9 de febrer de 2002

EL ENANITO DEL PUIGMAL

He llegado al Santuari de la Vall de Núria tras bajar del cremallera que sube desde Ribes de Freser. Sigo con mi periplo en solitario por los montes de la geografía catalana. Le toca el turno, ahora en invernal, al Puigmal. Pretendo firmar un buen registro.


Sombras en la nieve antes de encarar la subida.


Dejo muchos metros por debajo el parque de atracciones y pista de sky para remontar la Coma de l'Embut. A lo lejos se deja ver la Coma de Vaca.


Delante de mí se abre el valle que se irá encajonando poco a poco.


Hasta el punto de convertirse en una canaleta de nieve que no me ofrece demasiados problemas a pesar de ser un reto para mis parcos conocimientos en nieve.


Salgo airoso del trance.


Sólo me queda remontar por terreno nevado las rampas que me acerquen a las últimas cuestas del Puigmal.


Merecido descanso en zona de llaneo, que se hace un tanto interminable.


Ya veo por dónde debo subir para alcanzar la cima.


Finalmente llego a sus más de 2900 metros donde comparto cumbre con un grupo de montañeros que ha osado subir hoy también al coloso.


Vistas hacia la Cerdanya.


Cerdanya francesa.


Antes de marchar, me despido de este malhumorado habitante de las cimas que será la última vez que lo veré a pesar de haber visitado en más ocasiones la cima del Puigmal en los años siguientes.


Descenso más o menos cómodo aprovechando la nieve hasta la zona del Santuari, donde con ayuda del cremallera daré por terminada una jornada que ha sido agotadora en todos los sentidos.