3 de febrer de 2007

Serrera 2913

Es un hecho que este año no hay nieve en el Pirineo. Salvo algunas excepciones, el manto blanco que debería cubrir las montañas más altas de la cordillera axial no se ha presentado todavía...¿resultados del cambio climático o simplemente una paradoja del buen tiempo que hemos disfrutado desde diciembre?.
Son las 6 a.m. del sábado. Salgo de casa dirección a Ransol, frente a las estaciones de sky de Soldeu, en Andorra. Este valle es el que tuvimos ocasión de recorrer para ascender el Pic de l'Estany Mort hace poco más de un mes.


El terreno está nevado, pero nada de esa nieve ideal para progresar, sinó restos incómodos de las nevadas de hace unas semanas. La progresión es fácil evitando pisar la nieve que hace que me hunda hasta casi la rodilla en más de una ocasión.
La disposición del manto nival es caprichosa, ya que las laderas están más o menos cubiertas de blanco según su orientación y según la cantidad de sol que reciben a lo largo del día. El circo de Ransol ofrece vistas a los picos de Cabaneta, Pala Rodona, Pala Alta...


Un poco más arriba debo aplicarme a fondo para abrir huella en una treintena de incómodos metros de nieve.


Superada esa pala, contemplo los helados lagos de Meners con los picos anteriormente mencionados como telón de fondo.


Me impresiona especialmente la elegante estampa del Pic de la Cabaneta.


Un poco más arriba debo calzarme los crampones para afrontar una pala de nieve más helada que el resto que me permite por fin disfrutar de la ansiada superficie blanca.


Pero la alegría dura poco al contemplar como el terreno rojizo que debería estar cubierto de nieve, más allá de los 2500 metros, es un auténtico barrizal.


No vuelvo a pisar nieve hasta que alcanzo el penúltimo collado del día, desde donde disfruto de una magnífica visión de mi objetivo, el Pic de la Serrera.


Una magnífica pala de nieve de un centenar de metros me acerca a lo alto de una entretenida arista, no demasiado aérea, que supero sin demasiadas dificultades. A mitad de pala encuentro un refugio.


Vistas desde la arista hacia el Pic de la Serrera.



Un poco más arriba decido soltar lastre y atacar los últimos 150 metros de desnivel sin apenas peso. Cojo el GPS, la cámara y poco más para alcanzar la cumbre unas 4 horas después de haber empezado a caminar. Las vistas son magníficas mire hacia donde mire.


Para volver decido ir directamente por la pala de nieve practicando autodetenciones con piolet, más rápido, más divertido y más seguro; sobretodo después de haber visto el estado de la roca. El regreso lo hago en apenas una hora y media, primero por nieve y luego por hielo. En total han sido 6 horas de intensa y fría actividad invernal en un terreno más propio del mes de junio que de las fechas en que estamos.

2 comentaris:

Josu ha dit...

Pena penita pena. Y el invierno que no ha venido se va.

igertu ha dit...

:(

No se si pisaremos mucha nieve el próximo finde...

Que cerquita os queda Andorra, verdad?