28 de setembre de 2006

Punta de las Escaleras 3027

Tras "dormir y descansar" en el coche en la villa de Torla, nos despertamos a las 5:30 a.m. del jueves 28 de septiembre. Aún de noche (6:43 a.m.) empezamos a caminar como autómatas por el camino que sube desde la pradera de Ordesa hacia Cola de Caballo. Apenas sacamos la cámara para retratar nada dado que esas fotos ya están echadas hace meses de cara a la consecución del libro.


Empezamos a subir por el camino de los Mulos hacia la parte superior del Circo de Soaso. Una vez allí, las vistas hacia los tresmiles del Parque Nacional eran impresionantes.


No llegamos a detenernos en el refugio de Góriz, ya que nuestro objetivo se encontraba todavía bastante lejano. Habíamos salido tan temprano para superar los 1700 metros de desnivel hasta llegar al Glaciar de la Soum de Ramond. Le llamaremos glaciar, aunque a día de hoy se ha convertido en el lago más alto de la cordillera pirenaica.


Fuimos subiendo hasta encontrar la empinada y pedregosa canal que da acceso a la vía de las Escaleras que sube a Monte Perdido por la cara sur.


Una vez en el collado de dicha canal estuvimos un rato tratando de adivinar hacia donde seguía el camino, ya que estábamos encajonados entre dos murallas cada cual más escarpada. Finalmente descubrimos un hito de piedras en lo alto de una canal, así que empezamos a trepar. Esta primera canal daba acceso a una incómoda pedrera que se podía atacar por una sinuoso camino que iba rápidamente salvando metros cuesta arriba.


Llegamos a la segunda trepada, mucho más larga y empinada que la primera y con mucho ambiente. Esta vez agradecimos que la ruta no sea tan concurrida como la normal de Monte Perdido, ya que la roca no estaba en absoluto pulida por el desgaste que sufren las zonas más pisadas por los montañeros; eso permitía un gran agarre a la roca. Menos mal. El camino seguía describiendo eses a medida que subía hasta alcanzar la tercera y última trepada. Esta vez la inclinación era menor y los pasos mucho más sencillos hasta llegar a la parte alta. una vez allí localizamos un hito, bastante lejano, que marcaba un desvío hacia el este. Lo seguimos hasta situarnos a los pies de la Soum de Ramond con unas vistas impresionantes del Cañón de Añisclo.
Desde aquí podíamos adivinar lo que antaño fuera uno de los majestuosos glaciares del Pirineo Aragonés.
Seguimos subiendo los últimos metros por unas terrazas colgadas sin nigún tipo de dificultad técnica hasta llegar al Lago de la Soum de Ramond. Un lago bastante grande si lo comparamos con el Lago Helado, entre el Perdido y el Cilindro.


Una vez hechos los deberes, nos permitimos el capricho de ascender al Pico de las Escaleras (3027 m). Para ello iniciamos nuestra andadura por una empinada canal pedregosa con algún testigo de nieve blanda. Pronto el manto blanco lo volverá a cubrir todo y los caminos se esconderán hasta bien entrada la primavera, algunos incluso hasta el verano.


Una vez en la cumbre, al foto de rigor con el gigante Perdido de telón de fondo y rápidamente de regreso al valle huyendo de las amenazadoras nubes grises que crecían sin cesar desde hacía unos minutos.


Al regresar al valle, una última mirada atrás para despedirnos de unas montañas que de tan conocidas y visitadas ya nos parecen miembros de la familia.


El otoño está llegando al valle, en pocos días los árboles teñirán de mil colores los bosques. Intentaremos estar allí.

5 comentaris:

Rosa ha dit...

Muy bonitas, me encantara ver esas fotos de otoño del parque...

Joana ha dit...

Y que no nos cansamos eh!!! Tu pon que nosotros encantados de mirar.

Kepa ha dit...

que pedazo de fotos, y sin gente....esos marbores....que eres el mismísimo diablo....y conocedor de mis puntos débiles

yildelen ha dit...

Preciosas fotos, es que Ordesa es mi punto débil también. ¿El bosque de las hayas mostraba ya algún tinte otoñal? Tengo pensado ir en el puente del Pilar, a ver qué pasa.. el año pasado en el puente de Todos los Santos, el otoño ya estaba algo pasadillo. Saludos :o).

ivanG ha dit...

hola,
muy xulas las fotos, el valle de Ordesa me falta pisarlo en otoño.
Un saludo