26 de gener de 2008

Aventuras en la Serra d'Ensija 2: Roc de Peguera

A la semana siguiente decidimos intentar lo imposible: localizar una cámara perdida en medio del monte 6 días después de su desaparición.

Dejamos su coche donde la semana anterior había dejado el mío y empezamos a caminar en dirección al pueblo por la carretera.

Unos 400 metros más adelante, en una curva, la localizamos.

Decidimos pasear un rato por las zonas cercanas y decidimos acercarnos al Roc de Peguera, justo encima del abandonado pueblo del mismo nombre.

Pisamos algo de nieve y tuvimos que trepar otro tanto.

Finalmente alcanzamos los 1706 metros del Roc.

Al descender pudimos ver otra imagen del Roc con el pueblo en su falda.


tras una calcetina por pista, alcanzamos el punto de partida y descendimos al pueblo para degustar la gastronomía catalana más típica.

UN BRINDIS POR LA CÁMARA PERDIDA

20 de gener de 2008

Aventuras en la Serra d'Ensija: Gallina Pelada

Dejamos el coche en la zona de la Creu de Fumanya y empezamos a caminar por una pista más bien helada dirección a la cara sur de la nombrada sierra.


Los lagos y ríos de la zona mostraban este gélido aspecto.


Que contrastaba con el color de la roca dorada por el sol y que mostraba las imponentes proas de la Serra d'Ensija.


Nuestros pasos se dirigían a lo alto del collado que parecía no llegar nunca.



A lo lejos Monserrat mostraba la columna vertebral de un dragón dormido.



Tras un breve descanso en dicho collado para coger fuerzas nos encaramamos a la montaña y alcanzamos la parte alta de las proas.


Delante de nuestros ojos, el Cap Llitzet o Gallina Pelada.


Todavía nos queda un trecho para alcanzar la otra vertiente del cordal, así que seguimos caminando en dirección norte.


La nieve estaba presente en la otra ladera de la montaña dando un aspecto más propio de esta época a la zona.


Unos metros por la arista y alcanzamos los 2328 m según el GPS.


Descendimos por la zona más innivada de la montaña y dejamos atrás el refugio Delgado Úbeda.


La huella apenas estaba abierta en algunos tramos, en otros sí.


A lo lejos se distingue el Pedraforca.


El Montseny emerge de un mar de nubes.



Descenso rápido por una canal de nieve.


Un corto paseo por el bosque antes de alcanzar la parte inicial de nuestra ruta, allí donde Carles perdió la cámara.

5 de gener de 2008

Puigmal: 3 de 4

Hace unos días, el 5 de enero, aprovechando las nieves caídas en el Pirineo Oriental, decidimos escaparnos a Err. Nuestro objetivo: el Puigmal, por su cara norte.


Tras más de dos horas de coche por carreteras nevadas, alcanzamos la estación de sky de Err-Puigmal desde donde empezamos a caminar prácticamente desde el aparcamiento con las raquetas en los pies.


Seguimos las huellas en la nieve hasta una bifurcación, cerca de Aiguaneix, donde las abandonamos para empezar a abrir huella en la nieve polvo que se adentraba en el barranco bajo el Puigmal de Llo.



Un enorme esfuerzo, que valió la pena, nos situó en el collado, desde donde teníamos al alcance de la mano la cumbre del primer gigante que ascendimos.


Puigmal de Llo, 2801 m.


De regreso al collado sopesamos los pros y los contras de proseguir nuestra ruta. Inicialmente queríamos subir al Puigmal de Segre, Puigmal Petit de Segre y Puigmal d' Err; además del ya ascendido Puigmal de Llo. Decidimos seguir adelante hasta cotas altas para poder ver exactamente qué nos esperaba.


Una vez arriba, desestimamos la opción de dirigirnos al Puigmal de Segre ya que quedaba demasiado apartado y no queríamos que se nos echara la noche encima.


Dirigimos nuestros pasos por la arista nevada hacia el Puigmal Petit de Segre.
Alcanzamos su cumbre, 2812 m, haciendo frente a un viento bastante molesto.


Sólo nos quedaba ascender la mole del coloso Puigmal. El objetivo final de la ruta a nuestro alcance.
Ascendimos pesadamente por sus laderas hasta alcanzar su cima alrededor de las 16 h.


Los 2913 m del Puigmal.


Regresamos por la otra vertiente, mucho más directa.



Alcanzamos las pistas de sky sobre las 17:30 h, ya que queríamos estar en el coche de Carles antes de perder la luz que nos iba tiñendo de mil tonos el cielo de la tarde de Reyes.