7 de desembre de 2004

San Lorenzo con raquetas de nieve

Segundo día de montaña del puente de la Purísima. Decidimos ascender al Pico de San Lorenzo desde la estación de sky de valdezcaray adonde nos dirigimos viendo que las nubes cubren los montes. Mayúscula sorpresa al alcanzar la parte alta de la estación. El mar de nubes se encuentra a nuestros pies y sobre el monte luce un sol espléndido.

La noche ha sido fría y la cencellada aparece sobre los árboles.

Hemos dejado el coche en el aparcamiento de la estación y seguimos por pista la ruta más cómoda para raquetear.

Alcanzamos el collado con el mar de nubes presidiendo las vistas.

El San Lorenzo se adivina a lo lejos. Todavía queda un buen trecho que caminar.

Las nubes se van disipando mientras nuestro pausado caminar se detiene cada dos por tres para contemplar las vistas.

Una parada en la última pala para reunirnos y alcanzar la cima juntos.

Cima de San Lorenzo. 2271 m.

Con el vértice geodésico.

Con el mar de nubes todavía presente a nuestras espaldas.

El descenso lo hacemos por las pistas de sky, evitando a los esquiadores que bajan con sus skies y talas a toda velocidad mientras nosotros caminamos sobre nuestras raquetas. Los últimos rayos de sol se despiden dejando en sombra la norte del San Lorenzo.

El sol nos abandona también a nosotros.

Últimos rayos de luz del día.

Llegamos al coche a tiempo de disfrutar de algo de claridad para descender de la estación con tranquilidad.


6 de desembre de 2004

Peñalara y cochinillo

Hemos pasado unos días en el centro de la Península disfrutando de todo lo bueno que ofrecen ciudades como Segovia, donde dos cosas destacan sobre las demás. El acueducto romano es una de ellas.

La otra es el cochinillo asado en horno de leña.

Y cortado con plato, como debe de ser.

La primera de las dos rutas que hemos hecho, nos lleva al techo de la Sierra: el Peñalara desde el Puerto de Cotos, al que hemos llegado aún de noche.

La ruta parte cerca de las instalaciones del Club Alpino y sube por pista hacia la zona de Dos Hermanas.

El sol comienza a dorar las cumbres nevadas de la Sierra.

Hemos dejado las raquetas en el coche, ya que la nieve no está en las mejores condiciones para raquetear.

El sol hace su aparición cuando todavía estamos calentando motores.

Un amiguete en la montaña. Al fondo La Bola del Mundo.

Un descanso, al fondo nuestro objetivo.

Alcanzamos el cordal en la zona de Dos Hermanas. Hacia el norte, el mar de nubes tapa la ciudad de Segovia.

Últimos metros antes de coronar el Peñalara.

Las sombras se proyectan hacia el norte buscando las nubes.

Objetivos para otra ocasión.

La noche ha sido muy fría y venteada en las altas cumbres, estamos en el techo de Madrid.


13 de novembre de 2004

Santa Bárbara de Pina

En la localidad castellonense de Pina de Montalgrao se eleva un monte, el Santa Bárbara que supera por poco los mil metros de altitud. Partimos del vecino Fuente la Reina por pista y vamos acercándonos a las antenas que coronan el monte.

Hace un viento bastante fuerte que nos obliga a proteger los oídos.

A lo lejos, la Penyagolosa: techo de Castellón.

En no demasiado tiempo alcanzamos la zona superior del monte, con todos sus cachivaches.

Carmen y Rafa protegiéndose de la ventolera en los merenderos de la cima.

Mirador a 1402 m.

Foto de cima con un vértice elevado.


1 de novembre de 2004

Mallorca: sa illa

Fin de semana relámpago en la capital balear. Llegamos el sábado en avión a primerísima hora d ela mañana y allí nos estaban esperando Arantxa y Marc para iniciar nuestra corta visita a la isla de Mallorca. El tiempo no acompaña demasiado, pero no llueve.

Puesto que ninguno de los cuatro conocemos la isla, decidimos hacer una visita general sin profundizar demasiado en nada. Decidimos ir a ver las costas y sus pintorescos pueblecitos junto al agua.


Magníficos acantilados caen de golpe hacia el Mediterráneo.

Una Roca Foradada, como tantas otras.

Por la tarde, seguimos visitando calas.

El agua rodea por todas partes esta curiosa isla.

En ocasiones, las playas resultan algo complicadas de visitar.

En el túnel de acceso al agua.

El mar nos besa los pies.

El día siguiente, pese a todo, amanece más sereno.

De nuevo en los acantilados.

Junto al faro.

Para comer: sopa mallorquina.

Y por la tarde, de visita a les Coves del Drac.

En el interior de las cuevas.

Y para terminar nuestra visita, un contraluz con magnífico atardecer al sur de Palma.