25 de juny de 2006

Aguas de tormenta

Es domingo. Las sábanas aún están pegadas en la cara cuando suena el despertador. Son las 6 de la mañana. Salimos del camping a eso de las 7 y a las 8:15 a.m. empezamos a caminar. Ante nosotros la impresionante mole del mirador de Calcilaruego al cual llegaremos tras casi dos horas de subida por la llamada Senda de los Cazadores, punto negro habitual en las estadísticas de accidentes invernales en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.


Los truenos retumban en la montaña. Aún lejos vemos iluminarse las nubes sobre las montañas. La nada avanza rápidamente y con gran estruendo.



Llegamos a tiempo de ver desaparecer la catarata de Cotatuero tras una cortina de agua y nubes.



¿Cómo meter a 19 personas juntas y mojadas en un minúsculo refugio de montaña?


Tras la tempestad viene la calma, y nunca mejor dicho. Los primeros rayos de sol son tímidos. Ha dejado de llover. Reanudamos nuestro camino por la Faja de Pelay, mirador continuo de los tresmiles de Ordesa, hoy escondidos.
La primavera ha llegado al parque y se nota en el ambiente. Flores, mariposas, abejas, verde, azul, violeta, rojo, amarillo... y mucha agua.


El objetivo fotográfico de hoy es localizar la siempre difícil de ver edelweiss. La flor de montaña por excelencia. Es bella, pequeña, blanca y de aspecto aterciopelado. Están por todas partes.




Al fondo del valle vemos ya aparecer la cascada más famosa del Pirineo, la Cola de Caballo, que baja más llena de agua que nunca. Nos acercamos hasta la misma catarata que embriaga mi mente hasta el punto de detener el tiempo. Me quedaría horas viendo caer el agua sobre el pequeño lago que hay a sus pies. Me estoy mojando, pero da igual. ha sido como visitar a una vieja amiga.


El regreso es bastante rápido, ya que ya no tengo motivos que fotografiar para el libro, a pesar de ello, la cámara saca humo.


Un último vistazo y ese tímido e imponente amigo de piedra asoma tras sus cortinas de vapor.



Pronto nos volveremos a ver, ya que aún hay trabajo que realizar...

24 de juny de 2006

Via ferrata del Sorrosal

La catarata de Sorrosal está situada en el pueblo oscense de Broto, muy cerca de la entrada del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.


El sábado a mediodía nos encontramos con Amador a los pies de la catarata para disfrutar de la vía ferrata que discurre junto al cauce del río. En aproximadamente 10 minutos ya estamos todos equipados con casco, arnés, bagas y disipador.
Un paseito y nos plantamos en la entrada de la vía. Hay nervios entre quienes no han estado nunca en el mundo vertical.


La vía empieza muy sencilla con muchos agarres e incluso una escalera que apenas se mueve.


Vamos progresando cada uno a su ritmo.


El tramo más técnico de la vía lo encontramos junto a la catarata. Se trata de varias escaleras enganchadas en la pared que nos guían hacia un curioso agujero en mitad de la pared.


Es la entrada a un oscuro túnel lleno de agua donde más de uno metimos los pies.


A la salida, el río cargado de agua y un grupo de barranquistas en plena faena nos esperan junto a otro de los alicientes de la vía: un puente de madera que atraviesa la garganta del río a unos dos metros del agua.


Ya en el otro margen del río, la vía discurre por las paredes cercanas a los saltos de agua.




El último tramos antes de regresar a Broto, es algo menos espectacular, pero quizás más exigente técnicamente al tratarse de varios tramos verticales asegurados con pocas grapas y alguna que otra cadena.


Finalmente, un paseo por el bosque nos devuelve sanos y salvos al coche donde nos despedimos de Amador y decidimos comer un poco.

23 de juny de 2006

Boda en la verbena

Quien más quien menos tiene algún plan para la noche de San Juan. Es noche de verbena, noche de hogueras purificadoras y petardos, noche de juerga, alcohol, risas y cocas.


Nosotros fuimos de boda.

11 de juny de 2006

Añisclo a fondo


El Cañón de Añisclo está situado en pleno Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Se trata de una herida en mitad del Pirineo que corta la serpiente blanca en una profunda garganta de sur a norte. Limitado en su parte superior por el Collado de Añisclo y recorrido totalmente por el río Bellós, discurre por más de una decena de kilómetros hasta la ermita de San Úrbez a los pies de Mondoto y Sestrales.
Son las 8:15 h del domingo 11 de junio, ayer dejamos mi coche en el aparcamiento de la entrada del Cañón, a los pies de los Sestrales, y hoy hemos venido hasta el Collado de la Plana Canal en el 4X4 de Luís y Joana.


La primera parte del recorrido hasta llegar al Refugio de San Vicenda es una ancha pista que nos lleva por la parte superior del Cañón de Añisclo y nos permite disfrutar de unas impresionantes vistas panorámicas de las montañas del parque nacional.


Una familia de caballos embellece aún más la postal en la que nos encontramos incluídos.


Pronto abandonamos la ancha pista para descender bruscamente hacia las profundidades de Añisclo por una estrecha senda que nos acerca hasta los dominios del río Bellós.


Una vez junto al río ascendemos por el fondo del valle hacia la cabecera del río Bellós que surge de la confluencia de decenas de pequeñas cataratas que nacen en el Collado de Añisclo y de otras que tienen su génesis en el barranco de la Fuenblanca, nombre que recibe la espectacular catarata que marca el punto final de nuestro trayecto ascendente por el Cañón.




Hemos desayunado durante la subida hacia la catarata de la Fuenblanca, así que nos vemos con fuerzas suficientes para emprender de nuevo el camino descendente a orillas del río.



El itinerario discurre por un frondoso hayedo surcado por multitud de saltos de agua que baja directamente del deshielo. Es primavera en el Cañón de Añisclo.


La más bella de las cataratas que encontramos en el itinerario descendente la hallamos en la zona de la Ripareta. Es un hermoso salto de agua que baja bruscamente por un tobogán de roca y desemboca en una azulada poza.


De nuevo en el bosque, vamos viendo como va cambiando poco a poco el tipo de vegetación. Pocas fotos echo de este tramo, ya que no las necesito para ilustrar el libro sobre el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido que estamos preparando junto con mi esposa. En cambio Joana no para de sacar instantáneas del lugar.
Los últimos kilómetros se hacen interminables, ya que empezamos a acusar el cansancio en los pies. Llegamos al coche y decidimos dejar a las chicas en Escalona recuperándose del esfuerzo e ir a recoger el coche de Luís a la Plana Canal nosotros dos solos.
Son las 21 horas cuando nos despedimos de Luís y Joana. Emprendemos el camino de regreso. Ángeles descansa en el asiento trasero mientras Carmina duerme en el asiento del copiloto. Han sido casi 22 km por el monte en aproximadamente 11 horas de ruta.
Los kilómetros pasan, las horas también. Pese al cansancio ya pienso en cuándo voy a volver...

4 de juny de 2006

Picu Urriellu

Es éste el relato de un sueño cumplido que se hace realidad tras años pensando que nunca podría sostener en mis brazos a la Virgen de Covadonga de la cumbre del Naranjo de Bulnes.


La nuestra fue una aventura en toda regla sólo enturbiada por una repentina indisposición de Carmina, que la obligó a quedarse en Sotres.
Salimos de Barcelona temprano, a eso de las 7:30 del sábado. Queríamos salir a las 5 a.m. pero ella pasó una malísima noche con una migraña impresionante y no se tenía en pie. Finalmente, algo recuperada insistió en que nos fuésemos a Asturias. Yo más contento que nada porque íbamos al Picu tras tanto tiempo pensándolo y preparando la salida.
Los kilómetros corrían bajo de las ruedas de mi coche. Dejamos atrás Montserrat, Moncayo, San Lorenzo, Gorbea y las playas del Cantábrico para llegar a eso de las 15 horas a Pandébano donde recogimos del coche de Josu nuestros cascos y nuestros gatos. No sin antes tener un reventón de la rueda delantera derecha a escasos 3 km de Unquera.
Empezamos a subir hacia el collado de Pandébano, pero pronto Carmina volvió a encontrarse mal. No estaba lo suficientemente fuerte para afrontar las 3 horas de marcha que teníamos por delante. Le temblaban las piernas con el esfuerzo y decidió que mejor sería bajarse.


Pese a mi negativa, ella insistió en que yo debía subir al refugio donde nos esperaba toda la cuadrilla y ella se quedaría sola en Sotres en un hotel (donde pasó la mayor parte del tiempo durmiendo y descansando).


Muy a mi pesar y con el corazón entristecido empecé de nuevo la ascensión hacia el refugio. Corría como alma que lleva el diablo para llegar a tiempo de cenar. A medio camino recibí la llamada de David, Kepa y Joseba dándome ánimos para la escalada del día siguiente. A pesar de las prisas, el dedo en el disparador de la cámara sacaba chipas.


A las 19:15 aprox hice mi aparición en el refugio de donde salía Carlos con una lata de Cocacola fresquita. Menudo recibimiento. Me hizo de anfitrión en el refugio hasta que un ratilo después aparecieron los demás.


Tras explicar la odisea para llegar y la indisposición de Carmina, nos pusieron una copiosa cena a base de sopa, spaguettis con atún (ese fue el mayor riesgo del fin de semana, ya que aquí el menda es alérgico al atún, menos mal que tras la cena eché mano de un antihistamínico, por si acaso), y salchichas con puré de patatas. Un colacao tras la cena para calentar a Rubén y Unai que iban a dormir en la calle, a pesar del intento fallido del benjamín de la expedición por quedarse dentro.
Nos acostamos pensando en salir lo más temprano posible el domingo por la mañana.


Salió un día de escándalo. A las 7 de la mañana no hacía frío. Nos metimos el desayuno en el cuerpo y las ganas de subir dieron alas a las botas. Una hora y media por la canal, aún nevada en gran parte, de la Celada para llegar a pie de vía en la cara Sur.


La verdad es que el Picu impresiona sólo de verlo, pero situarte en su falda y mirar arriba...parece que no se acabe nunca.


Tres cordadas, siete amigos, Carmina en mi mente todo el día. Unai empieza a subir como quien va por la calle. Tras él Rubén y Carlos demuestran su buen hacer en la pared. Tras ellos, mi primero, Josu...que me da sus últimos consejos. Tras él Gabi, nervioso por ir de primero y ser responsable de subir a Isabel.


Allí voy, el primer largo, el más corto pero también el que tiene el paso más complicado. Pero no me resulta difícil llegar a la primera reunión. Isabel llega tras de mí. En la segunda reunión el orden seguido es el mismo, y así casi casi hasta la cumbre. Me veo suelto, le voy dando voces a Josu para que me recoja la cuerda, parece que haya escalado toda la vida y era la segunda vez que me ponía a subir una pared. Los pasos no son demasiado complicados, pero ayuda mucho tener a tu lado a gente que no tiene ningún problema en aconsejarte. De todos modos y para que conste, subí por la pared con mochila y con la cámara de fotos en ristre, la cual sólo solté un par de largos para que me sacasen fotos a mí, teniendo en cuenta que las cámaras del resto hicieron PLASSS en el momento de llegar a la vía.


Mira si me sentía a gusto que a punto estuve de pedirle a Josu que me dejase ir a mí de primero en el último largo, el más sencillo. al final preferí no arriesgar y seguir en la pared tras él.


Una vez en la última reunión abandonamos la seguridad de las cuerdas para iniciar una corta pero intensa trepada hasta la arista. Gabi no paró de decirnos cuidado con las piedras, a pesar de que no cayó ninguna en toda la mañana. La sensación del viento en la cara una vez llegados a la arista es acojonante.


Un corto paseo por la ella y ya estamos en la cima: fotos, sidra, pastas,la virgen levitando... intenté llamar a Carmina desde la cima pero ella que seguía sin cobertura. Habíamos coronado la Piedra pero no estaba del todo feliz al no poder estar con ella (os tomo la palabra a Josu y compañía de intentarlo de nuevo también con ella).



Tras el "refrigerio", destrepe por el anfiteatro. Los momentos más delicados anímicamente hablando para quien no está acostumbrado a tanto patio sostenido. No me gustan los destrepes, pero gracias a Unai y sus consejos y conversaciones no me fue difícil llegar a los rápeles.


Una vez allí, atasco en la vía: unos suben, otros bajan y empezamos a rapelar unos con más estilo que otros hasta la base de la pared, donde esperan las botas, los bastones y Josu con la cámara de video en ristre.


Felicitaciones mutuas a pie de vía y regreso rápido por la nieve que cubre parte de la Canal de la Celada.


Una vez en el refugio, quedamos en separarnos para que yo baje corriendo hasta el coche (1 h 15 minutos sin parar). Bajando me cruzo con lo que queda del ejército español que suben a dormir en el refugio...Recojo a Carmina y nos reunimos todos en casa Cipriano en Sotres para comernos un helado y tomar una cervecita fresca.


Allí nos despedimos no sin antes empezar a pensar en la próxima vez que intentaremos ascender el Urriellu, esta vez con Carmina.

De todo corazón: gracias a todos por hacer posible ese sueño, y gracias a ti, Josu, por querer seguir atado a una cuerda en la que estoy yo al otro extremo (léase Monte Perdido).

HASTA LA PRÓXIMA AMIGOS.