10 d’agost de 2008

Puigsacalm: moras para un helado

El domingo, tras varias deliberaciones montañeras previas, decidimos escaparnos a la Garrotxa a ascender el Puigsacalm, uno de esos picos que, por su proximidad, siempre quedan relegados al final de la lista de pendientes. A las 11 de la mañana, bajo un sofocante calor empezamos a caminar con la vista puesta en los murallones rocosos que se alzan 900 metros por encima de nosotros.


Los primeros pasos son los más confusos dado el laberinto de caminos que salen del pueblo. Gracias al GPS nos pudimos orientar correctamente por el bosque.



Un buen rato después de comenzar y con el sol apretando ya de lo lindo, alcanzamos la primera de las 8 cumbres que ascenderemos hoy: el Puig de la Peresa, seguido del Puig del Soi. Cada vez estamos más cerca de la canal de acceso a la parte alta del cordal.


Una pintada en la roca nos indica que vamos en el buen camino.


La Canal Fosca, alternativa a la Canal dels Ganxos, ofrece un itinerario equipado como las antiguas vías ferratas de Dolomitas: pasarelas metálicas, clavijas y pasamanos oxidados nos ayudan en nuestra progresión.




A media canal decidimos ponernos los cascos ya que empiezan a escucharse piedras cayendo y no es plan de jugarnos la cabeza.



A mitad de sendero, en plena canal, una campana nos indica que vamos por el buen camino.


Seguimos hacia arriba por el itinerario equipado hasta ascender a las campas superiores del cordal.




Una vez arriba, en unos metros alcanzamos la cima del Puig de Sant Corneli de 1361 m, donde desayunamos.



Descendemos al collado y allí decidimos seguir el camino dels Llops para ascender la cima del Puigsacalm. Nos metemos de lleno en un precioso bosque.




Nos desviamos ligeramente de nuestro objetivo para ascender a la cumbre del Puig dels Llops de 1486 m.



Tras un corto paseo nos plantamos en la cima del cordal: Puigsacalm, 1515 m.



Estamos en la parte alta de la montaña y debemos descender hasta el Coll de Bracons. Para ello recorremos la parte alta del cordal por bosques y campas y, una vez en la Roca del Corb, destrepamos hasta el collado. Nada más salir de la cima encontramos este curioso botiquín.





El Coll de Bracons marca el inicio de la calcetinada por carretera, menos mal que no tenemos que pisar asfalto más que en contadas ocasiones, para llegar al punto de inicio.



La recompensa por la calcetinada vino en forma de moras, que recogimos al borde del camino hasta llenar uno de los cascos. En total 837 g de moras que han servido para elaborar un sabrosísimo helado casero.





El balance final del recorrido son 15.6 km, 987 metros de desnivel positivo y un montón de moras para helado.

3 comentaris:

David ha dit...

Desde luego... vaya moras. En Euskadi no son más grandes...

Fer ha dit...

Vaya heladico... rico, rico...
Buena ruta.
Slds

Botiquin ha dit...

Muy buen post!