4 d’agost de 2004

MULHACÉN: TECHO PENINSULAR

Estamos en pleno agosto, recién salidos de Córdoba y conducimos toda la mañana para alcanzar a primera hora de la tarde la zona del Pico Veleta sobre la ciudad de Granada. Acabamos de entrar en el Parque Natural de Sierra Nevada, aunque con este calor, nieve, más bien poquita.

Puesto que vamos bastante mal de tiempo ya que queremos coronar mañana el Mulhacén, decidimos coger el bus que nos acerca a las Posiciones del Veleta y nos plantamos en un santiamén a unos 3000 metros.

Los buses salen a determinadas horas y te dejan a una altura bastante significativa, aunque hay que tener cuidado y precaución ya que un ascenso tan vertiginoso puede afectar a nuestro cuerpo.

Un ratito de bus y estamos a un paso del segundo pico más alto de Sierra Nevada y tercero peninsular, el Pico Veleta; de conocida estampa gracias a una conocida marca de agua mineral local.

La panorámica desde este punto es preciosa con el Mulhacén a la espalda de Carmina y el Veleta a mi espalda.

No tardamos demasiado en coronar el Veleta a 3396 metros sobre el nivel del mar.

Decidimos descender rápidamente de cota ya que el cuerpo está notando los efectos de la altura. Sobretodo es Carmina la que nota mucho cansancio físico, dolor de cabeza y somnolencia, así que decidimos abandonar la cota 3000 ipso facto. Atrás dejamos el refugio de la Carihuela y el nevero que le adorna.

Ha sido bajar de cota y encontrarnos mejor. Nos queda un largo camino hasta el refugio libre situado a los pies del Mulhacén, el refugio de la Caldera. Esperamos llegar a tiempo de pillar sitio, aunque para ello habrá que caminar un buen rato por la pista que rodea el macizo.

Las luces van cambiando a medida que el sol va descendiendo. Aquí pasamos cerca de la Laguna delas Cabras. Aún nos queda un buen trecho y empezamos a estar cansados.

Así que decidimos detenernos en el refugio libre de Villa Vientos. Un poco antes del refugio de la Caldera que, por otra parte, nos comunican ya se ha llenado de montañeros ávidos de estar lo más cerca posible de la cima para ser primeros mañana en coronar la Península Ibérica.

Soltamos lastre y nos acercamos para ver el Mulhacén desde más cerca, ya sin mochilas.

Puesto que las fuerzas ya no acompañan como al principio del día, decidimos recogernos, cenar y dormir en la zona habilitada del refugio libre, que finalmente se ha llenado.

Por la mañana, recuperados totalmente del malestar corporal gracias a haber dormido en altura, nos equipamos para ascender a la cercana cumbre del Mulhacén.

Poco a poco nos metemos de lleno en la pala que nos conduce a la cima.

El sol nos indica el camino a seguir en el sinfín de zetas del sendero.

Hasta que finalmente logramos encaramarnos a la cima del Mulhacén.

Estamos tocando el punto más alto peninsular a 3482 metros de altitud.

Foto de cima: objetivo conseguido.

Ahora nos queda lo más duro: descender de nuevo al refugio, recoger los sacos y desandar la pista hasta la Carihuela para llegar a tiempo de coger el bus que nos baje hasta el Albergue Universitario, donde tenemos el coche.