Iniciamos una ruta circular desde la carretera de Canovas.

Tras un buen paseo por los bosques cercanos, alcanzamos las
posiciones del citado castaño, a cuyos pies pudimos recuperar
fuerzas dando buena cuenta de las viandas que llevábamos.

De regreso, una incómoda lluvia nos acompañó alrededor del pantano de Vallforners.



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