19 d’agost de 2008

Canigó 2784

Tras recorrer en coche los 23 km de pista forestal que separan Prades del refugio de Cortalets, alcanzamos el pasado martes 9 de agosto el citado refugio desde donde se tiene esta magnífica vista del coloso.


Eran prácticamente las 11 de la mañana cuando nos reunimos el grupo de 13 personas y 4 perros que íbamos a intentar ascender al último 2000 oriental de la cordillera pirenaica. Empezamos a caminar siguiendo las indicaciones del itinerario del Barbet que nos acercaría a la otra vertiente de la montaña para atacar la cumbre desde una chimenea que llega directa a la cima del Canigó, a 2784 m.

Los primeros pasos por el bosque ya marcaron un moderado ritmo de ascenso.

Al fondo del valle, las nubes cubrían el cielo y a nosotros nos obsequiaban con un magnífico mar de nubes.

Fuimos ascendiendo desde detrás del refugio hasta prácticamente los 2600 metros de las cotas vecinas al Canigó.

Últimos pasos antes de la parada técnica de avituallamiento y reorganización del grupo.

Un amigo que conocimos en las lomas herbosas de las montañas del Canigó.

Una vez comido el bocadillo, nos toca bordear las redondeadas lomas buscando un collado por el que pasaremos a la otra vertiente de la montaña, donde sopla un aire de mil demonios.

Unos decidimos destrepar unos metros mientras otros deciden seguir el sendero que baja unos metros más abajo antes de fundirse con el camino que sube por el fondo del valle vecino.

Un vistazo a la cresta. En su punto más débil existe la chimenea que nos conducirá a la cima.

En su parte baja, la chimenea es bastante ancha.

Un gendarme solitario parece vigilar a quien se atreve a desafiar a la montaña.

Cuanto más subimos más píndio se pone el asunto y más estrecha es la canal, aunque no pasa de ser una sencilla trepada de grado I y con muy buenos agarres. Para que nos hagamos una idea clara: los 4 perros subieron sin ayuda.

En la cima, una rosa de vientos en una mesa de orientación.

Foto del grupo al completo.

Un poco más arriba de los 2784 m que marca el GPS.

El descenso lo hacemos cada uno a su ritmo mientras la amenazadora niebla parece querer cubrirnos. Al final no fue así y pudimos regresar tranquilos al refugio de Cortalets donde unas cervezas y unos refrescos ahogaron la sed de los valientes.

1 comentari:

Carles ha dit...

Puntualizo: 2 de los 4 perros necesitaron ayuda.