9 d’agost de 2002

EL CIRCO DEL VESUBIO

Si hay un volcán en Europa conocido por sus devastadores efectos ese es el Vesubio, que sepultó a miles de personas bajo la lava y cenizas que alcanzaron Pompeya y Herculano.


Hoy, el gigante dormido descansa sobre la bahía de Nápoles esperando despertar algún día.


Nos hemos desplazado desde Roma, donde estamos pasando unos días, para visitar el volcán y sus aledaños.
La primera sorpresa del día ha sido ver que, estando detenidos en la autopista consultando un mapa de la zona, se ha detenido detrás nuestro un coche de los carabinieri (policía italiana). Han bajado del auto los dos agentes. Uno de ellos se ha acercado a mi ventanilla mientras el otro, metralleta en mano, se situaba detrás de nuestro coche.
Nos ha preguntado si éramos turistas (como si no se notase). Nos ha indicado donde esconder todas las pertenencias que teníamos desperdigadas por el salpicadero, nos ha advertido que no debemos detenernos así en la zona porque igual que han parado ellos, puede detenerse cualquiera y robarnos a punta de pistola y, finalmente, se han ofrecido a acercarnos hasta el Parque Nacional del Vesubio. 
Todo un detalle.




Entramos en el terreno de la lava.


La primera en la frente: un aparcamiento de tierra en el que te cobran por guardarte el coche.


La segunda, este paisano que por una propinilla, te cede una vara para poder afrontar la subida que nos espera.


Casi que te ves obligado a coger un palo...


La tercera nos espera unos metros más adelante...



También te cobran por acceder al sendero que rodea el monte y que nos acercará al cráter.


Ya vemos que está siendo un poco el timo de la estampita, pero como no pensábamos regresar por la zona, aceptamos el asunto y empezamos a subir esperando llegar arriba sin más contratiempos, ni desembolsos.


El sendero sube en un par de zetas pronunciadas, pero muy cómodas al borde del cráter principal.


Vistas sobre la bahía de Nápoles.


Paredes impresionantes.




El fondo del cráter. dormido...


Fumarolas humeando...



Borde del cráter exterior.


Contemplando las vistas.



O no... porque la niebla nos impide ver nada.



Vamos viendo el cráter principal.


Nieblas se elevan del interior.



Borde del cráter.



Fondo del cráter.



Formaciones de lava.



Más formas curiosas.



¿Y, esto?



Toma ya. El sendero de acceso a la cima está cerrado con una valla de dos metros de alto.
Menudo chasco. Sólo podemos llegar hasta aquí.


Nos hacemos la foto de No-cumbre en el vértice geodésico y nos retiramos de un monte que es una pena que haya sido convertido en un circo para turistas. Por cierto, nos la echaron una pareja de catalanes... (estamos en todo el mundo)


Vista aérea del sendero que nos han permitido caminar, aunque nunca llegar a los 1287 metros de la cima.



Nos iremos de la bahía dejando dormir al gigante y deseando que se mantenga así durante largo tiempo por el bien de todos.