1 d’agost de 2002

EUROPA 2002: SUIZA, ALEMANIA, AUSTRIA & ITALIA

Primeras vacaciones juntos.

1.8.2002

Llueve en Barcelona. Recojo a Carmina en su casa y, con el coche cargado hasta los topes, ponemos rumbo al norte.


Nos dirigimos directamente a Suiza. Más concretamente a Ginebra donde nos esperan sus limpias calles surcadas por tranvías.


Sus edificios.


Y el surtidor de agua sobre el lago Leman.


Qué ganas teníamos de dejar el coche aparcado de una vez y comenzar a visitar la zona.
¿Verdad?


El surtidor es visible desde muchas zonas de la orilla del lago.


Otro de los atractivos turísticos de la zona es el reloj floral.


Callejeamos un buen rato antes de comenzar a buscar alojamiento (de hecho esa es la aventura de cada día, ya que no tenemos ninguna reserva hecha).


Terrazas.


Tiovivo.


Y una multa con la que nos han recibido en Ginebra...


Nos desplazaremos al Youth Hostel de Ginebra donde nos alojaremos esta noche.


Seguiremos callejeando un rato por Ginebra antes de ir a visitar otras zonas del Lago Leman.


Por la tarde, nos desplazamos a Coppet.


El Leman es el lago más grande de Suiza y de toda la Europa Occidental.


A lo lejos se adivina el surtidor en Ginebra.


Cambio de guardia.


Callejeando en Coppet.


Qué gusto visitar estos lugares tan bien cuidados.


¿Nos vamos a cenar?


2.8.2002

Desayuno rápido en el albergue y a por la siguiente etapa.


Cruzamos la frontera francesa en busca del más alto: el Montblanc.


Cara norte del Montblanc.


Llegamos a Chamonix para turistear un poco de Alpes.



El Montblanc desde el mismo pueblo: imponente.


Callejando por la montañera localidad.


Firmando en el libro de registro.


Florida localidad.



Con el Montblanc.


Estos dos nos indican nuestro siguiente objetivo.



Nos vamos a subir al teleférico para que nos lleve al mirador de la Aiguille de Midi a 3842 metros. 
De golpe.


Esperando nuestro turno.



Allá que vamos, ya se ve el final.


No nos engañemos, la cabeza lo nota.


¿Túnel o puente?


Sobre las nubes.


Disfrutando de las vistas.


Les Drus & Aiguille Verté.


Y lo que le sigue...


Este túnel da acceso al glaciar tras descender 300 metros por una arista de nieve.


En la cima de l'Aiguille du Midi.


De nuevo en tierra, al fondo del valle, nos dirigiremos al país suizo para visitar la otra gran localidad estrella de Alpes: Zermatt. Donde el Matterhörn o Cervino se alza imponente como una de las más bellas montañas del planeta.


La meteo ha empeorado bastante y, a pesar de haber cogido el tren que sube a Zermatt, nos quedaremos con las ganas de ver el coloso.


Nubes de arriba a abajo.


¿Se despeja?
Ni de coña.


Al final, la foto, con un cartel publicitario.
Y a esperar la próxima vez.


Callejeando por Zermatt.


Arquitectura típicamente alpina.


Bruja.


3.8.2002

Nos desplazaremos a Berna abandonando las montañas para ver osos.


Y su famosa puerta del  reloj, que cuando da las horas aparecen un séquito de muñecos. 
Muy curioso de ver.


Grandes avenidas, sin tráfico y llenas de patriotismo suizo.


Sede federal.



Ajedrez gigantesco al aire libre.


Amplias avenidas con arcadas a ambos lados que permiten al turista ir de compras.


Multitud de puertas en el Casco Antiguo.


Detalle.


Puerta del reloj.


Cazador cazado.


El oso, símbolo de la ciudad.


Por la tarde nos desplazamos hacia la localidad de Füssen, pero unas caprichosas turistas japonesas habían impuesto en el Youth Hostel una norma: no había posibilidad de compartir habitación mixta; es decir, nos teníamos que separar. Decidimos buscar alojamiento por nuestra cuenta y localizamos, de noche, una pequeña casita con su ZIMMER FREI. Una abuela alemana nos atendió maravillosamente hablando su alemán más cerrado y, como no era cuestión de flaquear con el idioma, yo me desenvolví en mi catalán natal. El resultado: dormimos maravillosamente en una buhardilla enorme y nos preparó un suculento desayuno por un precio irrisorio.
Por la mañana llegó su hijo, que se desvolvía bien en inglés y acabamos de entendernos del todo. Nada que no se consiga con buena voluntad por ambas partes,

4.8.2002


Vacas desde la ventana del alojamiento.


Preparando las maletas que marcamos.


Siguiente parada el Castillo de Neuschwanstein.


Idílico castillo de la Bella Durmiente.


Allá vamos.


En la entrada.


En la azotea.


Torres.


Junto al castillo.


Lástima de andamios.


Parte lateral.


Por la tarde, tras cruzar Austria de norte a Sur, nos metemos en Italia vía Dolimiti.
Nos esperaba una larga y cansina tormenta en los puertos de montaña italianos.


Un momento de tregua para sacar alguna foto.


Ya vemos alguna montaña.


Llegamos a nuestra localidad destino: Cortina d'Ampezzo.


Una vez localizado alojamiento para esta noche, nos metemos en un teleférico para ver la población desde las alturas.


En el teleférico.


Mirador Faloria sobre Cortina d'Ampezzo.


Vistas.


En la estación superior del teleférico.


Intentando vislumbrar algo en la zona del Cristallo.


Paseando un poco por Dolomitas. 
Lástima de nieblas.


De paseo dolomítico a más de 2000 metros.


De nuevo en el pueblo de Cortina.


Aprovechando la tregua del cielo para callejear un rato.


Noche más que plácida en la zona y desayuno de campeones antes de seguir adelante. 

5.8.2002

Por la mañana vemos el sol y las montañas antes de marchar.
Queda pendiente una vista más exhaustiva de la zona.


Vamos dirección sur hacia Venezia. 
Deberemos dejar el coche en una aparcamiento minúsculo a la entrada de la ciudad.


Rodeada de agua y surcada de canales.


Puestos callejeros.


Puente de Rialto.


San Marcos, patrón de la ciudad.


Estatuas del león alado y San Teodoro matando un dragón.


Canales surcados por góndolas.


Para visitar Venezia, hay que patearse el laberinto de calles y todas acaban en el agua.


Sobre uno de los puentes.


Parking de navíos.


Más puentes.


Gondolero a rayas.


Detalle de las góndolas.


El calor es un poco agobiante y desprende un olor penetrante que viene de los canales.


Carnaval. 


Teatro.


Enamorados en Venezia.


Estatua a Paolo Sarpi.


Piazza San Marcos con la basílica al santo.


Palomas.


Basílica de San Marcos.


Campanile, separado del edificio principal. 


Allá que vamos.


Magníficas vistas sobre toda la ciudad.


Hacia la Piazza.


En el Campanile.


Mi amigo el león.


¡¡Roaarrrr!!


A punto estamos de coger una, pero se nos hace tarde y hay que ir pensando en la siguiente parada.


De regreso al punto inicial me agobié un poco entre el calor, la gente y las ganas de sentarme en el coche.


Una vez en ruta de nuevo, programamos parada en Verona para ver su arena.



Es uno de los más grandes del mundo.


Están preparando algún tipo de concierto.


Esperamos que sea pacífico.


Silencio, se rueda.


Para terminar la jornada nos desplazamos a Lazise, a la orilla del Lago di Garda.
Allí pasaremos las últimas horas del día.


Castillo de Lazise.


Lago di Garda.


Anclado.


Puesta de sol.


Juntos junto al lago.


Cenando algo ligerito.


6.8.2002

Merecido descanso el que hemos podido disfrutar antes de reemprender viaje.
Nos vamos a Florencia, donde nos espera el Duomo.


Puerta de oro.


Puerta.


Junto al Duomo.


También nos subiremos al Campanile, claro.


Vistas desde lo alto.


Vistas (II).



En el interior del Campanile.


Bajando.


Siguiente parada, la obra maestra de Miguel Ángel, su David.
Por delante.


Por detrás.


Prohibido sacarse fotos...


Ponte Vecchio sobre el río Arno.


Por la tarde, tras aprender las normas básicas de circulación en Italia, es decir, no pares nunca, sáltate semáforos y conduce marcha atrás todo lo que puedas que no te pitaremos.. nos desplazamos hacia Pisa.
Allí nos esperan los hermanos Remo y Rómulo amamantados por una loba.


La Baptistería.


La torre inclinada.



Desde debajo parece que impone más.


Que no se caiga...


Se nos hace tarde. No tenemos gasolina suficiente para regresar a Florencia y las gasolineras están cerradas. Decidimos pasar la noche en Pisa...
Buscamos infructuosamente un alojamiento, pero cada vez nos hundíamos más en las entrañas de ese ser llamado Pisa. Decidimos tirar de libro turístico y nos fiamos de él para escoger alojamiento.
Llegamos a las puertas del Victoria Hotel. 



Carmina entró a pedir habitación mientras una empleada del hotel se monta en el coche y me guía por las callejuelas de la ciudad. Llegué a pensar que me iban a secuestrar o algo similar. Todo muy siniestro. Pero no termina aquí. Llegamos a la parte trasera del hotel, donde un minúsculo parking espera para engullir el coche. Entramos en el vestíbulo del hotel y me reencuentro con Carmina.
Nos asignan la habitación 104. Subimos a la primera planta y tras un buen rato tratando de hallar la puerta, estamos a punto de darnos por vencidos. Al final del pasillo localizamos una puerta sin número a la que le falta la placa. Probamos la llave y, efectivamente es esa. 
Entramos en la habitación, de techos altos, gris y fría. Lo primero que vemos al final del recibidor de entrada, es la puerta entreabierta del baño y una antigua bañera (la típica de las películas de miedo) con la cortina rota y la barra más inclinada que la propia torre de Pisa.
Superada la visión del baño hecho con baldosines de piscina de color gris, entramos en el dormitorio propiamente dicho. Una mobiliario propio de hace siglos nos espera, pero... ¿hay alguien más escondido en algún lugar?. Puede sonar paranoico, pero el escenario era de película: una cama vieja (que no antigua) de las enormes y macizas parecía estar esperando para engullirnos. Junto a la cama, un gran espejo móvil a modo de tocador y un pequeño sillón que sobre su asiento guardaba un aparato antimosquitos y su correspondiente pastilla. Frente a la cama una puerta (¿?¿?). Ésta estaba cerrada, pero movimos un poco la cómoda para situarla justo delante por si se le ocurría a alguien venir.
Lo peor estaba por llegar: otra puerta, ésta situada tras la cama, permitía echar un vistazo a... una pared de ladrillo. la puerta se abría un par de dedos y permitía ver un tabique enladrillado.
Para acabarlo de adornar, la puerta de la terraza no cerraba bien y esa noche hubo tormenta.
Una noche de traca, vamos.
Por la mañana, desayuno rápido y salimos por patas de aquel lugar que adorna sus paredes con retratos a lápiz de personajes antiguos que parecen observarte desde el más allá...


7.8.2002

Salimos tan escarmentados de la experiencia nocturna en Pisa, que antes de llegar a Roma ya habíamos reservado un hotel allí para tres noches en una conocida cadena internacional que se caracteriza sobretodo por su funcionalidad. nada de experimentos.


Dejamos los trastos en el hotel y aparcamos el coche. El consejo es: coge el metro.


Primera parada: el coliseo romano.


Coliseo Romano desde el Foro.


Vamos para adentro.


Magnífico escenario.


Impresiona lo grande que es y lo bien conservado que está.


Desde la arena.


Un poco más arriba.



Vistas del interior.



Y de nuevo abajo.



Salimos del coliseo para visitar la siguiente zona importante: el foro romano y palatino.



Arco de Constantino.


Mapa del foro romano.



Muchas de las edificaciones están en  muy malas condiciones, si es que están.


Coliseo desde el foro.


Paseando por el Foro Romano y sufriendo los calores italianos.


Un poco de sombra, por fin.


Vale la pena perderse un rato y pasear tranquilamente por la zona.


Un agradable paseo por el pasado.


Estamos llegando al final de nuestro recorrido por el foro y el hambre aprieta.



Nos vamos a comer una calzone a la entrada de la basílica de San Pietro in Vincoli.


Allí espera Moisés nuestra visita.


Miguel Ángel le adornó la cabeza con dos cuernos singulares, pese a que en su época ya se conocía de dónde venía el error de representar al profeta con cuernos cuando la verdadera traducción del libro del Éxodo debería decir que de la cabeza salían rayos de luz en vez de cuernos. A pesar de ello, Miguel Ángel prefirió adornar la cabeza con sendos cuernos como en las representaciones clásicas.


Con Moisés.


Columna de Marco Aurelio.


Monumento a Vittorio Emanuele II.


Reposando un rato a la sombra, que ya toca.


Fontana de Trevi.


Tiramos nuestra moneda, claro está.


Detalles del agua.


Figura principal.


Escalinata de España y Trinitá dei Monti.


Daremos por terminada la jornada de hoy regresando a nuestro hotel a pie por las calles de Roma, con las cámaras bien guardadas y comiendo un gelato. Así, la verdad, nos confundimos con los romamos.

8.8.2002

Para la segunda jornada en Roma hemos reservado tiempo para visitar la Città de Vaticano, con sus normas, restricciones y demás.


Plaza de San Pedro.


Basílica de San Pedro.



Más de cerca.



Acercándonos a la entrada.



Normas estrictas. Nos vamos dentro a conocer las magníficas pinturas, esculturas y demás tesoros que esconde y atesora la iglesia mientras en el mundo se pasan penurias, hambre y enfermedades.



Guardia Suiza.



Esculturas en los tejados.



La escuela de Atenas.


Madonna.


El paraíso.


Capilla Sixtina.


Uno de los mayores atractivos que tiene la visita es la de conocer la Cappella Sistina...


...y sus maravillosas pinturas.


De allí salimos por patas cuando apareció el primero obispo y la gente se le tiraba encima para besarle la mano.
Paseando por el Vaticano.


Cúpula.


¿RUMASA?


Mirador en la parte trasera de la basílica.


Palacios residenciales.


Piazza San Pietro.


Bajando de las alturas.


San Pedro.


Hay esculturas que no he entendido...


Piedad de Miguel Ángel.


Saliendo del Vaticano, nos disponemos a seguir visitando Roma: Piazza Navona.



Con sus magníficas fuentes.


Panteón romano.



Óculo.


Mirando hacia al luz.


La última parada en la Plaza de Santa María sopra Minerva, donde existe un elefante que soporta un obelisco.


9.8.2002

La siguiente parada el Vesubio. Nos vamos dirección sur a pasar el día para regresar por la noche a nuestro campo base en Roma.
La primera sorpresa del día ha sido ver que, estando detenidos en la autopista consultando un mapa de la zona, se ha detenido detrás nuestro un coche de los carabinieri (policía italiana). Han bajado del auto los dos agentes. Uno de ellos se ha acercado a mi ventanilla mientras el otro, metralleta en mano, se situaba detrás de nuestro coche.
Nos ha preguntado si éramos turistas (como si no se notase). Nos ha indicado donde esconder todas las pertenencias que teníamos desperdigadas por el salpicadero, nos ha advertido que no debemos detenernos así en la zona porque igual que han parado ellos, puede detenerse cualquiera y robarnos a punta de pistola y, finalmente, se han ofrecido a acercarnos hasta el Parque Nacional del Vesubio. 
Todo un detalle.


Para saber más de esta no-cumbre, os invito a leer el relato de la ascensión al volcán dormido.


Una vez visitado el volcán, descendemos hasta su falda para conocer y visitar Herculano, la primera de las poblaciones en ser engullida por la lava.


Las edificaciones se mantuvieron intactas al ser sepultadas de golpe por el magma.


Sobre Herculano.


Mosaicos.


Mosaicos (II).


Esculturas.


Paseando por el recinto de Herculano.


Jardines.


Frescos.


Jardines (II).


Termas.


Más frescos.


Vasijas.


Tras visitar Herculano, nos alejamos del volcán para ir hasta Pompeya, la otra gran afectada por la erupción; aunque ésta segunda sufrió menos la lava y más los gases, de ahí que no esté tan bien conservada.


Entrada.


Paseando por las ruinas.


Menudas pintas para ir de turismo de chancleta...


Ruinas de Pompeya.


¡Qué guapa está mi niña!


Con el mapa, imposible perderse en las laberínticas calles de las ruinas.


Este parece que se petrificó corriendo pero no es más una estatua. 
Otros muchos se quedaron en la misma posición en que estaban cuando recibieron la primera llegada del fruto del volcán.


Columnas.


Adoquinado en las calles.


Anfiteatro.


Desde la arena del anfiteatro.


Gradas.


¿Qué veían los que estaban abajo?



¿Y desde arriba?


Estatuas.


Callejeando por las ruinas.


Y colorín colorado este cuento se ha acabado... o no.


La última jornada la empleamos en regresar desde Roma a Barcelona. Fue un viaje PESADÍSIMO con múltiples paradas por culpa de atascos y caravanas varias, sobretodo en la zona de Mónaco.
Fueron más de 1300 km del tirón y llegamos a casa de madrugada con ganas de descansar y olvidar durante unos días el coche que casi nos da un susto a 10 km de Barcelona, pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.


1 comentari:

igertu ha dit...

Aupa,

Menudo viaje más intenso!!! Hay tantas cosas por ver y tan poco tiempo.

Un abrazo!