4 de febrer de 2006

AGUDES: OPERACIÓN RESCATE

Estamos a principios de febrero y he quedado con Carles para realizar una actividad que tenemos pendiente ambos: la Cresta de Castellets en Les Agudes. Nos plantamos en el aparcamiento junto a la carretera y preparamos las mochilas. Vemos que no hay demasiada nieve y decidimos no cargar con material innecesario. Carles lo deja todo y yo únicamente cargo con los crampones, ya que los llevo colgando de la mochila y me da pereza desmontarla... menos mal.

A medida que ascendemos por el sendero, marcado en violeta, observamos que hemos errado con la decisión tomada respecto al material. Hay más nieve de la esperada, aunque está blanda y se puede pisar sin problemas.

Mar de nubes bañando las costas del Matagalls. Hace frío.

La pirámide de Les Agudes se yergue ante nosotros por encima del mar de nubes. ¿No hay mucha nieve?.
Llevamos delante un grupo que asciende sin problemas por la cresta, así que decidimos seguirles. A pesar de la soltura que demuestran los demás, a nosotros la actividad se nos presenta complicada a medida que más nieve cubre los pasos clave.

Carles trepa seguro los pasos sencillos y algunos que no lo son tanto. Su envergadura le facilita el trabajo.

En un punto concreto, nos separamos forzosamente. Carles ha trepado un paso y no lo puede destrepar, debe seguir hacia arriba; pero yo no me veo con valor para intentar trepar, ya que me obligaría a dar un salto sencillo pero con hielo bajo mis pies, y en caso de no alcanzar el punto clave podría resbalar y despeñarme.

Decido bajar y buscar un paso más sencillo por el bosque nevado. Llevo los crampones, así que me los calzo y gano en seguridad y confianza. Carles sigue al grupo que nos precede desde la lejanía.
A lo lejos veo el collado entre Agudes y Sacarbassa. Allí me dirijo, hacia la parte alta de la pedrera de la cara norte.

A mitad del camino me cruzo con un hombre y un fox terrier que andan resbalando por la nieve. Me comentan que van hacia arriba, que les espera su hermano. Les deseo buena suerte y sigo mi camino.

Más nieve, mucha más, a medida que gano metros al monte.

Algún paso requiere muchísima atención ya que no llevo piolet para detenerme... lo más sensato es seguir hacia arriba, ya que bajar implica mayor riesgo. Sabemos que la salida del monte está en la cara opuesta de la montaña, surcada de pistas forestales.

Superados los pasos más complicados, me acerco al collado.

Llego al collado superando una pequeña cornisa de nieve.

Decido descansar un ratillo mientras espero noticias de Carles.

La niebla juega a entrar y salir de las cumbres, así que decido subir lo más alto posible.

Cumbre de Les Agudes a las 12:30h aproximadamente.

Veo al grupo que iba por delante nuestro y les pregunto por Carles. Me comentan que el chico que iba detrás de ellos se bajó de la cresta hace mucho rato y se metió en el bosque... ¿¿Donde está Carles??
Sé cómo está el bosque de nieve y también sé que no lleva material. Me preocupo un poco. AL rato recibo una llamada de él.

C: Oye, que estoy aquí y no lo veo claro.
M: ¿Dónde?
C: He bajado un buen cacho y me he encontrado de golpe con una pareja que iba ascendiendo por la pedrera. Les he seguido pero me he despistado y les he perdido.
M: ¿Puedes volver a donde les perdiste?
C: No me veo con valor para intentarlo, la nieve está "complicada". Casi que si me puedes venir a ayudar...
M: Ahora voy, pero piensa que casi seguro perderé la cobertura del teléfono, así que estate atento a si te llamo a gritos.
C: OK, espero.

Cuelgo el móvil y empiezo a descender nos in antes hablar con el hermano del hombre que me encontré antes. Me tiende un bastón telescópico para bajar y dárselo a su hermano si le localizo.
Empiezo a descender y un centenar de metros más abajo localizo al señor del perro y le ayudo a cruzar la pedrera, que a estas horas y con tanta niebla se ha endurecido. El perro se va apoyando en mi pantorrilla maravillado de mi capacidad de agarre en la nieve gracias a los crampones.
Le dejo prácticamente en el collado y me quedo el bastón para seguir descendiendo en busca de Carles.

Desciendo varios centenares de metros por la pedrera intentando localizar a gritos al perdido. Finalmente le localizo en la parte izquierda de la pedrera según se sube. Se encuentra en un sitio bastante complicado de llegar, y sobretodo de abandonar.
Comentamos cómo hacer para seguir y decidimos que, pese a lo cansado que pueda resultar, es mejor salir por arriba y buscar las pistas, que intentar desde aquí descender, ya que sin material él está vendido.
Las siguientes horas se resumen en una actividad: patada a la nieve. Me dedico a patear el monte tallando escalones para que Carles los utilice como escalón. Termino cansadísimo, pero finalmente conseguimos llegar arriba; y ya que estamos aquí volvemos a coronar les Agudes. Son las 16 h aproximadamente.

Foto de cima, ya sin stress.

Placa de cima.

Mar de nubes en el Turó de l'Home.

Mar de nubes allá donde mires.

Comenzamos el descenso por el hayedo de la cara este de la montaña. Mucha nieve, pero apenas desniveles. Se nos va acabando la luz del día.

Imagen de calma y tranquilidad tras la jornada de nervios vivida.

La noche va cayendo durante el descenso.

Finalmente llegamos a la carretera de noche. Menos mal que los hippies de la furgoneta que nos cruzamos nos recogieron y nos acercaron los 4 kilómetros que nos separan del aparcamiento donde habíamos dejado el coche horas antes.

Croquis de la aventura.


2 comentaris:

Kepa ha dit...

De esta embarcada ya me acuerdo que me contaste cuando luego subimos tu y yo jajajaja

Marc ha dit...

Ya te digo. Por fin me he puesto a contarla en el blog, que ya tocaba.