29 d’abril de 2007

Una tarde en Montecarlo

Tras el esfuerzo matinal en la vía ferrata decidimos saldar una cuenta pendiente que teníamos desde hacía 5 años, de cuando nuestras primeras vacaciones. En aquella ocasión por motivos de tiempo tuvimos que tachar de la lista el principado de Mónaco.
A media tarde nos plantamos en Montecarlo.


Aparcamos el coche en un parking enorme de los que recorre millas bajo la ciudad y nos dispusimos a adentrarnos en un mundo de lujo y glamour. Íbamos un poco a la expectativa, ya que no nos va demasiado el tema de visitar ciudades y menos si son junglas de rascacielos. Anduvimos bastante rato por la zona del paseo marítimo.


Un oasis entre tanto asfalto lo encontramos en el Jardín Japonés que tienen instalado en medio de la ciudad: un remanso de paz que sorprende al visitante.




Siguiendo la estela de los magníficos yates que se adentraban en el puerto de Montecarlo, bajo el palacio principesco, nos fuimos acercando al lugar más conocido de Mónaco...


LE CASINO.


El lujo, la admiración por lo caro, los excesos y el glamour ruidoso lo encontramos a las puertas del mismo casino en forma de impresionantes vehículos de 4 ruedas: Ferrari, Porsche, Maseratti, Lamborghini, Lotus..., estaban todos allí en un desfile interminable de ruidosos motores. Lo más impresionante es ver esos coches fuera de los concesionarios circulando por la calle y parados en tu mismo semáforo. Como ya le comenté allí a Carmina: No quiero un coche de estos, pero no estaría mal poder conducir uno alguna vez.



Un ratito en la puerta del casino fue suficiente para darnos cuenta del culto que la gente rinde al dinero. Cientos de personas se congregaban para ver de cerca los vehículos y a sus ocupantes. Nadie conocido.


Lo último que vimos antes de marchar de Mónaco fue un estatua curiosa que nos anuncia que pronto los coches rugirán de nuevo en el Grand Prix de F1.


En definitiva, una muy recomendable visita al mundo de Don Dinero.

4 comentaris:

Kepa ha dit...

pero tu te crees que se puede estar en Mónaco vestido con esas pintas ??!! jajajajajaj, si que dan ganas de conducir uno de esos...

Marc ha dit...

No veas tú el cachondeo que llevamos con el temita de la vestimenta. Ja ja ja ja.
La mitad de la gente iba de lo más fashion del mundo, la otra mitad en bañador y chancletas por las playas, por cierto a cualquier cosa le llaman playa...

rosa ha dit...

La verdad es que los mortales no podemos tener un coche de esos, pero os aseguro que conducirlo es un lujazo.Mi hijo por cuestiones de trabajo a veces conduce Porsche y ...que decir, es otro mundo.En fin, en otra vida será...

Marc, si quieren playas que vengan a la Costa Brava!!!!!!!

Joana ha dit...

Kepa, me lo has quitado de la boca, jajajajaja.

Bah, turistas!!!!