4 de juny de 2006

Picu Urriellu

Es éste el relato de un sueño cumplido que se hace realidad tras años pensando que nunca podría sostener en mis brazos a la Virgen de Covadonga de la cumbre del Naranjo de Bulnes.


La nuestra fue una aventura en toda regla sólo enturbiada por una repentina indisposición de Carmina, que la obligó a quedarse en Sotres.
Salimos de Barcelona temprano, a eso de las 7:30 del sábado. Queríamos salir a las 5 a.m. pero ella pasó una malísima noche con una migraña impresionante y no se tenía en pie. Finalmente, algo recuperada insistió en que nos fuésemos a Asturias. Yo más contento que nada porque íbamos al Picu tras tanto tiempo pensándolo y preparando la salida.
Los kilómetros corrían bajo de las ruedas de mi coche. Dejamos atrás Montserrat, Moncayo, San Lorenzo, Gorbea y las playas del Cantábrico para llegar a eso de las 15 horas a Pandébano donde recogimos del coche de Josu nuestros cascos y nuestros gatos. No sin antes tener un reventón de la rueda delantera derecha a escasos 3 km de Unquera.
Empezamos a subir hacia el collado de Pandébano, pero pronto Carmina volvió a encontrarse mal. No estaba lo suficientemente fuerte para afrontar las 3 horas de marcha que teníamos por delante. Le temblaban las piernas con el esfuerzo y decidió que mejor sería bajarse.


Pese a mi negativa, ella insistió en que yo debía subir al refugio donde nos esperaba toda la cuadrilla y ella se quedaría sola en Sotres en un hotel (donde pasó la mayor parte del tiempo durmiendo y descansando).


Muy a mi pesar y con el corazón entristecido empecé de nuevo la ascensión hacia el refugio. Corría como alma que lleva el diablo para llegar a tiempo de cenar. A medio camino recibí la llamada de David, Kepa y Joseba dándome ánimos para la escalada del día siguiente. A pesar de las prisas, el dedo en el disparador de la cámara sacaba chipas.


A las 19:15 aprox hice mi aparición en el refugio de donde salía Carlos con una lata de Cocacola fresquita. Menudo recibimiento. Me hizo de anfitrión en el refugio hasta que un ratilo después aparecieron los demás.


Tras explicar la odisea para llegar y la indisposición de Carmina, nos pusieron una copiosa cena a base de sopa, spaguettis con atún (ese fue el mayor riesgo del fin de semana, ya que aquí el menda es alérgico al atún, menos mal que tras la cena eché mano de un antihistamínico, por si acaso), y salchichas con puré de patatas. Un colacao tras la cena para calentar a Rubén y Unai que iban a dormir en la calle, a pesar del intento fallido del benjamín de la expedición por quedarse dentro.
Nos acostamos pensando en salir lo más temprano posible el domingo por la mañana.


Salió un día de escándalo. A las 7 de la mañana no hacía frío. Nos metimos el desayuno en el cuerpo y las ganas de subir dieron alas a las botas. Una hora y media por la canal, aún nevada en gran parte, de la Celada para llegar a pie de vía en la cara Sur.


La verdad es que el Picu impresiona sólo de verlo, pero situarte en su falda y mirar arriba...parece que no se acabe nunca.


Tres cordadas, siete amigos, Carmina en mi mente todo el día. Unai empieza a subir como quien va por la calle. Tras él Rubén y Carlos demuestran su buen hacer en la pared. Tras ellos, mi primero, Josu...que me da sus últimos consejos. Tras él Gabi, nervioso por ir de primero y ser responsable de subir a Isabel.


Allí voy, el primer largo, el más corto pero también el que tiene el paso más complicado. Pero no me resulta difícil llegar a la primera reunión. Isabel llega tras de mí. En la segunda reunión el orden seguido es el mismo, y así casi casi hasta la cumbre. Me veo suelto, le voy dando voces a Josu para que me recoja la cuerda, parece que haya escalado toda la vida y era la segunda vez que me ponía a subir una pared. Los pasos no son demasiado complicados, pero ayuda mucho tener a tu lado a gente que no tiene ningún problema en aconsejarte. De todos modos y para que conste, subí por la pared con mochila y con la cámara de fotos en ristre, la cual sólo solté un par de largos para que me sacasen fotos a mí, teniendo en cuenta que las cámaras del resto hicieron PLASSS en el momento de llegar a la vía.


Mira si me sentía a gusto que a punto estuve de pedirle a Josu que me dejase ir a mí de primero en el último largo, el más sencillo. al final preferí no arriesgar y seguir en la pared tras él.


Una vez en la última reunión abandonamos la seguridad de las cuerdas para iniciar una corta pero intensa trepada hasta la arista. Gabi no paró de decirnos cuidado con las piedras, a pesar de que no cayó ninguna en toda la mañana. La sensación del viento en la cara una vez llegados a la arista es acojonante.


Un corto paseo por la ella y ya estamos en la cima: fotos, sidra, pastas,la virgen levitando... intenté llamar a Carmina desde la cima pero ella que seguía sin cobertura. Habíamos coronado la Piedra pero no estaba del todo feliz al no poder estar con ella (os tomo la palabra a Josu y compañía de intentarlo de nuevo también con ella).



Tras el "refrigerio", destrepe por el anfiteatro. Los momentos más delicados anímicamente hablando para quien no está acostumbrado a tanto patio sostenido. No me gustan los destrepes, pero gracias a Unai y sus consejos y conversaciones no me fue difícil llegar a los rápeles.


Una vez allí, atasco en la vía: unos suben, otros bajan y empezamos a rapelar unos con más estilo que otros hasta la base de la pared, donde esperan las botas, los bastones y Josu con la cámara de video en ristre.


Felicitaciones mutuas a pie de vía y regreso rápido por la nieve que cubre parte de la Canal de la Celada.


Una vez en el refugio, quedamos en separarnos para que yo baje corriendo hasta el coche (1 h 15 minutos sin parar). Bajando me cruzo con lo que queda del ejército español que suben a dormir en el refugio...Recojo a Carmina y nos reunimos todos en casa Cipriano en Sotres para comernos un helado y tomar una cervecita fresca.


Allí nos despedimos no sin antes empezar a pensar en la próxima vez que intentaremos ascender el Urriellu, esta vez con Carmina.

De todo corazón: gracias a todos por hacer posible ese sueño, y gracias a ti, Josu, por querer seguir atado a una cuerda en la que estoy yo al otro extremo (léase Monte Perdido).

HASTA LA PRÓXIMA AMIGOS.

3 comentaris:

Kepa ha dit...

ehhhh que yo tambien estaba cuando te llamaron Joseba y David!!!!!

Que envidia me das!!!! yo tambien queiro escalar el Picu!!!!

Cuarte ha dit...

Bonita historia. Algún día la repetirás con Carmina, seguro.

Anònim ha dit...

Me ha gustado mucho la historia y las fotos me encanta que se conozca mi tierra ya que soy una chica de sotres