3 de novembre de 2007

Sierra de Lunada

Acabábamos de aterrizar en Bilbao tras el madrugón en BCN, allí nos recogia Kepa. La idea era ir a Peña Lusa, un monte del norte de Burgos. Quedamos con Luis (GeMe) y con Mikel (Kurkudi) y Pinta (la perra de Mikel) en Espinosa de los Monteros, no sin antes pasar por Agüera a comprar unos tortos con chorizo para la comida (también llamados bollos preñaos en otros lugares de la geografía española).
El tiempo no estaba muy bueno, ya que estaba completamente cubierto, pero al ir acercándonos al lugar de partida, cerca de la estación de sky de Lunada, las nubes quedaron bajo nosotros, pudiendo disfrutar de un mar de nubes durante todo el día.
Encaminamos nuestros pasos hacia el collado de la Tramasquera, primero por pista y luego introduciéndonos en un hayedo que tras superarlo da paso a la argoma. Las vistas sobre el circo de Lunada y sus montes (Valnera, Cubada Grande, Pico de la Miel, etc) son espectaculares.


Paso lento que se nota el jetlag matutino... je je je.

Al fondo empieza a asomar la Peña Lusa. Hay ganas de pisar prado y de echar unas risas, aunque lo que más ganas supone son esos panes preñaos de chorizo.

Ascendiendo a la sombra del hayedo, que en otoño presenta su mejor cara.

Peña Lusa. Nos acercamos por el cordal y pronto nos tocará trepar un poco.

Magníficas vistas sobre el mar de nubes. Nos acercamos a la parte alta y sólo una fácil y nada expuesta trepada nos separa de la cima.

Mar de nubes.

Un pequeño descanso en el camino, el calorcillo es agradable y no hay prisa alguna. Hay que saber disfrutar de estos días de paz, tranquilidad, amigos y buen tiempo.

Cumbre de Peña Lusa. 1575 m.

Desayunando panes preñaos de chorizo. Como diría Kepa: BRUTAL.

Descenso por una canal herbosa marcada como GR.

Kepa en cabeza, él nos guía... cómo corre.

Travesía con los Porrones de Lusa al fondo. Más imponentes que complicados de ascender.

Cada vez más cerca.

En el Collado de Bustarejo se yergue la insolente Peña Cerbil que nos recibe altiva como un gendarme.

Dejamos la mochila abajo y trepamos a su cima (II).

Los tres mosqueteros en la cima.

La siguiente parada, en uno de los Porrones, al que hemos ascendido tras sencillas trepadas.

Cresteando nos dirigimos al otro Porrón.

Cima del segundo y último de los Porrones de Lusa.

Un último vistazo a Peña Lusa antes del descenso.

La bajada ha sido bastante rápida y nos ha permitido completar una circular magnífica en la Sierra de Lunada.

Tras una ducha reparadora, terminamos la jornada en Bilbao de paseo...

Tomando cañas.

Y haciendo el indio bajo las patas de una araña a las puertas del Museo Guggenheim.