2 d’agost de 2006

PEONERA INTEGRAL

La idea principal de las vacaciones de agosto era hacer un par de cañones y ascender el Tozal de Guara, el monte más alto de la Sierra y un gran mirador de los Pirineos. En Rodellar, pueblo donde montamos el campo de operaciones nos reunimos con Koldo y Juanki, dos amigos de Bilbao que iban a ser nuestros guías en los cañones, además de con Kepa, Itxaso, Joseba y Anne. Para el primer día no teníamos nada programado asi que nos fuimos al río a darnos un chapuzón, ya que la temperatura en Guara es realmente alta y como dice Koldo, "en Guara solo se puede hacer una cosa, estar dentro del agua todo el día para no asarte de calor".

El segundo día hicimos el cañón de la Peonera, mejor dicho, la integral de la Peonera, es decir, encadenar tres cañones seguidos, o sea, ¡¡17 kilometros de cañón!!. No es algo habitual, pero Koldo es una persona poco convencional... Al principio pensábamos que esos 17 km iban a ser enteros por el agua, pero no. En un cañón, y sobre todo tan largo, hay zonas de nadar, zonas de andar por el agua, zonas de andar por sitios secos, zonas de saltar, etc. Muy variado, muy entretenido y muy cansado. La verdad es que nos los pasamos muy bien.

El cañón empieza en una zona seca, larga y algo tediosa con algunos detalles de interés (Incluso localizamos las bragas perdidas de alguna de las mozas de Rodellar...) hasta que poco a poco te vas encajonando entre las paredes del cañón y comienza a aparecer el agua. Es el momento de ponerse los neoprenos. Sin los neoprenos sería imposible hacer el cañón ya que se pasa por zonas de surgencias de agua que están muy frias. El neopreno también te ayuda a flotar, y es una capa de proteccion contra las rozadoras de las piedras y el sol. Parecíamos superhéroes enfundados en nuestros trajes.

Luego entramos en una zona de caos, que son desprendimientos por los que el agua busca el camino, formandose sifones, cascadas, rápidos, etc... son muy divertidos, pero peligrosos, y hay que hacer caso al guía y atender todas sus explicaciones. En nuestro caso, Koldo, que lleva 15 años yendo a Guara, es una garantía. Koldo nos dijo que de año a año el cañón cambia y que hay que estar muy atento. Las crecidas en invierno modifican el cañón, ya que la fuerza es tal que arrastran sedimentos, rocas, árboles, y modifican el paso de agua en algunos lugares. Es posible ver árboles "fosilizados" y "fundidos" con las rocas. He aquí la muestra.


Entremedio, por supuesto hay saltos y zonas de nadar. Los saltos es lo más crítico. Casi todos son esquivables, pero algunos no. Hay saltos de precisión, hay saltos de fuerza, hay saltos inocuos...Hay que tener en cuenta que en los saltos de precisión si se salta mal puedes caer encima de una roca, darte un golpe en la cabeza, etc, lo que conlleva la rotura de una pierna, la cabeza, etc. Todos los días el helicoptero rescata a alguien. Por no decir que, en las zonas de caos varias personas han muerto, algunas por no hacer caso al guía y otras por inconscientes.


Más caos a medida que transitamos entre los distintos tramos del cañón.

Estampas bellísimas en el interior del cañón del río Alcanadre.

Un poco de descanso para reponer fuerzas tras pedirle a Koldo un respiro a mitad de cañón...

El agua nos rodea constantemente y en ocasiones se oscurece el cañón al atravesar a nado las badinas de aguas congeladas.

Koldo, genio y figura.
KOLDO: Cuando queráis parar, lo decís, que yo nunca como, por tanto, nunca paro...
RESTO: ...

Probando la flotabilidad de los neoprenos.

Carmina y Angie en mitad del cañón aprovechando el sol para calentarse un poco.

Posando...

Dejándose llevar por las corrientes de agua se puede atravesar las badinas sin esfuerzo.

Cuidado en las zonas de caos y sifones ya que la fuerza del agua se te puede llevar. Especial atención a lugares peligroso como el Sifón de Anaïs o el Paso de la Francesa, verdaderos puntos negros del cañón.

Fotogenia al máximo.

Corrientes de agua contra fuerza humana.

Salto de la lavadora, un pozo de un par de metros donde te dan un centrifugado antes de salir.

En el interior de las rocas, un momento para el romanticismo.

Últimos saltos antes de terminar el cañón.

Otro descanso en las partes finales del cañón inferior de la Peonera.

Cara de felicidad tras salir airosa de un salto.

Parece que esto se acaba... oooohhhhhhhhhhhhh!!!!

La parte final del cañón es un continuo caminar y nadar hasta alcanzar la atracción final de la ruta: un salto de 10 metros desde lo alto de la presa de Bierge.

La aventura parece tocar a su fin al llegar a Bierge, pero ¡¡¡¡NO!!!!, por culpa de un malentendido, no tenemos transporte hasta Rodellar y tenemos que improvisar un autostop para recoger nuestro coche en el camping. Me toca ir de paso, recoger nuestro coche, regresar a Bierge y recoger al resto. Llegamos todos al bungalow desmontados pero muy felices por la actividad. Mañana descansaremos de agua y nos iremos a turistear por la mañana y de ferrata por la tarde.