22 d’abril de 2006

La princesa

Érase una vez una princesa cuya belleza era admirada por doquier. Sus largos cabellos oscuros se rizaban caprichosamente por el recorrido que trazaban sobre sus hombros. Quien había tenido la dicha de contemplarla había quedado hechizado por sus hermosos ojos y sus largas pestañas.


Su corazón quedó unido al mío el día que, hace más de cuatro años, una flecha de amor los atravesó a ambos. Su dulce mirada acaricia ahora mi corazón.


Desde ese día, la felicidad de tenerla a mi lado se mezcla con la alegría de haberle transmitido, aunque sólo sea una mínima parte, mi pasión por la montaña: los caminos solitarios, la lluvia mojando la hierba, las altas cumbres, el frío de los amaneceres de alta montaña, las piedras, la nieve, el sudor y el cansancio mezclados con la satisfacción de alcanzar las metas propuestas... Mi pasión por la libertad que surge de los espacios abiertos y solitarios que puedo disfrutar en su compañía es lo mejor que puedo ofrecerle además de mi corazón.
¿A que nunca te imaginaste que podrías ser la protagonista de una foto así?


Tengo una gran suerte y lo sé.
Es por ello que te doy las gracias por seguirme en mis aventuras y permitirme compartirlas contigo.
TTYM.

4 comentaris:

Rosa ha dit...

Que cosas más bonitas dices!!!!!!!!!!!! tu tienes mucha suerte pero reconoce que ella también tiene la suerte de que una persona como tu la quiera tanto, seguid asi...........
un abrazo.

Kepa ha dit...

pues si, tienes mucha suerte....y ella de tener una marido tan pelota ;-P. No, es serio, sois los dos muy majetones.

Besitos

P.D.: a ver cuando recivo yo uno tuyo...

Zuriñe y Pablo ha dit...

Pero que pareja mas maja sois!!!!

nos vemos

Cuarte ha dit...

Hay que ver que romántico. Se hace extraño en estos tiempos tan desnaturalizados que vivimos. Sigue así.