30 d’abril de 2006

19 kilómetros y a cenar

El domingo por la mañana, tras un reparador sueño, nos encontramos con un grupo de amigos a los pies del imponente Tologorri.


Tras un fuerte inicio por pista y entre hermosos bosques llegamos a la Senda Negra, un recorrido expuesto que atraviesa la sierra a media ladera en dirección a las campas que dan acceso a la cumbre de Tologorri.


Allí hicimos nuestra primera parada.


Otra vez en marcha y habiendo atravesado la frontera vasca con la burgalesa, nos acercamos a la Lastrilla donde decenas de vacas pastaban con tranquilidad junto al agua impasibles ante las miradas de los caminantes.


Un corto repecho nos conduce directamente a la segunda cumbre del día, la del no menos impresionante Ungino.


Allí damos buena cuenta de las viandas que llevamos.


Tras reponer fuerzas nos dirigimos hacia la base de Tologorri, donde nos esperan los coches.
En total han sido 19 kilómetros de recorrido...
Una ducha y nos vamos de cena a una sagardotegi. Las cupelas drenan su embriagador contenido a la voz de TXOOOTX, mientras la braseada carne humea en los platos.

29 d’abril de 2006

Escalando en Atxarte

Spiderman fue uno de los héroes de cómic que más me fascinó en la infancia. Un tipo vestido de azul y rojo que se pasaba la vida dando capones a los malos y trepando por las paredes...


Este pasado fin de semana tuvimos la oportunidad de experimentar el mundo vertical de la mano de Josu. Nos enseñó lo más básico para empezar a escalar: arnés, cuerda, mosquetones, friends, pies de gato y ganas de "tirar p'arriba".

La vía que escalamos fue una sencillita de unos 25 metros de desnivel sobre el suelo con un par de largos (más o menos como subir a casa por la fachada).

Fuimos aprendiendo a colocar pies y manos para facilitar nuestra progresión hacia las reuniones.

Tan sueltos nos vimos que no paramos de fotografiar el momento, y es que solo se escala por primera vez una vez en la vida.


Tras llegar a la segunda reunión y con ganas de seguir subiendo, Josu nos enseñó a rapelar hasta el suelo.


De nuevo estábamos casi casi en el mundo horizontal cuando aprovechamos para sacar alguna de esas fotos sin renkor.


La próxima incursión en el mundo vertical será la vía de los Martínez o directísima al Picu Urriellu en los Picos de Europa.

Anboto 1331

Eran las 10 de la mañana del sábado 29 de abril. Frío ambiente en Urkiola pero caluroso recibimiento de nuestros amigos en las tierras vascas. Tras un paseo por el hayedo, nos dirigimos a la cercana cumbre de Urkiolamendi.


Desde allí nos acercamos hasta la base de Anboto, una mole de piedra que se alza imponente sobre los hayedos que lo rodean.


Un sendero de fuerte desnivel nos conduce hasta la cresta, algo expuesta y muy entretenida.


Atravesada ésta, nos espera el buzón de cumbre a 1331 metros.


Tras el descenso nos espera Josu en Atxarte con las cuerdas para escalar...pero esa es otra historia y debe ser contada en otro momento.

26 d’abril de 2006

Un miércoles de primavera

Hace días que tengo pensado acercarme a la montaña con intención de disfrutar un poco de la primavera: flores, pájaros, abejas, mariposas...

Salgo de casa a eso de las 11 de la mañana hacia la Serra de l'Obac, cerca de Matadepera. Dejo el coche y empiezo a caminar a través de un estrecho sendero disfrutando de la soledad que ofrece la montaña un miércoles. Pronto me veo envuelto por olores y sonidos propios del despertar primaveral.




Encamino mis pasos hacia la parte alta de la sierra para situarme al pie de la primera cumbre del día, la Punta dels Caus Cremats (812 m). Una pequeña trepada y ya estoy en cumbre. La sensación de libertad es enorme y detengo mis pasos un rato para disfrutarla.



El camino prosigue por la parte alta y atraviesa la segunda cumbre de la mañana, el Puig Codina (857 m). Su cumbre está situada en medio del camino ente zarzales, tomillo, abejas y mariposas.



Un breve descenso y el camino dirige mis pasos hasta un espolón de roca, la Roca del Corb (877 m).



Y de allí por un camino ascendente hasta el escondido punto culminante de la cresta, el Turó de la Carlina (933 m).



Es hora de regresar y dar por terminada la sesión fotográfica, no sin antes recoger una decena de espárragos trigueros para hacer un revoltillo esta noche...


...y echar un vistazo al cordal recorrido.

23 d’abril de 2006

Dragón, princesa y caballero


Cuenta la leyenda que hace muchos muchos años en un lugar muy lejano había un castillo situado en lo alto de una colina.


En él vivía un rey que tenía una preciosa hija.


Sus dominios abarcaban una amplísima extensión de tierras, bosques, prados y montes...Pero esas tierras no eran del todo de su dominio, ya que un infecto dragón de escamas verdes y fuerte aliento, tenía aterrada a la población e incluso al mismísimo rey. El dragón bajaba de las colinas cada año el mismo día en busca de una dama, que debía ser virgen y pura. Durante años se había celebrado una especie de macabro sorteo por el cual se designaba a la pobre infeliz que acabaría en las garras del dragón. Ese año hubo una novedad en dicho sorteo: la princesa era una de las candidatas a tan temido destino por petición expresa suya y en contra de la voluntad de su padre, el rey.


La mala suerte se cebó con la princesa, quien vio como el terror se apoderaba de ella al ver que ella iba a ser la elegida para el sacrificio. Llegó el día y los hombres del pueblo se armaron de valor para acercarse al punto en que cada año el dragón recogía su trofeo. Era un lugar frío, oscuro, sombrío y maloliente. Las llamas que el dragón despedía por la boca a cada bocanada de aire que sacaba por sus fauces habían envenenado tanto el ambiente que ni las malas hierbas se atrevían a crecer. Ataron a la princesa a un árbol y se alejaron presurosos al oír de lejos la profunda respiración entrecortada del dragón. Éste llegó al lugar y con un rápido movimiento de cabeza arrancó el árbol de cuajo y salió volando hacia sus dominios. A medio camino decidió detener su marcha para poder contemplar a la princesa.


Tan famosa era la historia de los sacrificios que se hacían al dragón que llegó a oídos de un caballero andante. San Jordi era un apuesto joven, valiente y fuerte de corazón. Llegó al lugar del sacrificio justo después de ver partir al dragón con la princesa en su poder.


Cabalgó durante horas y encontró a la princesa aterrada junto al dragón, que en esos momentos estaba descansando. Su profundo sueño no impidió que detectase al caballero una vez éste se hubo acercado lo suficiente. El dragón se levantó sobre sus patas traseras y lanzó una bocanada de aire caliente e infecto que marchitó al instante las pocas flores que todavía no había pisoteado. Las llamas alcanzaron de lleno el escudo del caballero quien, pese a lo temible que resultaba el monstruo, no retrocedió ni un paso. Se inició un extraño baile del que uno de los dos iba a salir mal parado. El tiempo estaba detenido, las imágenes se sucedían a cámara lenta, el dragón volaba y saltaba intentando alcanzar al caballero mientras éste se mantenía firme tras su escudo. El dragón, ya cansado, retrocedió unos pasos y alzó la cabeza dejando a la vista su largo cuello. Ese fue el momento en que el caballero se lanzó hacia él y hundió su arma en el cuello del animal. Se escuchó un profundo gruñido de dolor que surgía de las entrañas ardientes del monstruo. Fue un golpe certero. El dragón cayó al suelo derramando su oscura sangre sobre la inerte tierra cubierta de piedras y ceniza.


Pronto surgió del charco de sangre un pequeño brote verde que en cuestión de minutos se convirtió en un hermoso rosal. El caballero dirigió sus pasos hacia la princesa quien recibió de sus manos la rosa más roja que sus ojos jamás contemplaron. Una roja surgida de la sangre del dragón.


Hoy en día, los enamorados conmemoran el día de Sant Jordi regalándole una rosa a su amada en señal de amor.
FELIÇ SANT JORDI.

22 d’abril de 2006

La princesa

Érase una vez una princesa cuya belleza era admirada por doquier. Sus largos cabellos oscuros se rizaban caprichosamente por el recorrido que trazaban sobre sus hombros. Quien había tenido la dicha de contemplarla había quedado hechizado por sus hermosos ojos y sus largas pestañas.


Su corazón quedó unido al mío el día que, hace más de cuatro años, una flecha de amor los atravesó a ambos. Su dulce mirada acaricia ahora mi corazón.


Desde ese día, la felicidad de tenerla a mi lado se mezcla con la alegría de haberle transmitido, aunque sólo sea una mínima parte, mi pasión por la montaña: los caminos solitarios, la lluvia mojando la hierba, las altas cumbres, el frío de los amaneceres de alta montaña, las piedras, la nieve, el sudor y el cansancio mezclados con la satisfacción de alcanzar las metas propuestas... Mi pasión por la libertad que surge de los espacios abiertos y solitarios que puedo disfrutar en su compañía es lo mejor que puedo ofrecerle además de mi corazón.
¿A que nunca te imaginaste que podrías ser la protagonista de una foto así?


Tengo una gran suerte y lo sé.
Es por ello que te doy las gracias por seguirme en mis aventuras y permitirme compartirlas contigo.
TTYM.

16 d’abril de 2006

Sima de la Pinosa

Sita en la localidad castellonense de Fuente la Reina, a escasos kilómetros del límite provincial con Teruel, se encuentra la Sima de la Pinosa, una curiosa y escondida cueva descubierta en 1964. En la época actual, tras un incendio acontecido en los años 90s, la vegetación de bajo bosque ha cubierto de aliagas la ladera del monte donde estaba situada la boca de entrada.


Nos armamos con el material necesario para localizar la entrada abriendo camino desde la pista de la Fuente de la Pinosa.


A media tarde conseguimos alcanzar la zona de entrada. Dejaremos para mañana la exploración del interior.



Por la mañana, cargados con algo de material, nos acercamos de nuevo hacia la cueva.


Detalle de la boca de entrada a primera hora de la mañana.


Preparamos una cuerda de 30 metros atada a un árbol cercano para descender.


Tras un corto rapel de unos 7 u 8 metros, se abren ante nuestros ojos dos galerías muy bien diferenciadas.


La primera de ellas es casi horizontal y recorre varias salas llenas de curiosas esculturas naturales formadas por estalactitas y estalagmitas que embellecen las estancias de una forma inigualable.
Detalle de la entrada de la primera de las dos cavidades.


Donde encontramos una placa conmemorativa del hallazgo de la cueva.
Tenemos el honor de venir acompañados de Delfín, el descubridor original de la cueva.


Ya desde el principio, nos sorprende la belleza del lugar.


Es hora de meterse en faena.


La cuerda nos permite descender hacia la zona baja de la cavidad.


Capas de distintos sedimentos en la roca.


Coladas de depósitos cálcicos.


Columnas.


En el fondo de la cueva localizamos unos curiosos pináculos del tamaño de un dedo.


Y unas pequeñas piscinas de agua que cierran la cavidad.




Carmina y yo posando ante una de las formaciones.



Rafa y Carmen con una de las más bellas formaciones de esta primera galería.



De regreso a la boca principal no podemos dejar de curiosear por los rincones.



Bellos rincones y detalles que contemplar.



Fantasmas



Posando ante las coladas de la entrada.



Un ojo en la roca nos permite observar.



Empezamos a salir.


Ya vemos la luz del exterior.


Fin de la primera galería.



La otra galería desciende casi verticalmente en dirección contraria siguiendo la inclinación de la ladera de la montaña. Para descender por entre los bloques de piedras es necesario material técnico: arnés, cuerda... llevamos algo de material, e iniciamos un descenso que no terminaremos dado que no tenemos la experiencia necesaria ni el material adecuado para poder regresar de las profundidades si quisiéramos descender del todo hasta el final de la cavidad. Recordemos que siempre será más difícil subir que bajar.


El primer obstáculo es una rampa encajonada que es mejor descender de espaldas.


La sensación puede resultar algo claustrofóbica, pero termina pronto.


Llegaremos a una primera terraza, que para nosotros será la última donde encontramos una sala con bellas formaciones en forma de bandera.


Llegando con la cuerda justa hasta ese punto.


A partir de aquí, hay un descenso hasta una segunda sala con grandes columnas y una tercera, la última, donde un descenso vertical de 12 metros nos esperaría en caso de querer llegar al final.
Lo dejaremos para otra ocasión ante la insistencia de Rafa de regresar a la superficie. La prudencia es importante de tener siempre presente, más aún cuando no tenemos toda la experiencia necesaria.


Padre e hija encajonados.


¡¡¡Ven hacia la luz!!!


Sólo nos queda un último esfuerzo para regresar a la superficie donde nos espera Delfín para el desayuno, parte más importante de la exploración..


Nos queda pendiente regresar con la experiencia y el material necesario para la exploración total de la segunda cavidad.
¡¡VOLVEREMOS!!




Croquis de la Sima de la Pinosa señalando las zonas exploradas.


ESTA ENTRADA HA SIDO MODIFICADA EN ABRIL DE 2014:

Se han añadido más de una treintena de imágenes nuevas de la exploración de dicha cavidad, ya que tras la visita definitiva a la Cueva de la Pinosa hecha este mes de abril de 2014 se ha comprobado que un derrumbe parcial de una de las zonas de la cavidad horizontal ha destruido en gran parte la belleza de la cavidad que pudimos explorar hace 8 años. En concreto, la parte de la entrada, donde nos encontramos la formación del ojo que antes hemos comentado, ha visto disminuido su grosor y parte de las coladas de la entrada han desaparecido bajo un inmenso caos de rocas.
De ahí la importancia de este documento para poder contemplar lo que ya no es posible ver en directo.
Una pena.