22 d’agost de 2004

ESTANY DE JUCLAR - VALL D'INCLES

Sencilla ruta la que recorre desde la carretera el barranco de la Vall d'Incles en Andorra hasta el primero de los Estanys de Juclar. Apenas 400 metros de desnivel desde el coche hasta el ibón artificial.


El camino a recorrer está plagado de hermosos saltos de agua como el de la imagen.



Carmina tras los pasos de Isa, que nota el cansancio del rafting de ayer.


Posando con una manada de caballos en mitad del camino.


Caos de piedras que aun en verano conserva el verde primaveral.


Finalmente alcanzamos el Estany Primer de Juclar y, puesto que algunos miembros del grupo acusan el cansancio, decidimos finalizar el ascenso. Desayunamos copiosamente y descendemos de nuevo por le mismo camino.


Un vistazo a lo que hubiésemos visto de haber subido un poco más: los dos Estanys de Juclar y el Pic d'Escobes, aunque éste último sí le vimos aunque desde otra perspectiva.


Croquis sobre mapa del recorrido.

21 d’agost de 2004

RAFTING EN LLAVORSÍ

Una actividad a la que le teníamos ganas desde hace tiempo es el RAFTING, o sea, bajar un río en plan "yo de esta barca no me caigo" mientras tratas de remar en aguas enfurecidas que tratan de hacerte naufragar..., eso sí, en ambiente controlado. Nos ponemos en faena en Llavorsí. Somos cuatro: Ángel, Isa, Carmina y yo.


EL traje incluye una especie de neopreno y un chaleco salvavidas por si caes al agua.


Antes de entrar en la barca nos informan de cómo tenemos que remar y de quiénes van dónde.


Risas tras algún chapuzón.


Los cascos, material imprescindible para el descenso.


Foto de la actividad cedida por el encargado de la empresa organizadora.


En uno de los descansos, se nos propone saltar de un puente a unos 3 ó 4 metros de altura sobre el agua. No lo dudamos a pesar de lo fresca que está el agua.


Es la última actividad antes de dejar los ropajes y dirigirnos a comer.

8 d’agost de 2004

ISLANDIA

Nos vamos a Islandia, país localizado en el extremo noroeste de Europa, cuyo territorio abarca la isla homónima y algunas pequeñas islas e islotes adyacentes en el océano Atlántico, entre el resto de Europa y Groenlandia. Cuenta con una población de cerca de 331 000 habitantes y un área de 103 000 km². A causa de su localización en la dorsal mesoatlántica, es un país con gran actividad volcánica y geológica; este factor afecta en gran medida al paisaje del territorio islandés. El interior de la nación consiste en una meseta caracterizada por desiertos, montañas y glaciares, mientras que muchos ríos glaciales fluyen hacia el mar a través de las tierras bajas. Gracias a los efectos de la corriente del Golfo, tiene un clima templado en relación a su latitud y provee un entorno habitable.


Cogemos el vuelo de Icelandair en BCN y nos plantamos unas horas más tarde en la capital, Reykjavik.


Nos recibe un clima lluvioso y una tarde gris.


No importa, estaremos en el hotel descansando y organizando todo para mañana cuando nos recogerá el minibus que nos llevará de circuito por la isla durante unos días visitando las maravillas naturales del país.



DÍA 1

Parque Nacional de Pingvellir. La actividad geotérmica del país es consecuencia directa de la unión de dos placas tectónicas que recorren la isla. En algunos tramos las placas están muy cercanas entre ellas a nivel de superficie.


Tanto que incluso podemos estar en ambas a la vez.


Un recorrido por pasarelas es la primera parada de nuestro viaje.


La actividad de la tierra es visible fácilmente desde cualquier lugar.


Edificio de la asamblea donde se fundo una de las primeras instituciones parlamentarias del mundo.


Muchas de las fallas están llenas de agua y de ellas, la "falla de los peniques" está repleta de monedas que los visitantes han ido arrojando.


A más altura.


El viento es fuerte en la planicie.


Así que descendemos por el sendero acondicionado en una de las fallas.


Y nos protegemos de las inclemencias a la vez que disfrutamos del entorno.


La próxima parada, una de las más impresionantes y bellas cataratas de la isla, Gullfoss (catarata dorada).


Gullfoss es una de las atracciones más populares del país. Se encuentra en el amplio cauce del río Hvítá, que fluye hacia el sur y a un kilómetro de la cascada gira bruscamente hacia el este cayendo en tres escalones curvados. En ese momento se cae en dos saltos (11 y 21 m) en una grieta de 32 m de profundidad. Esta grieta mide unos 20 m de anchura y 2.5 km de longitud. El caudal medio en esta catarata es de 140 m³ por segundo en verano y 80 m³/s en invierno. El máximo flujo de agua medido es de 2000 m³/s.




El caudal es impresionante y no nos libramos de mojarnos.


Según se acerca el visitante a la cascada, la grieta queda oculta de la vista, dando la sensación de que el poderoso río simplemente desaparece dentro de la tierra.


No te acerques mucho...


El río sigue hacia abajo mientras nosotros avanzamos hacia la próxima visita.


La zona de Geysir nos espera con sus magníficos surtidores de agua.


Cartel explicativo de los más importantes geyseres de la zona.


La bomba a punto de estallar.


Empieza...


Bum!!! Más de 20 metros.


El Little Geysir, como indica su nombre, más chiquitín.


Un carrito de flores al borde de la carretera.


Y una tienda de helados protegida por personajes de leyenda.


El pueblo llamado Skálholt consiste solamente en una iglesia relativamente grande y unas pocas casas. Sin embargo, ha sido de gran importancia para la historia del país. Desde la Edad Media y hasta 1785 fue junto con Hólar, una de las dos sedes epsicopales de Islandia, haciéndola, también, un centro cultural y político. La primera escuela del país se fundó en Skálholt. Y en el año 1550 el último obispo católico, Jón Arason de Hólar, fue ejecutado allí junto a sus dos hijos.

El tamaño de su iglesia parece excepcional respecto de los estándares islandeses. De hecho, la longitud de la iglesia construida de 1956 a 1963 es de 30 m. Pero muchas de sus predecesoras fueron incluso más largas (hasta 50m).


Ante la sede episcopal de Skálholt (I).


Ante la sede episcopal de Skálholt (II).


Para terminar el día, baños termales en el sur de isla. Mientras la temperatura exterior es de 13ºC en agosto...


La temperatura del agua supera la corporal.



DÍA 2

Reemprendemos la marcha visitando por la mañana la zona de Sejalandfoss.


Que debe su nombre al sendero que visita la parte trasera de la cascada.


Para regresar por el otro lado.


La siguiente vista, otra catarata: Skogafoss.


Mucho más caudalosa, debe su nombre a la antigua orografía de la isla que situaba la cascada junto a los acantilados. Ahora ésta se sitúa a unos 5 km de allí.


La Skógafoss es una de las cascadas más grande del país con una anchura de 25 metros y una caída de 60 metros. Debido a la cantidad de espuma que produce constantemente la cascada, un arco iris simple o doble es normalmente visible en los días soleados. Según la leyenda, el primer colono vikingo en la zona, Þrasi Þórólfsson, enterró un tesoro en una caverna detrás de la cascada. Un chico local encontró el cofre años después, pero era sólo capaz de agarrar la arandela en el lado del cofre antes de que desapareciera después.


Nuestro siguiente tramo de viaje nos sitúa en la zona de los acantilados más accidentados de la isla.


Con impresionantes formaciones rocosas que emergen del mar.


Y desafían a los elementos. Hoy en concreto, al viento.


Allí viven los llamados PUFFINS o FRAILECILLOS.


También conocidos como payaso de los océanos o loro de mar por sus colore vistosos.


Por la tarde, seguimos carretera hacia la zona más desértica del país: Skeidararsandur


Donde las casas adquieren un aspecto curioso semienterradas en la propia tierra.


Es aquí donde los glaciares vienen a morir dejando grandes coladas de barro y tierra que se ha mantenido mientras los glaciares han ido retrocediendo progresivamente.


El Parque Nacional de Skaftafell esta situado entre Kirkjubæjarklaustur, y Höfn en el sur de Islandia. Se fundó el 15 de septiembre de 1967 y se ha agrandado 2 veces. El parque tiene 1.700 km², lo cual lo convierten en el segundo parque nacional más grande de la isla.


Allí me animo a ascender, huyendo del grupo, una cercana y modesta cumbre: Sjonarsker.


Foto de cima, o más bien de zona, porque es muy amplia.


Svartifoss (Cascada Negra) es una cascada en el Parque Nacional Skaftafell en Islandia y una de sus atracciones más populares. Está rodeada por columnas basálticas negras, de origen volcánico, que le dan su nombre. Las columnas hexagonales fueron formadas por un proceso de cristalización dentro de un flujo de lava al enfriarse de manera extremadamente lenta.


Ya de regreso de mi excursión solitaria me reúno con Carmina y el resto del grupo en la Cascada Negra.


De allí nos dirigiremos enseguida a la Laguna de Jokulsarlon, un inmenso mar de bloques de hielo desprendidos del glaciar.


Para visitarlo, nada mejor que un vehículo anfibio mitad coche mitad barco.


Los colores de la laguna son imposibles.


Nos visten con chalecos salvavidas no sea que a nadie se le ocurra pegarse un chapuzón.


Imagen sacada de la web con los colores originales de la laguna.


Finalmente salimos del agua.


Y paseamos un poco por la orilla mientras la niebla va cubriendo la laguna.

DÍA 3

Iniciamos el viaje de hoy por la zona de los Fiordos del este de la isla y pueblos costeros.


Primero nos llevan a visitar el cauce de un río para estirar las piernas antes de iniciar el cansino viaje en bus por las carreteras de curvas de los fiordos.


Un poco de agua fresca por la mañana no va mal.


Impresionantes formaciones rocosas.


Incluso nos animamos a recoger piedras para decorar.


Pronto la carretera será nuestra aliada de hoy. Hay que recorrer mucho camino para llegar a Egilstadir esta noche y hay mucho por ver.


Los pueblos costeros, cada cual más pintoresco, nos reciben con sus puertos en plena faena. Éste es Djupivogur.


Posando con los barcos amarrados a puerto.


Ondeando la bandera de Islandia.


A punto de surcar los mares.


Poco a poco vamos dejando atrás los fiordos.


Y nos adentramos en el interior de la isla.


Aunque sin separarnos demasiado del agua.


Egilstadir nos espera, tenemos la tarde libre.


La aprovechamos para descansar en el hotel.


Pasear y sentarnos en los bancos de los parques, que allí están limpios y pintados.


Y finalmente darnos un buen baño en las piscinas del pueblo antes de cenar.


DÍA 4

La mañana comienza en Hverir, una zona sufurosa muy activa, donde el olor a huevos podridos invade el aire que respiramos.


Pozas en plena ebucición se suceden junto a la pasarelas acondicionadas para evitar posibles accidentes.


El humo sale de la tierra a altas temperaturas.


Las indicaciones son claras.


Una panorámica de la zona hecha con cámara analógica y sin florituras de las actuales.


Yo con el monte que me quedé con las ganas de subir por las prisas del grupo de llegar a la tienda de souvenirs...


Fue uno de los pocos días soleados totalmente que disfrutamos. Se agradece no tener que ir con el goretex encima todo el viaje.


Las columnas de humo nos despiden mientras nos marchamos hacia otros lares.


Nuestra siguiente parada: Husavik. Una población costera del norte famosa por ser un pueblo tradicionalmente dedicado al mundo de la ballena.


Paseando por la zona, uno descubre la idiosincrasia del lugar.


Museo de la ballena.


Justo antes de entrar.


Bajo el esqueleto de una gran ballena.


Con el salto del delfín damos por terminada la visita al museo, más dedicado a la caza delas ballenas que a las ballenas en sí.


Por la tarde tenemos reservado un viaje en barco para intentar avistar ballenas.


Preparado en el puerto antes de zarpar.


A bordo del barco, la temperatura desciende, sobretodo al atravesar el Círculo Polar Ártico.


Donde las ballenas campan a sus anchas.


Una pasta y una bebida caliente para calentar el cuerpo.


Y reconfortarse. ¿Puedo repetir?


Ya entrada la tarde llegamos al lago más famoso de la isla, el Myvatn; conocido por ser una gran zona de pesca dada la cantidad de moscas que allí hay (de ahí su nombre) y que alimentan a los peces.


Curiosas formaciones en el lago Myvatn.


Ocaso.



DÍA 5

Por la mañana visitamos la ciudadela de Dimmuborgir, donde una nube de moscas luchaban por introducirse en nuestros cuerpos. es un área amplia de campos de lava extraordinariamente moldeados ubicados al este de Mývatn en Islandia.


La zona es bonita, pero el tema mosquil es agobiante y enturbia la visita.


Evitando engullir a nadie.


Formaciones rocosas por doquier.


En el folclore islandés – se dice – que el Dimmuborgir conecta la tierra con las regiones infernales, y es el supuesto lugar de residencia de duendes y gnomos.


El área Dimmuborgir está compuesta de varias cavernas y formaciones rocosas, los restos de actividad volcánica son quizá recuerdos de una antigua ciudadela derrumbada.


Al arrojar columnas de vapor el lugar se atesta con humo sulfúrico. Es la zona de Grjotagia.


Finalmente salí huyendo de las moscas y llegué el primero al bus, bastante antes que el resto del grupo.


Dejadas atrás las moscas, la siguiente parada es la catarata de los Dioses, Godafoss.


Otra impresionante catarata en el norte de Islandia.


Cada una de las cascadas tiene su encanto particular y es difícil decidir cuál es la más bella de todas.


Nuestro recorrido nos acerca hoy mismo a Akureiri, una de las ciudades más grandes de Islandia y cuna de nuestro guía.


Paseamos largamente por parques y jardines .


Disfrutando de las pausas.


Y de las caminatas.


Encontramos un curioso frailecillo menos escurridizo que los vistos días atrás.


Un paseo por las calles de la ciudad nos conduce a la catedral de Akureiri.


Amplias vistas de la niebla desde la parte alta.


Bajamos al centro a comer y hacer algunas compras.


Más frailecillos.


Hey, hey Vicky, Hey Vicky, hey...


Por la tarde visitamos Glaumbaer con sus casas y su iglesia.


Un vistazo al exterior de las casas por delante...


Y... ¡¡¡ por detrás!!!


Detalles de la iglesia de la zona.


Figura en los jardines de la iglesia.


Tras un largo día, llegamos al albergue donde dormiremos, pero todavía nos queda una cosa por hacer.


Ascender el volcan Grábrók en la zona de Bifrost.


Nos encontramos a las faldas del volcán y nos animamos a ascenderlo tras la cena temprana.


Alcanzando la cumbre casi de noche, aunque allí las horas de sol son distintas que aquí.


DÍA 6

La última mañana antes de llegar a Reykjavik la empleamos en visitar la zona termal de Deildartunguhver.


Mucho calor y vapores junto al camino.


Sol y manga corta en Islandia... parece ser que no es lo normal.


La energía de la tierra se aprovecha al máximo.


Puesto de tomates sin vigilancia a pie de carretera, un premio al civismo y la buena fe de la gente del país.



Cataratas de Hraunfossar.


Ya queda menos para llegar a destino y aprovechamos cada parada para llenar la cámara de recuerdos.


Posando con Hraunfossar.


La última catarata que veremos será la de los niños o Barnafoss, donde dice la leyenda murieron ahogados unos niños y su madre rompió una puente de roca que atravesaba la parte alta de la catarata para impedir nuevos accidentes.


La roca partida se puede observar al otro lado.


Las pasarelas protegen al caminante despistado.


Por fin llegamos a Reykjavik y cerramos el círculo trazado desde días atrás.



Limpia, segura, ordenada y curiosa capital de nación.


Con los caminantes más brillantes que uno puede encontrar.


Posando con Silver Surfer en plena calle.


Hallgrímskirkja, catedral de culto luterano. Es el edificio más alto del país con sus 74,5 m de altura.



Impresionante imagen a los pies de la torre.



Imagen de la virgen, muy curiosos en este tipo de iglesia luterana.


Último destino, La Perla, donde daremos por terminado el compromiso con el grupo.


Figuras humanas en todo Reykjavik.


En el mirador de La Perla.


Autofoto frente a la cúpula de La Perla.



Foto con nuestro guía y compañero islandés.



Foto del grupo al completo.



Por la tarde, tras abandonar el grupo, nos acercamos a los baños termales más famosos de la isla: BLUE LAGOON.



Aguas turbias como horchata. La sensación de calor es similar a la bañera de casa.



Una sirena.



Un sireno...


A la salida, las caras de relajación lo dicen todo.



Todaví nos quedó algo para pensar en regresar algún día...



Un mapa de más o menos el recorrido seguido durante estos últimos días.

El regreso, como casi siempre con los aeropuertos, para explicar; pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión...