15 de juliol de 2006

Una de tritones en Escuaín

El valle de Escuaín es el más escondido de los cuatro valles que conforman el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Se trata de una garganta excavada en la montaña por las aguas del río Yaga, el cual aparece tras recorrer las entrañas de la tierra, en la surgencia que lleva su nombre.
En octubre de 2005 se produjo un impresionante derrumbe rocoso que cortó literalmente el camino que daba acceso a dicha surgencia partiendo desde el escondido pueblo de Escuaín. Las autoridades no han sido todavía capaces de arreglar los desperfectos que dicho derrumbe ha causado en el sendero de acceso a la catarata, bello salto de agua de unos 40 metros de altura que vierte sus aguas al cauce fluvial formando bellas pozas donde los tritones pirenaicos tienen sus dominios.



El pasado sábado nos acercamos a Escuaín para tratar de llegar lo más cerca posible de la surgencia del Yaga, imprescindible en el libro de fotografía del parque nacional que estamos confeccionando.


Partiendo de Escuaín sale un sendero que rápidamente desciende hacia los barrancos del río. Una cadena acondiciona el primer paso complicado, aunque no será el único.


El sendero baja rápidamente por el bosque perdiendo rápidamente altura. La roca húmeda y pulida hace de este camino una trampa para los que se atreven a descender por él, ya que un resbalón te llevaría directo a una caída de un par de cientos de metros, seguramente mortal.


Una vez atravesado el primer tramo de bosque alcanzamos una curiosa escalera de piedra tallada en la roca (muy similar a la Escalera Sinuosa que da paso a la guarida de Ella la Araña en la historia del Señor de los Anillos).


Una vez arriba, un paso natural en la roca nos permite el paso a las zonas afectadas por el derrumbe.


Una escalera de madera nos permite bajar hasta la zona afectada por el desprendimiento.


El sendero ha sido barrido. Toneladas de rocas y escombros descansan en silencio a la orilla del río. Los árboles caídos y la tierra suelta dificultan enormemente la progresión por la ladera de la montaña. Son unos doscientos metros en horizontal que echan atrás a muchos de los que hasta aquí se han atrevido a aventurarse.


Un claro en los árboles nos permite adivinar por donde continua el camino. La recompensa nos espera al otro lado de la zona afectada por el derrumbe. Un oasis en medio del caos: una catarata que lanza sus aguas con fuerza sobre las rocas del cauce: la surgencia del Yaga.


Un sinfín de pozas de aguas color turquesa. Líquenes sobre las rocas húmedas. Miles de hojas en el fondo de las pozas más tranquilas y escondido bajo las hojas el dueño y señor del oasis: el tritón pirenaico. Reptil de frágil apariencia que nos concede una sesión fotográfica exclusiva...


¿Sabrá que está a punto de ser inmortalizado para las generaciones futuras?.

5 comentaris:

Kepa ha dit...

jejejejej que majo el tritoncillo...se podría juntar con la ranita jejejejej

No conocía nada de esa surgencia, parece un sitio muy guapo. Ya tengo ganas de ver ese libro editado. Reservame un ejemplar!!!

andoni ha dit...

Deja al triton en paz!!! Rana pederasta!! Jejeje.

Muuuuu guapo el sitio si señor.

¿Para cuando salia el libro Marc?

Dora ha dit...

muy bonito, sois superactivos, me encantan los reportajes de vuastras aventuras. (que libro?! lo escribes tu??)

Mar ha dit...

El lugar es una preciosidad!! Me han gustado un montón las fotos, de verdad.

mar zaragoza ha dit...

me encantan vuestras aventuras (las palabras ke mas os repetimos)para cuando el maravilloso librooooooooooo besos