23 d’agost de 2008

Ballibierna, a caballo del Culebres

El sábado de madrugada salimos de casa con intención de acercarnos hasta el pueblo de Aneto, justo antes de llegar a la boca sur del túnel de Vielha. Desde allí subimos por la pista que lleva al Ibón de Llauset, aunque antes hay que atravesar un largo túnel que durante varios centenares de metros recorre las entrañas de la montaña; como quien atraviesa la Batcueva, vamos.


En el otro lado nos espera un magnífico día de sol y buena temperatura para ascender a dos de los tresmiles más emblemáticos de los Pirinenos: Culebres y Ballibierna, unidos ambos por la afilada arista conocida como el Paso del Caballo.

Dejamos el coche en el aparcamiento junto al lago y atravesamos un corto túnel que nos deja casi en el agua.

Bordeamos el lago dejándolo a nuestra izquierda siempre con nuestros objetivos al frente.

Unos 35 minutos bastan para recorrer el sendero junto al lago y plantarnos en la bifurcación hacia el collado de Llauset, hacia donde dirigimos nuestros pasos dejando a mano derecha el GR.

Parada contemplativa. Intentamos localizar alguna de las marmotas que silbaban a nuestro alrededor pero fuimos incapaces de ver ninguna hasta prácticamente el final del recorrido circular, cuando vimos una de lejos en un canchal de piedras enormes.

El itinerario de ascenso al Collado de Llauset es comodo y ofrece un terreno muy bueno para el descenso.

Un vistazo atrás desde el collado. Se ve la senda recorrida hasta el momento.

Desde el collado tenemos unas magníficas vistas hacia el macizo del Posets.

Iniciamos un recorrido algo más expuesto e incómodo por el viento reinante. Estamos en la cresta que nos da acceso al Culebres. A mi izquierda, a lo lejos, se aprecia el Paso del Caballo.

Una sencilla trepada de no más de 5 ó 6 metros nos deja en la arista cimera.

Cumbre en el Culebres. Llevamos 3 horas caminando.

Esperamos pacientemente que pasara un grupo de montañeros y nos decidimos a pasar hacia el Ballibierna, un poco más elevado que su vecino.

A horcajadas es la manera más segura de superar el paso del Caballo. hay quien lo pasa de pie por el filo de la arista y algunos también lo hacen agarrándose con las manos a la arista y progresanco con los pies por la vertiente norte, la que da al Aneto. Yo pasé sentado, igual que el año pasado.

Carmina tampoco lo dudó un momento cuando le tocó el turno. La caída a ambos lados es impresionante, pero con cuidado y a caballo conseguimos domar a la culebra.

Una sencilla trepada nos separa de la cima del Ballibierna desde donde tenemos unas magníficas vistas del monarca del Pirineo, el Aneto.

Recorremos la arista hacia el otro lado y descendemos penosamente por los canchales, bordeando los diferentes lagos. Mientrastanto el Aneto, a nuestra izquierda, nos despide.


Atravesado el último lago, en el centro de la imagen, enlazamos con el GR y poco después con el itinerario de subida.