27 de maig de 2006

Via ferrata Regina

Son las 9:30 de la mañana. Hace ya tres horas que salimos de Barcelona. Estamos esperando a que llegue el resto del grupo mientras empezamos a prepararnos para el asalto a la vía ferrata Regina, situada en el término municipal de Oliana en Lleida.



El calor es sofocante. Todavía es temprano pero el sol aprieta de lo lindo mientras caminamos hacia la entrada del primer tramo de la vía.


Por fin encontramos la primera pared y los primeros peldaños de metal. Damos las últimas instrucciones a los que se estrenan en este tipo de vías, incluída mi mujer.


Poco a poco cada uno va tomando conciencia del material que lleva y se va familiarizando con él y con la técnica de progresión. Los primeros largos son verticales con algún ligero desplome bastante sencillo de superar.


Hay tramos de roca pulida equipados únicamente con cadenas en los cuales hay que tirar de brazos.


Justo antes de terminar el primer tramo de la ferrata atacamos una aguja que se desvía ligeramente del camino principal.


Tras un impresionante flanqueo con el pantano de Oliana de fondo, nos plantamos en la cumbre de la aguja donde degustamos un pequeño almuerzo para coger fuerzas para la segunda parte de la ferrata.


Descendemos por la pared de la aguja en dirección a uno de los mayores alicientes de la ferrata: un puente colgante que conecta las paredes de la aguja que acabamos de ascender con el murallón de la Serra d'Aubenç.




Son escasamente unos 10 metros sobre el vacío. El puente no se mueve demasiado, pero la sensación de inestabilidad está presente en mi cabeza a cada paso que doy debido a la amortiguación del puente. El paso es firme sobre varios cables metálicos. Vamos agarrados de un cable de seguridad que nos protege de cualquier caída. Una vez atravesado el puente nos espera una pared vertical equipada que va resiguiendo la cresta de la pared hacia arriba.


Es en este punto donde empiezo a sentirme realmente incómodo por culpa de una de las consecuencias del calor: las suelas de mis botas se deshacen por momentos y empiezo a notar todos y cada uno de los peldaños clavándose en las suelas.


Seguimos para arriba un buen tramo hasta localizar el final de la segunda parte de la ferrata. Antes del puente han abandonado Natalia y Salva; ha llegado nuestro turno. Ramón, Tocayo, Carmina y yo decidimos que ha llegado el momento de dejar la pared y descender por una de las fajas que recorre la pared de la sierra. Arriba dejamos a Miguel ángel, Alfredo, Petxu y Pep, que intentarán acabar el tercer y último tramo de la vía ferrata.


Mientras bajamos por el camino en dirección a los coches, se nos acaban las reservas de agua y empezamos a sufrir los rigores de la ola de calor que nos azota desde hace unos días. No hay nada peor que estar sediento y saber que no hay agua hasta los coches. En mi cabeza se empieza a gestar la idea de un baño en el pantano. Llegamos a los coches donde tocayo prepara una clarita fresquita a base de cerveza y limonada que llevaba en una nevera en el maletero del coche. Nos acercamos al pantano y Ramón, Tocayo y yo acabamos dentro del agua. Está fría, fría, fría y más fría todavía, pero sienta genial refrescarse tras el cansancio.


Sólo nos queda esperar a que lleguen los demás para a Organyà donde nos esperan para comer. Por cierto, las botas.....para tirar.

4 comentaris:

Kepa ha dit...

le has cogido gusto a las ferratas!! y ese bañito!!! que envidia. Por ceirto tapate y no salgas sin camiseta que te vana a salir admiradoras y/o admiradores a porrillo!!!

Salute!!!

Cuarte ha dit...

Cada vez os aficionais más a las alturas, eso es bueno.
Y a ver que material llevas a la montaña, que se deshace. Te he dicho mil veces que estas cosas no se compran en los chinos.

andoni ha dit...

Guauuuu, bonitas fotos Marc. Envidia ya dais, pues!!

Anònim ha dit...

MUY BIEN LAS CHICAS|||||||||||||||||||||||||||||||VA GENIAL UNA CLARITA DESPUES DEL ESFUERZO Q BIEN OS LO MONTAIS BESOS