30 d’abril de 2007

Saint Tropez, contrastes

El lunes por la mañana no salió el mejor día para irnos a hacer la vía ferrata que teníamos planeada, así que optamos por el plan B: visita turística por la Côte d'Azur, desde Saint Tropez hasta Cannes. Finalmente visitamos únicamente Saint Tropez ya que no nos acabó de gustar nada demasiado tras haber empezado por esta pequeña ciudad de contrastes.


Llegamos sobre las 10 de la mañana y un ratito después conseguimos aparcar en el aparcamiento del puerto...


... donde volvimos a encontrar lo mismo que la tarde anterior en Mónaco: cochazos aparcados junto al nuestro y lujosos veleros y yates amarrados en el puerto.



Poco a poco nos fuimos acercando al centro neurálgico del pueblo. Desde lejos ya se divisa la característica silueta de la iglesia más importante del pueblo.


Paraditas de cuadros pintados a mano...


Animadas partidas de ajedrez casi de campeonato...


Y finalmente nos plantamos bajo Notre Dame de l' Assomption.


En la parte alta del pueblo existe un castillo antiguo: La Ciudadela. A donde nos dirigimos tras callejear un poco por calles semi-peatonales.


En la entrada de La Ciudadela.


Desde lo alto del castillo se obtienen bellísimas vistas sobre la ciudad.


Curiosa edificación en el interior de La Ciudadela, donde guardan reliquias de épocas pasadas y recuerdos de antiguas batallas.


Un curioso personaje se paseaba a sus anchas llamando a sus congéneres, que no andaban lejos.


Abandonamos el castillo y nos volvimos a mezclar con la enorme cantidad de gente que empezaba a atestar las calles. Eran pasadas las 13 h y decidimos marchar de la ciudad con un buen sabor de boca.


Nos sorprendió gratamente lo que vimos y no dudamos en recomendar una visita a quien pueda acercarse en cualquier momento a este trocito de Mundo Glamouroso... eso sí, no olvideis que los yates y los deportivos de lujo también se mojan bajo la lluvia.

29 d’abril de 2007

Via ferrata de Les Gorges de Lantosque

Situada en los cañones del río Vesubie en las cercanías del pueblo de Lantosque en el sureste francés, encontramos una interesante vía ferrata que no defrauda al visitante.


El trazado de la vía se compone de 4 partes bien diferenciadas que trazan un recorrido circular alrededor del mismo pueblo internándose en las oscuras y ruidosas gargantas por donde el río Vesubie recibe a su afluente, el Riou, en una preciosa cascada.


La primera parte se inicia en una pequeña plataforma a la que llegamos desde las callejuelas del pueblo. Pagamos el módico precio de 7€ para poder usar las instalaciones y empezamos la vía propiamente dicha que en su primera parte es entretenida y apta para todas las edades.


Descendemos por una docena de grapas hasta el fondo del cañón.


Iniciamos un flanqueo que nos conduce al primero de los numerosos puentes que nos encontraremos a lo largo de esta primera parte del recorrido. Hay que comentar que hay un equipamiento en ocasiones exagerado que hace de la vía un recorrido muy seguro.


Uno a uno vamos atravesando los puentes que encontramos en el camino. Son cortos y distintos entre sí: los hay con tronco, con cable y con peldaños.



Muy recomendable para hacer con niños, ya que una vez terminada esta primera parte, hay una vía de escape que nos devuelve de nuevo al pueblo sin necesidad de internarse en la parte más exigente de la vía ferrata, que ya no es en absoluto apta para los más pequeños.


La segunda parte nos conduce ya hacia el río Vesubie atravesando las gargantas del Riou. El primer tramo es un camino equipado y cortito a través del bosque y con el río a escasos metros.


Pronto empiezan las grapas que nos conducen hacia la parte baja del cañón sin demasiadas complicaciones.



En este punto, el tema se pone interesante ya que estamos en uno de los puntos más bellos de todo el recorrido. Hay que iniciar un destrepe de cara a la oscuridad que nos situa sobre un puente tibetano que es el inicio del recorrido en curva hacia el Vesubie.



Vistas de la catarata del Riou con el tibetano que la cruza desde el otro lado del cañón.


La roca suspendida es un enorme bloque por donde discurre el trazado de la vía ferrata. La roca se encuentra encajada en el techo del cañón proporcionándonos un puente natural hacia el otro lado del cañón del Vesubie.




Al otro lado un tramo de grapas nos conduce al siguiente puente.


El puente atraviesa las caudalosas aguas del Vesubie e inicia el recorrido ascendente del cañón.




El sol aprieta en esta parte de la pared.



En este punto encontramos otra vía de escape antes de iniciar la tercera parte del recorrido.


Nos esperan tres tibetanos algo más largos que los del principio que obligan a tener una mayor concentración. El calor y el cansancio empiezan a notarse. La humedad también se hace notar.




Una sonrisa invita a seguir.


En ocasiones parece que caminemos sobre el agua...


Un tramo ligeramente desplomado en la pared nos va sacando poco a poco del fondo del cañón a medida que éste se va estrechando.



El último puente nos situa en la última pared que tenemos que ascender.


Alcanzamos de este modo una pared vertical desde la cual ya podemos ver el puente colgante que nos situará de nuevo en el punto de partida.


Poco a poco vamos ascendiendo por el centenar de metros que nos separan del puente. Se hace larguísimo este tramo ya que el viento sopla con fuerza y hay que ir con sumo cuidado.


Llegados a este punto, un sendero permite evitar tanto el puente como la tirolina opcional. Empieza el cuarto tramo de la vía: La Pasarela sobre el Abismo.


Se trata de un puente de madera sin protecciones laterales que atraviesa el cañón del río en toda su totalidad y pasa por encima de la carretera. El punto final: la iglesia de Lantosque.


Poco a poco vamos avanzando metros por la pasarela sin detenernos a mirar abajo.


Esta foto está sacada sin mirar abajo para evitar el vértigo que supone estar ahí colgado.


Caras de satisfacción al final del puente: lo hemos conseguido.



Mientras nosotros atacamos la última parte del recorrido alguien usa la tirolina.


Últimas grapas antes de alcanzar el final de la vía. Hay grapas para elegir...


Foto finish en el pueblo de Lantosque.


En definitiva: una vía muy recomendable para quienes ya se han iniciado en el mundo de las ferratas. El hecho de que sea de pago sorprende, pero después de ver lo bien equipada y consevada que la tienen, no se hace en absoluto amargo haber pagado por recorrerla.