Desde las huertas, el pueblo presenta su mejor aspecto, con sus casas colgantes de frente.

Por la mañana temprano, excursión; antes de que apriete demasiado el calor. En esta ocasión, al Navajo Blanco.

A media mañana, nos vamos al huerto a recoger cosillas que Rafa y Delfín han estado cultivando.


Comida popular al mediodía amenizada con varias brasileñas y un brasileño bailoteando por el pueblo.

A media tarde, tras dormir la siesta, excursión familiar por los alrededores del pueblo.

Por la tarde, descanso para disfrutar de alguno de los espectáculos ofrecidos durante las fiestas.

Si esta noche tenemos suerte, no sufriremos la orquesta en la plaza del pueblo ni la disco-móvil... ¡¡¡¡QUIERO DORMIR!!!!


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