:



Aunque hay otras:


Aquí he descubierto cómo funciona el complicado proceso de predecir lo impredecible. Aunque se trata de una auténtica lotería, las reglas del juego son sencillas: las zonas cercanas a los casquetes polares están incluidas en un mapa con unas marcas imaginarias que permiten saber qué nivel de actividad necesitamos que tenga la aurora para poder tener posibilidades de observarla en la posición en que nos encontremos. Nuestra posición en Rovaniemi la he marcado en el mapa y, como se puede observar, necesitamos una actividad entre 2 y 3 en la escala Kp, que alcanza desde 0 hasta 9, para poder optar al premio.
La aurora boreal aparece 200 noches al año en la Laponia finesa. Cuanto más al norte vayas, más posibilidades tendrás de verla. Saariselkä, Kilpisjärvi e Inari, junto con el resto de Laponia, son lugares recomendables de Finlandia. En Helsinki y en el sur, la aurora boreal se puede divisar unas veinte noches al año, lejos de las luces urbanas.



Las condiciones para hoy, a priori han de ser buenas dado el estado de alerta en que está el mundo entero. Se espera un día de Saint Patrick con los cielos teñidos de verde tras las tormentas solares registradas el día 15.3.2015. 


En detalle el vídeo de las erupciones solares del 15.3.2015



El sol se ha despedido de nosotros hace un rato y los cielos empiezan a oscurecer. Escucho algo de movimiento en el exterior y me asomo a la ventana a la vez que conecto internet en el móvil. Mi sorpresa es mayúscula al leer los datos de predicción que hay para estos momentos. Varios grupos de gente salen al exterior para mirar al cielo.



Todavía está demasiado claro para poder observar nada y menos desde mi posición en la zona del hotel, pero la cámara (plantada en el hielo enfocando hacia el cielo) deja intuir la tinción verdosa del firmamento.


Dejo pasar un rato antes de volver a probar suerte en la parte más alejada de la contaminación lumínica, pero siempre cerca de nuestro alojamiento. A pesar de la luz, el tono verdoso del cielo lo cubre casi todo. Es curioso que las Luces del Norte las veo mirando hacia el sur. La aurora nos ha sobrepasado totalmente en su camino hacia tierras más alejadas.


Me paseo un rato por la zona buscando un buen enclave mientras voy viendo aparecer y desaparecer curiosas luces tintineantes en el cielo. Me doy cuenta de que me tendré que desplazar a una zona con mejores condiciones de luz para poder disfrutar de un espectáculo al que se nos ha invitado.

GeomagneticStormScale G4

Son casi las 22 h y el mapa de previsión de auroras en Europa para dentro de unos minutos es prometedor. Se conoce que las mejores horas para la observación van desde las 21 h hasta una hora pasada la medianoche; cuando la noche es más cerrada.



Cargo de nuevo la batería de la cámara y me preparo algo de cena. La tropa está dormida y no quiero despertarles, así que cojo sigilosamente las llaves del coche y conduzco durante unos minutos hacia el norte en busca de algún punto donde poder situarme y esperar. En la carretera E75, localizo el desvío hacia Perunkajärvi y allí me meto. Me recibe una carreterilla helada y cubierta de nieve, oscura y con bosque a ambos lados. Si no veo auroras, al menos habré disfrutado de la conducción sobre hielo.


Voy despacio y apenas me cruzo con nadie. Voy deteniendo el coche y observando el cielo en busca de algo que me haga presagiar que el espectáculo comenzará pronto. Para quien se pregunte qué busco, que no espere la explosión de colores a simple vista; más bien se trata de buscar unos haces de luz que danzan en la oscuridad como si de humo llevado por el viento se tratase. 
A simple vista lo que se vería es algo así.


Busco un rincón ancho de la carretera para aparcar el coche y salgo del vehículo para comenzar a retratar la magia que me rodea. En un principio capto tonos verdosos, los más comunes.


Pronto aparecen otras tonalidades amarillentas y rojizas.


El espectáculo es a 360º.



Hacia el otro lado hay más rojos.


He triunfado.


Staying alive.


Cada vez me obligo más a mirar sobre mi cabeza, ya que parece que la aurora surge de un punto fijo sobre mí.


Os presento a mi amiga Aurora, que se muestra mejor en noches oscuras, sin luna y con cielos despejados.


Consigo captar amarillos, rojos y verdes en la misma imagen buscando el límite de la aurora.


Imposible captar la belleza de lo que me viene encima.


Y mucho menos explicarlo con palabras.


Sólo decir que se trata de un espectáculo que todo el mundo debería tener la oportunidad de verlo y disfrutarlo al menos una vez en la vida.


Contemplado el espectáculo.


Llevo un buen rato en la zona y no tiene intención de desaparecer; al contrario, va in crescendo.


Llega un momento en que llego a dominar el modo de disparo y la exposición. El único problema es que no sé hacia donde disparar la cámara, todo es impresionante.


Hacia el norte reinan los verdes.


Luces sobre mi cabeza.


Más rojos hacia el oeste.



Y amarillos hacia el sur.



El frío (-6ºC) empieza a notarse y necesito calentarme un poco, así que empiezo a pensar que sería hora de ir cerrando la sesión. 



La naturaleza se encarga de poner punto y final al espectáculo.
Ha sido casi una hora seguida de luces en el firmamento que tal como han llegado, se han desvanecido. Pronto llegará otra y otra y otra; ya que se espera una noche movidita, pero el cansancio me puede y decido regresar a al calor del hogar.



La red se hará eco en los próximos días del fenómeno extraordinario de esta noche que ha teñido de verde el cielo del día de San Patricio augurando buena suerte para todos.
¡Que así sea!


Entre las miles de imágenes que recopila la red de la noche de los tréboles verdes, me quedo con las sacadas por los astronautas desde la Estación Espacial Internacional con las auroras vistas desde el espacio.


Si verlo desde abajo impresiona, ¿qué sería verlas desde arriba?


Un vídeo del espectáculo visto desde el espacio.
(Recomiendo usar la opción de verlo en bucle ya que es muy corto)

video

Incluso contando con el equipamiento técnico actual, la aparición de la aurora boreal no se puede predecir con certeza. Es un fenómeno que no se puede empaquetar y vender, lo que hace que sea aún más especial. Aparece para ti, en el momento apropiado y en el lugar indicado. El Sol y la Tierra dirigen el espectáculo, y cada actuación es única.


Los caminos del zorro son inescrutables.

GOOD LUCK

Tajukangas: escalando el hielo lapón

Es martes y hoy vamos a dejar la navideña localización en la que nos encontramos para hacer un poco de ejercicio. Para ello nos desplazaremos desde Rovaniemi hasta la zona de Pyhätunturi, muy cercana al Parque de Pyhä-Luosto siguiendo la E75 hacia el noreste.



Cogemos el coche tras haber desayunado y ponemos rumbo a Pyhätunturi, donde nos espera el guía de Bliss Adventure con quien hemos quedado a las 11 h en el hall del hotel de la estación de ski.



La tropa preparada para la excursión.



Las carreteras son rectas, ¿Para qué curvarlas si la distancia más corta es la línea recta?


Cuando pasamos entre montañas, se ve que el hielo se forma en la misma carretera. Esto promete...



Tras muchos kilómetros, nos desviamos en dirección a Luosto y nos recibe una carretera totalmente helada que supone un nuevo desafío para la conducción. La verdad es que recorrer estas carreteras de hielo a 100 km/h sin un patinazo ni culetazo del coche es una gozada.



Unos minutos antes de la hora acordada llegamos a nuestro destino.



Mapa de la estación de ski que, situada bajo modestas cumbres, alberga hoy una competición internacional de descenso en ski.



En la recepción nos encontramos con Mike que nos hace descender a los sótanos del hotel para conducirnos hasta una habitación de material donde me equipa totalmente para la actividad de escalada en hielo que hemos venido a disfrutar.



Calzadas las botas y con el material necesario en la mochila, salimos del hotel en dirección hacia la zona de Tajukangas, muy cercana al hotel.

Charlando de escaladas en hielo, inviernos calurosos, Pirineos, Alpes e Himalayas; se nos pasa el rato rápidamente mientras vamos cruzando pistas con cuidado de no ser arrollados.



Nos quedan pocos metros para llegar al sitio de la escalada.



Tajukangas: se trata de una zona PRIVADA donde está prohibido escalar sin el permiso de sus dueños, que curiosamente es la empresa de guías que he contratado.  La cascada tendrá unos 30 metros de altura y está preparada con cuerdas estáticas que permiten la escalada en top-rope de un buen puñado de vías de diferente dificultad.


Mike se encarga de calzarme los crampones. Es tarea del guía asegurarse de que el cliente va a estar seguro del todo y le dejo hacer su trabajo pese a que es conocedor de mi experiencia en montaña, que la hemos estado comentando de camino a la cascada.



A pie de catarata, una zona segura con una hoguera en marcha proporcionará lumbre y calor a quienes no estén escalando.


Últimos preparativos antes de meternos en faena.


Hielo blando nos espera para ser pinchado.


Un vistazo al muro antes de darle caña.



Los ánimos de los míos dan fuerzas para comenzar.

En primer lugar, un pequeño test para ver cómo me desenvuelvo en el medio.


Comenzamos con unos piolets de escalada en hielo bastante ligeros de la Simond.


Con ellos afrontaré la primera parte del mini-curso en exclusiva con Mike.


Dándole a la vía poniendo en práctica los consejos recibidos.



Posando.


Escalando.


Cada vez más hielo a mis espaldas.


Llegando arriba.


Desde la parte alta de la catarata, un vistazo a la zona de descanso.



Una vez abajo, Mike me va proponiendo cosas para hacer y practicar.


Mientras tanto, Iván se sigue buscando un buen sitio para ver a papá escalar.



Aspecto de la cortina de hielo de Tajukangas.


Zona segura donde no caen cascotes de hielo desde arriba.



Jugando en la nieve.


Siguiendo los consejos del guía.

El primer reto que me propone es coger el piolet de aluminio que les ha dejado Mike a los peques para jugar un rato. Con ese único piolet, trataremos de ascender en top-rope una de las vías.


Le hago descender tras escuchar sus consejos.


Irene emulando a papá con su piolet de aluminio.



Iván haciendo lo propio.



Entre que el piolet de aluminio cuesta de clavar y que me fatigo de escalar con un solo piolet, el reto se pone difícil.


Atacando con un solo piolet la Tajukangas.



La técnica la voy pillando a medida que subo. Es mejor buscar apoyos digitales que golpear constantemente el hielo en busca de agarre.


Abajo van dando buena cuenta de las viandas y el zumo caliente del termo.


Además de disfrutar del calor de la leña ardiendo


Yo a lo mío, con un par consigo subir hasta arriba con un solo piolet como arma.


Saludando desde las alturas.


Descendiendo.


Tras el esfuerzo es obligada una parada para coger fuerzas.

Es turno ahora de la zona más estética de la catarata que afrontaré con el par de piolets más técnicos que ha traído Mike, unos Ergo de la Petzl; más pesados pero muy fáciles de dominar.


Gancheando a gusto.


Qué bien se sube con estos piolets, casi sin esfuerzo.


Posando de nuevo.


En la parte alta la cosa se pone seria.


Con buenas armas se supera todo.


Llegando a la parte alta.


Reto superado.


A todo esto, Irene se ha hecho dueña del piolet de aluminio.


Y se dedica a cavar zanjas en la nieve.


Papi sigue merendándose una a una las vías propuestas por Mike.


No soltaré los Ergo hasta el final.


Disfrutando del último hielo de este invierno, al menos del de escalar.


Escalando lo estoy pasando en grande.


Mientras los peques están disfrutando de la nieve un montón.


- Yo soy el papi
-¡No!, yo soy el papi
Les escucho decir mientras escalo.


Al final los dos se reparten los papeles y siguen jugando.


La última escalada la pienso disfrutar a tope.


Últimos metros.


Descendiendo muy a mi pesar de la cascada de Tajukangas.


Han sido unas tres horas seguidas de actividad , de 12 a 15 p.m. 
Es hora de descansar y volver a casa.


Con Carmina, que este año no podía escalar, pero que ya ha reservado su turno para el año que viene.


Foto finish de la jornada.


De regreso volvemos a atravesar las pistas de ski y el cansancio de apodera de más de uno...



Nos despedimos de Mike a la puerta del hotel tras devolverle el material y nos ponemos rumbo al hotel.


Irene contenta con el cordino que le acaba de regalar Mike.


Nos esperan las carreteras nevadas, que prefiero recorrer de día, al menos por ahora.


Un último vistazo a las montañas.


Para regresar a casa deberemos atravesar ríos helados.


También llanuras nevadas.


Y, por último, adentrarnos en terreno de renos salvajes.


Aunque todo ello lo superaremos sin problemas y llegaremos al hotel a tiempo para disfrutar de una sauna reconfortante.