7 de maig de 2006

Marisco en tierra de peregrinos


Coincidiendo con el cumpleaños de Carmina preparé una escapada de fin de semana a Santiago de Compostela.


El sábado por la mañana, faltando sólo 2 horas para la salida de nuestro vuelo, le entregué un sobre que contenía su regalo: una mariscada en Santiago de Compostela.


A las 14 horas sobrevolábamos el litoral catalán para adentrarnos en la inmensidad de los cielos peninsulares.


Llegamos a la capital gallega a eso de las 15:30 horas. Un taxi nos acerca al hotel y en media hora estamos listos para iniciar nuestra andadura por la ciudad.
Al revés que la mayoría, optamos por dar un paseo por la Alameda, un hermoso parque cercano al casco viejo donde pudimos estirar las piernas tras el viaje en avión y huir a la vez de las bulliciosas calles que se acercan a las puertas de la catedral.



Por fin llegó el momento de pisar el adoquinado de la ciudad antigua. Calles limpias, tranquilas, llenas de gente en las puertas de los comercios intentando captarte para que pruebes un trozo de tarta de Santiago o un vasito de orujo blanco. Al final acabamos comprando tarta, como todos.
La Plaza del Obradoiro se muestra menos bulliciosa de lo esperado, hecho que nos alegra ya que podemos disfrutar de ella casi en la intimidad.


La puerta de la catedral está cerrada porque están celebrando una celebración, así que entramos por una de las puertas laterales. Nuestra visita es más por interés arquitectónico y artístico que por interés religioso. Ese hecho no evita que disfrutemos de los tesoros allí contenidos. La mañana del domingo la dedicaremos a visitar los museos de la catedral, donde se encuentra guardado el famoso Botafumeiro, mientras una insistente lluvia nos acompañará hasta nuestra marcha de regreso a casa...pero esa es otra historia y debe ser contada en otro momento.


Salimos de la catedral y tras pasear un rato por las callejuelas adyacentes a la catedral hacemos nuestra primera parada gastronómica para degustar el famoso pulpo a feira, preludio de la cena. A la hora de cenar lo prometido es deuda: una mariscada.


BON PROVEITO

2 comentaris:

Kepa ha dit...

yo tambien quiero marisco!!!, jddo, menudo regalo de cumpleaños!!!

GeMe ha dit...

aix... mis antepasados gallegos llaman a la puerta... si estuviera mi abuelo a mi lado, lloraría, por haber dejado su tierra y venirse a Madrid a criar a sus tres hijos...

Y de la hija nací yo, la alegría de sus ojos...

El video de Danm Osman es espectacular.