6 de setembre de 2003

AIGUALLUTS

La excursión estrella de la zona de Benasque es la que accede al Plà d'Aigualluts, Nos acercamos a la Besurta en bus y comenzamos a caminar por el PR hacia el Forau d'Aiguallut.


El Salvaguardia a mis espaldas.


Empieza a apretar el calor.


El camino es muy cómodo y apto para todos.


Descendiendo en dirección a la Tuca d'Aiguallut.


El Aneto desde Aiguallut.


Carmina con un objetivo para el futuro.


El Forau d'Aigualluts, drena las aguas del glaciar de Aneto, se sumerge bajo tierra, y reaparece en los Uelhs deth Jòeu varios km al norte.


El Aneto, tirando de zoom.


Plà d'Aigualluts, de donde se tiene una de las mejores vistas del Aneto.


Carmina.


Nos despedimos de la zona, que toca regresar.

5 de setembre de 2003

BALCÓN DE PINETA

Tras las lluvias en el país galo, entramos en España donde nos esperan un par de jornadas muy buenas meteorológicamente hablando. Estamos en Ainsa donde disfrutamos de su castillo.


Vistas de las Tres Sorores desde el Castillo de Ainsa.

Nos desplazamos hasta el Valle de Pineta y aparcamos el coche en la zona habilitada para ello.


El sendero inicial no tiene pérdida y discurre por pista dejando atrás el valle.


La catarata del Cinca se desploma desde las alturas del Balcón de Pineta, nuestro objetivo.


Abandonamos pronto la pista para remontar la pared del fondo del valle.


Tras remontar las imponentes zetas del sendero de Pineta, alcanzamos el Balcón del valle. Un mirador extraordinario.


La cruz del Balcón.


La recompensa la encontramos en la visión de la cara norte del monte Perdido, uno de los pocos glaciares que quedan en Pirineos.


Mi niña en el Balcón de Pineta.


Hemos pasado un buen rato arriba. Toca bajar por donde hemos venido.

3 de setembre de 2003

BRECHA DE ROLANDO

Cuenta la leyenda que el famoso Roland, llamado así­ porque al nacer, cayó rodando al suelo (rouland), era hijo de la princesa Berta, hermana de Carlomagno y del duque de Angers.

Roland vivió su infancia en parajes de Italia y Francia, en contacto con la Naturaleza. Pasados los años, se convirtió en uno de los más famosos caballeros de la época, por su destresza, su porte arrogante y su extraordinaria bravura.
Con su tí­o Carlomagno, marchó un dí­a al histórico combate que habí­a de dar lugar a la derrota de Roncesvalles, en la que el emperador, viendo próxima la derrota y su ejército desvencijado, huyó por los montes. Roland, como un cadáver más, quedó allí­, abandonado y herido, sepultado por el cuerpo inerte de su caballo.
La Brecha de Rolando
Cuando volvió en sí­, y comprendio su precaria situación, se levantó con un sobrehumano esfuerzo apartando a su montura con ayuda de su poderosa espada Durandarte, y apoyándose sobre una roca. Dicen que todavia pueden verse las huellas de sus dedos sobre la piedra, como testimonio de su descomunal fortaleza.
Roland contempló unos momentos el terrible panorama y trató de orientarse para buscar el camino a Francia; pero tuvo que hacerlo con cautela, porque el enemigo estaba al acecho. Después de dos dí­as y dos noches, de grandes penalidades, trepando y escondiéndose entre los riscos, Roland consiguió llegar hasta el valle de Ordesa.
Una vez allí­, sólo tení­a que trepar por las empinadas montañas que cerraban el valle. Pero el enemigo estaba cerca; ya podí­a escuchar el rumor de las tropas que lo perseguí­an, y notar el aliento de los perros que olfateban su rastro. No obstante al ver que la noche se acercaba, hizo un esfuerzo más y logró llegar ante el último repecho de la montaña.
Cuando ya estaba a punto de lograrlo apareció la jaurí­a de perros que le habí­a estado rastreando. Con su espada Durandarte logró darles muerte sin problemas, pero sus fuerzas se debilitaron aún más. Miró hacia abajo y vio las tropas que con paso rápido ya lo habí­an localizado y se dirigí­an a por él. Comprendió que no podrí­a hacer frente a la tropa que le perseguí­a y realizando un último alarde, lanzó su espada Durandarte al otro lado de la montaña, para hacer llegar un último saludo de despedida de su patria; pero no lo logró y la espada resbaló por la ladera de nuevo hasta sus manos.
Hasta tres veces lo intentó, pero con el mismo resultado. Sabiéndose muerto, con un esfuerzo sobrehumano, Roland lanzó su espada por última vez, con tal violencia que la espada golpeó la montaña y la partió, dejando una brecha abierta. Así­ Roland pudo ver por última vez su paí­s.
Sus perseguidores lo encontraron muerto en este histórico lugar hoy dentro del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido y conocido desde entonces como la Brecha de Roland.


Vacaciones de septiembre en el Pirineo francés. Nuestra primera parada la  localidad de Lourdes con su imponente basílica. 
Si vendiesen parte de lo que hay allí, el hambre en el mundo terminaría.


Lo del agua bendita me da hasta grima...


Puesto que la meteo es mala malísima, nos decidimos a entrar en Euskadi por el norte y pasar el día en Donosti visitando su Concha.


El Peine de los Vientos.


Callejeando por el Casco Viejo


Y degustando una gastronomía muy alejada de las omelettes de otro lado del Pirineo.


De regreso a Francia. nos decidimos por realizar una ruta cortita por uno de los más bellos parajes de la cordillera. Partimos del aparcamiento de Coll de Tentes.


Buen sol tras superar las nubes de Gavarnie. La norte del Taillón nos recibe.


Dejamos atrás el puerto de Bujaruelo mientras sobrevolamos las nubes que golpean las montañas como si de un mar se tratase.


El Pimené al fondo.


Bujaruelo escondido.


Llegamos a la zona de las cascada de deshielo del Glaciar del Taillón.


Vamos a por ella.


Nos obliga el caudal a pisar un poco la roca mojada.


A pesar de buscar la roca seca.


Nos metemos en el agua de lleno.


Preciosa dama de agua.


Superadas las dificultades, alcanzamos el camino que viene de Gavarnie y nos muestra los tresmiles de la zona.


Llegando al refugio.


Tras el refugio hay que remontar una zona pedregosa.


Mi princesa.


A por esa zona de piedras.


El primer repecho nos deja en un nevero perpetuo resquicio del antiguo glaciar de la Brecha.


Brecha de Rolando.


La meteo parece que quiere empeorar por momentos.


Decidimos regresar por el mismo camino. Aquí con el glaciar del Taillón.


Cuidado en la zona de la cascada que un resbalón asegura un remojón.


Empieza a llover y hay que darse prisa. Estamos en terreno sencillo.


Bajando al puerto de Bujaruelo bajo la lluvia.


Se lió de nuevo la meteo.


Mañana cruzamos al otro lado a ver si mejora el tiempo.