1 de juny de 2008

LONDON ROCKING

Sábado 4 a.m. Suena el despertador. ¿Qué horas son esas?. A las 6:30 a.m. despegamos desde Girona rumbo a Londres. Tras dos horas de avión y una de tren por fin llegamos a la capital británica. Wait a minute, the phone's ringing. ¿Quien sabía que veníamos?...


La mayor parte del tiempo hemos estado yendo de un lado para otro en metro. Su laberinto de líneas parece un jeroglífico hasta que consigues entender el caos.


Son las twelve o'clock y el Big Ben nos saluda desde el otro lado del Támesis junto a las Houses of Parliament. En nuestra orilla del río la impresionante noria del London Eye se alza altiva junto al río.


Seguimos nuestro recorrido tras coger fuerzas con un tentempié junto a la Westminster Abbey. Nos dirigimos por plazas y calles atestadas de turistas hasta el Buckinham Palace. Nobody at home, la reina no sale a saludar. Da igual.


La zona de Piccadilly Circus hierve con la cantidad de gente que se prepara para las rebajas que allí han empezado esta semana pasada.

Una corta visita a la London Galery para admirar a Van Gohg, Rembrant y alguno más antes de dirigirnos en metro hasta la zona de la torre de Londres con el famoso London Bridge.


Es la hora de la verdad. Ha llegado el momento. Nos retiramos al hotel a descansar unos minutos antes de dirigirnos al nuevo estadio Emirates, allí donde juega sus partidos el Arsenal. Esta tarde no hay football, sinó que el césped se convierte de nuevo en una catedral del rock. The Boss is back. Un hot-dog y un par de refrescos antes de que, aún de día, empiecen a sonar las primeras notas de Out in the Street.


Seguimos el concierto desde un lateral. Es nuestro primer concierto lejos del amparo de la oscuridad de la noche. El horario se ha ajustado para que los vecinos puedan descansar...


Poco a poco se suceden las canciones: Sandy y Growin' up en memoria del desaparecido Danny Federici. Radio Nowhere, uno de los últimos éxitos. Backstreets, Jungleland, Born to run, Downbound train, I'm on fire... todos y cada uno de esos himnos son coreados por un público entregado.


Tenth Avenue freeze out, Darkness on the edge of town, hasta un total de 24 canciones antes de terminar el show con American Land.


Al final del concierto una marabunta de gente se dirige ordenadamente y dirigida por bobbies a caballo hacia la estación de metro más cercana. Imposible entrar hasta pasadas unas horas, que dedicamos a deambular por zonas de pubs, medio de turismo medio perdidos. Finalmente llegamos al hotel. Es hora de disfrutar del merecido descanso.

Por la mañana nos vamos de museos. Primero el de Sherlock Holmes en Baker St. 221B.


Y más tarde una visita relámpago al British Museum.


Es hora de regresar a casa, de volver a coger el ten hasta el aeropuerto de Standsted, de que te registren como a un terrorista en el control de equipaje, de saltar literalmente por las turbulencias...

¡¡¡Necesito descanso!!!!

A las 20:45 del domingo por fin llegamos a Girona. Nos faltan todavía los bises del fin de semana.A las 21:45 entramos en el Estadi Olímpic de Barcelona. Ya ha comenzado el concierto de Bon Jovi, pero aún podemos disfrutar de una hora y tres cuartos de más rock de New Jersey. Volvemos a estar en la carretera.


Entramos con In these arms. Siguieron Keep the faith, It's my life, Always, Livin' on a prayer... y terminamos con un fabuloso medley con Bad medicine y Shout.


Hemos cumplido con el rock & roll. ¿Podemos irnos ya a casa, please?