28 de setembre de 2009

La Mola de Sant Llorenç del Munt

El perfil de la Mola de Sant llorenç del Munt visto desde lejos se asemeja al de una magdalena. Hace días que teníamos pensado ascender a su cima desde Matadepera y el pasado lunes nos animamos.

La ruta parte de la zona alta del carrer Cavall Bernat de la población del Vallés.

Los primeros pasos nos acercan al Burret o Cavall Bernat de Sant Llorenç en unas trepadas sencillas.


La mole del Cavall Bernat impone con su perfil.

Un descanso antes de adentrarnos en el bosque mediterráneo.

Seguimos trepando en una ruta que sorprende para ascender a una cumbre relativamente cercana a Barcelona.

Un descanso a mitad de camino en las rocas conglomeradas.

La ruta está señalizada con balizas verdes desde prácticamente el inicio hasta la cima.

En la cima, una antigua ermita reconvertida en restaurante.

Últimos repechos y últimos descansos antes de la cima.

Haciendo caso a las indicaciones: los perros atados para que no molesten.

Cumbre de la Mola: 1104 m.

Y por último otra vista del coloso desde la carretera de Matadepera a Talamanca.


12 de setembre de 2009

Una cabaña en la Coma Pedrosa

El pasado viernes día 11, tras sufrir las caravanas en la Seu y en Andorra la Vella, aprovechamos la festividad de la Diada para acercarnos hasta Arinsal. Nos informamos bastante de las condiciones de la montaña y nos han ido genial los dos reportajes publicados de la zona hace unos días en este mismo foro. Aparte nos asesoramos sobre las posibilidades de la cresta con la perra. Todo parecía apuntar a un buen número de posibilidades de alcanzar el segundo objetivo de la salida: hacer cumbre; ya que el primero, pasarlo bien echando unas horillas en el monte y unas risas a cada paso, estaba practicamente asegurado.
Salimos de casa con un previsión buena el primer día, con riesgo de chubascos débiles por la tarde y con una previsión nefasta para la tarde-noche de la segunda jornada. Debíamos terminar la ruta el sábado al mediodía.

A las 14h, con menos calor del que cabría imaginar, nos organizamos las mochilas y comenzamos a caminar desde la parte alta del pueblo de Arinsal, TRAS PASAR EL TÚNEL, siguiendo el GR11.


Decidimos subir por la PISTA en vez de por el CORRIOL que indican los carteles.


Al poco de caminar, un cartel nos da la bienvenida al Parque Natural de la Coma Pedrosa.


Dando de comer al ganado.


Cruzamos en las primeras estribaciones del camino un par de puentes sobre el río.


Tras ellos, el camino deja atrás la comodidad y comienza un sinfín de largos repechos que tienen un importante desnivel a salvar. La primera de todos, la más pequeña, KIRA, que con tan sólo 5 meses se ha portado como toda una campeona. Aquí se la ve esperando al grupo.


Un poco de camino serpenteante junto al río. No hay prisa ninguna, ya que tenemos intención de plantar la tienda y los sacos de vivac allí donde el cuerpo diga "basta por hoy".


Momento de descanso y avituallamiento.


Frambuesas maduras miraras donde miraras.


Siguiendo el GR11, a unos 2100 metros, nos toca cruzar el río. Estamos muy cerca del refugio de la Coma Pedrosa, cuya guarda (la mujer del pelo blanco) hemos leído que tiene su carácter...


En el Collet de Coma Pedrosa, esperando al grupo, con el recorrido que nos queda por delante todavía por cubrir.


Desde allí, las vistas, magníficas. En el centro de la imagen se adivina una cabaña hobbit que iremos a investigar.


CARMINA e ISA, con el refugio al fondo sobre la colina, se acercan a la cabaña hobbit.


Merecido momento de reposo en la puerta de la cabaña. Un lujo totalmente limpio, con chimenea y GRATIS. Demasiado tentador como para dejar escapar la oportunidad de semejante chalet.


Vistas desde el techo de la cabaña.


Decidimos pasar allí la noche pese a llevar material para pasarla más arriba. Lo que nos acabó de convencer, fue la lluvia que cayó a media tarde sobre los valles andorranos. Arco iris desde el refugio de Coma Pedrosa.


Un refresco en el refugio. Allí le preguntamos a la guarda si nos podía vender cerillas o un mechero para poder encender la chimenea de la cabaña y se negó. Ni siquiera nos prestó lumbre... en fin, le daría rabia no haber captado a 4+1 clientes.


Tuvimos suerte, ya que un grupo de cazadores que estaban desde hacía una semana apostados en una cabañita metálica frente al refugio, nos prestaron un mechero y pudimos calentar la cabaña. Lo dicho, un lujo. Una cenita en condiciones y a dormir.


Por la mañana las primeras luces auguraban una tregua meteorológica que sabíamos que tenía hora de caducidad.


Comenzamos a caminar más o menos a 2200 metros. Teníamos por delante más de 700 metros, con la arista fácil, pero en momentos aérea. Una prueba de fuego para todos, pero más para la pequeña de la casa.


Contraluz al amanecer.


Brutales imágenes de la salida del sol. No hacen justicia a la realidad.


¿Qué apostamos a que subo?


Agua fresca durante todo el recorrido hasta los 2600 metros. Al fondo, el vallecito que hay que remontar. A la mitad giraremos a la derecha siempre siguiendo las marcas de GR.


Remontando las lomas herbosas por sendero.


En Les Basses de l'Estany Negre.


En este punto, antes de alcanzar el Estany Negre, llamado así por la profundidad que alcanzan sus aguas, el camino abandona el GR y sube fuerte por sendero pedregoso hacia la arista. Hay que seguir las marcas amarillas que pintan 1 de cada 5 piedras del camino... en mi opinión, un poco exagerado lo de la señalización.


En muchas ocasiones, se pierde la traza del sendero y hay que "trepar", sobretodo cuando uno se empeña en subir a 4 patas.


Como casi siempre, caminar por la roca seca y firme es más sencillo que hacerlo por el sendero resbaladizo por la gravilla. Al fondo el Estany Negre con el GR11 que lo bordea. Será nuestro camino de descenso.


Trepando un poco más.


Momento de descanso: A ver quien se atreve a discutir que soy la primera en dormir en medio de una arista... Al fondo se aprecia la cumbre del Coma Pedrosa.


Seguimos trepando en el que será, a mi modo de ver, el punto más complicado de la ruta. El único momento que hay que echar una mano a la roca. Si vas a 4 patas, un empujoncito no va mal.


Primero subimos y ahora... ¿bajamos?


Ánimo, ya casi estamos. La cima queda ya cerca.


Un último esfuerzo en forma de trepada nos acerca a la cumbre.


Un vistazo atrás a la arista y al Estany Negre.

Sí foto, sí cima.



Desde la cima puedes verificar que tu vehículo sigue ahí, al fondo del valle en Arinsal. Si es que piensan en todo los andorranos.


Comenzamos a descender, primero por roca.


Montañero fashion.



Y luego por una de las mejores pedreras para aprender. Un lujo de piedrina pequeña que permite correr incluso a quien no lo ha hecho nunca.


Alcanzamos el GR11 con el Estany Negre al fondo.



Bebiendo.



El primer contacto con la nieve fue muy satisfactorio. KIRA se tumbó enseguida para notar el fresco en su barriga. A ver quien es el valiente que se tumba desnudo allí, al fresco.



De regreso a Les Basses.



Monumento al equilibrio. Tanto o más curioso que las rotondas andorranas, cada una de ellas con su "interesante" escultura. Y sinó lo creeis fijaros en ellas cuando tengais ocasión.



Descenso rápido por el GR con ISA y JORGE de Tete de Course.



Última foto del valle antes de regresar a la cabaña donde recogimos los trastos y comimos algo.



A las 14h se desencadena una tormenta y decidimos bajar cada uno a nuestro ritmo los casi 700 metros que nos quedan hasta el coche.

En total han sido 15,6 km de recorrido y 1384 m de desnivel positivo en dos días, cargados como mulas y con un cachorro de 5 meses al que teníamos que dosificar el esfuerzo.