28 d’agost de 2007

A caballo entre el Culebres y el Ballibierna

Tras reunirme con Luís en Lleida, fuimos en su coche hasta las orillas del embalse de Llauset, al que se accede por una carretera sinuosa desde el pueblo de Aneto. Llegamos sobre las 8 de la tarde, justo para ver caer el sol sobre nuestro objetivo de mañana. Aprovechamos para "practicar" el famoso Paso del Caballo, que separa el Pico de Culebres del Ballibierna; una fina arista que tiene unos 20 metros de largo y que puede atravesarse de pie o, como muestro en la foto, sentado a lomos de la montaña


Dormimos en el interior del coche de Luís embutidos en nuestros sacos y partimos hacia nuestro objetivo de buena mañana. El sol hacía su presencia cuando nuestras piernas ya llevaban más de una hora de camino.


Repusimos fuerzas a las dos horas de emprender la marcha una vez alcanzado el collado entre Llauset y Culebres. Unos cacahuetes y un melocotón después, empezamos a trepar para alcanzar la accesible punta de Culebres, 3051 m.


Pic de Culebres.


La hora de la verdad viene ahora. Empezamos el paso del Caballo. Justo delante de nosotros han pasado una pareja: él lo ha pasado de pie y ella mitad de pie, mitad sentada. Nosotros lo tenemos claro: es mejor pasarlo sentados riendo y sacando fotos que de pie y sufriendo por una caída innecesaria, ya que el golpe es tremendo en caso de resbalar.


Una vez atravesado el paso, las vistas sobre él son de órdago.


Pico de Ballibierna. 3062 m.


El Aneto nos saluda mientras descendemos de la cima.


Un sinfín de lagos nos acercan a nuestro punto de partida, el Lago de Llauset.


Un último vistazo al Ballibierna antes de marchar de la zona.

24 d’agost de 2007

Niebla en el Pedraforca. 2497 m.

Viernes. Mes de agosto. Javi me recoge en casa a las 6 de la mañana y nos reunimos con Luís a las 8 a.m. en la base del Pedraforca. La niebla, tónica general del mes de agosto en las montañas, rodea la cumbre. Desde la lejanía hemos podido observar brevemente, pero no fotografiar, la cumbre del coloso.
Nos ponemos a caminar y somos testigos de los pocos rayos de sol que veremos en toda la jornada antes de ser tragados por la espesa niebla que bailará con la montaña durante todo el día.


El camino elegido esta vez sigue la Canal del Verdet, un camino empinado combinado con interesantes trepadas que nos acercan a la base de la pared del Pollegó Superior.



A medida que vamos progresando por la cresta, la niebla se torna más espesa, pero sin llegar a humedecer la roca, hecho que nos facilita la progresión.


Unas tres horas después de salir alcanzamos la cumbre a 2497 m. Para ellos es nueva, yo repito por 5ª vez, y si el tiempo lo permite en un par de meses volveré por la zona.


El descenso es rápido aprovechando las ventajas de la Tartera, una interminable pedrera de grava suelta que permite correr y deslizarse sobre las piedras sin necesidad de desandar cada paso. La próxima vez llevaré polainas, que he estado quitando piedras del interior de las botas incluso un mes después.

21 d’agost de 2007

Els Castellets. ¡Por fin!

El que yo denomino Cervino catalán, les Agudes de Montseny, se me había resistido un par de veces por la vía dels Castellets; una cresta bastante asequible qie separa el aparcamiento de la cumbre que por diversas razones que anteriormente he explicado en el blog, no había podido completar. A la tercera ha sido la vencida.
Salimos de casa con Kepa y aparcamos el coche sobre las 9 de la mañana en la base del pico.


Un paseo por el bosque y pronto nos metemos en faena dejando sucesivamente atrás las trepadas que nos conducen a la cima.



La cumbre la alcanzamos unas dos horas después con un muy buen sabor de boca tras haber desclavado una espinita.

20 d’agost de 2007

Sant Jeroni versus Pirineos

Siguiendo con la colección de montes catalanes que hemos ascendido este lluvioso mes de agosto, esta vez nos acercamos a Ca la Montse, ya que en Pirineos las previsiones indicaban fuertes lluvias y nos habían alejado de allí.
Desde el Santuario de Montserrat subimos por la pista asfaltada que va hasta la estación superior del teleféric de Sant Joan. Desde allí echamos vistas al pico más alto del cordal montserratino, Sant Jeroni.


Un paseo hasta la base y unas escaleras de cemento que visten la falda de la aguja.


Unas monerías para celebrarlo...


Para Kepa era su primera vez en Montserrat. La próxima, a por el Carall del Bernat.

18 d’agost de 2007

De l'Infern a la Dona

He aquí la única salida montañera que en agosto compartimos Carmina y yo por culpa de no coincidir en nuestras fechas de vacaciones. La zona elegida fue la de Vallter, relativamente más cercana que otras zonas del Pirineo.
Salimos del aparcamiento de Ulldeter sobre las 8 y media de la mañana con un cielo azul que presagiaba una buena y calurosa jornada de monte.


Tras remontar las primeras pendientes hasta el refugio de Ulldeter, alcanzamos el Collado de la Marrana, desde donde echamos vistas a nuestro objetivo principal del día: el Pic de l'Infern se esconde tras el Pic de Freser.

Con paso firme y seguro descendemos cota para situarnos, lejos del bullicio del Bastiments, bajo las faldas del Pic de Freser, desde donde accederemos a la cresta de l'Infern.

Un centenar o dos de metros más arriba entramos en la arista propiamente dicha.

Pic de l'Infern.

Tras la foto de rigor, nos acercamos al cercano Pic de Freser no sin antes crestear por la afilada arista que separa ambas cumbres.

Pic de Freser.

Desde la cima observamos nuestro siguiente objetivo: el Pic de Bastiments. La niebla que viene del valle empieza a subir rápidamente y acabará envolviéndonos completamente.

Pic de Bastiments.

Una vez allí decidimos continuar por el cordal que amablemente va rodeando la estación de sky de Vallter2000 ascendiendo a todas las cotas que marca el mapa.

La última de ellas es el Pic de la Dona, donde damos por terminada la aventura y regresamos al coche rodeados por una densa niebla.

3 d’agost de 2007

En casa

Tras unas semanas de auténtico frenesí por culpa del traslado y la mudanza, ya podemos decir que hemos regresado. Justo ahora, cuando el verano aprieta, las noches se tornan más agradables lejos del mundanal ruido de las bulliciosas calles de Barcelona.


La tranquilidad se respira en nuestra nueva casa a pesar de que tenemos por delante un montón de tareas pendientes.