21 de juny de 2008

Via ferrata Teresina

El sábado por la tarde, tras recoger a Geme que venía de Madrid, nos dirigimos a la montaña de Montserrat con intención de pasar unas horas en una de las vías ferratas más emblemáticas de Catalunya: la Teresina. Iniciamos el recorrido en la parte baja de la Canal del Musclo y más o menos en la parte media se desvía para adentrarse en las vertiginosas paredes de la Agulla de Santa Cecília. Una vez ascendida la citada aguja, un destrepe equipado con micrograpas permite el acceso a la parte menos equipada de la vía dirección a la explosiva canal del Sant Jeroni que nos dejará en su cima varias horas más tarde.


Al rato de caminar por la enriscada canal, empezamos a encontrar cadenas y pasamanos que nos permiten una progresión más segura.




Enseguida encontramos el inicio de la vía ferrata propiamente dicha. Se trata de una grapa serrada.


Enseguida empezamos a subir. El primer tramo pasa por una zona encajonada muy bonita a la vez que sencilla. Una de las pocas zonas realmente fácil de toda la vía.


Un descanso antes de acometer una de las zonas más comprometidas de la ferrata.


La siguiente parte de la ferrata tiene el aliciente de la verticalidad expuesta sobre la canal que hemos caminado hace unos minutos.




El siguiente tramo, mucho menos comprometido, hace un flanqueo a las faldas de l'Agulla de Santa Cecilia y permite atacar su cumbre de un modo sencillo en la parte más tipo ferrata común.



Llegando a la cima de Santa Cecilia, desde donde podemos observar el tramo final de la ferrata, una empinada canal que nos dejará directamente en la cumbre de Sant Jeroni.


Cumbre de Santa Cecilia.


Continuar la ferrata significa optar por una de las dos posibiilidades de descenso de la Agulla de Santa Cecilia. La primera opción es usar una intalación de rappel y descender practicamente desde la cima hasta la base; la otra opción consiste en destrepar por la canal con ayuda de unas micrograpas que van bien como apoyo para los pies pero no son demasiado buenas para meter la mano con el guante. Optamos por la segunda opción, ya que la cuerda que llevábamos era demasiado corta.




De regreso al suelo, una paradita para reponer fuerzas y enseguida nos ponemos de nuevo en marcha. Nos espera el tramo que bajo nuestra humilde opinión tiene el equipamiento en peor estado. Los cables dejan mucho que desear y no hay prácticamente ningún buen agarre artificial. Además la roca está bastante pulida, hecho que dificulta si cabe aún más la progresión. Pocas fotos en este tramo...


Finalmente llegamos a la parte final: una explosiva canal muy encajonada, muy estrecha y que nos obligó a cada uno a sacar nuestro ingenio para poder superarla. Geme tiró de fuerza bruta y se ayudó de su baga auxiar para progresar por la cadena. Carmina usó su elasticidad como mejor arma para ascender por dicha cadena, y yo no tuve más remedio que ascender en oposición contra la pared para buscar unos agarres en mejor estado algo alejados de la línea definida por la cadena. Al final todos salimos airosos.



Mientras esperábamos abajo, Carmina fue trepando por las últimas grapas, ya más sencillas, hasta la antecima de Sant Jeroni.



Y finalmente, casi a las 21:45 h alcanzamos la cima.


Vimos caer el sol y decidimos que lo más sensato era desechar la posibilidad de destrepar la Canal del Musclo de noche aunque llevásemos frontales y decidimos bajar por el camino del monasterio y después andar una hora por la carretera. Llegamos al coche casi a medianoche.

1 comentari:

ldiegoes ha dit...

Que bien me lo pase!!!!!