31 d’octubre de 2010

Halloween 2010: ¿Brujas o panellets?

Cada año a finales de octubre se celebra la fiesta de Halloween conocida por todos por el bombo y platillo que se le da en USA. Pero que nadie piense que lo han inventado en America, nada más lejos de la realidad, ya que la fiesta se remonta varios siglos atrás en plena época de los Celtas quienes celebraban una especie de año nuevo en el día en que el verano daba paso al invierno.
El caso es que las tradiciones se han ido adaptando y hoy en día la festa de Halloween es más una especie de carnaval de otoño en que cada uno trata de crear su disfraz de miedo más adecuado.

En nuestro caso, el ingenio y las ganas de divertirnos nos han llevado a confeccionar un gorro y un disfraz de bruja traviesa para la benjamina de casa.

Mis dos amores.

La familia al completo.

En nuestro país, además hay una tradición muy arraigada: la CASTAÑADA; es una reunión social alrededor de un fuego para degustar castañas y panellets regado todo con vino dulce.
Evidentemente también la celebramos.

¿Habéis probado a celebrar el sábado la noche de Halloween y el domingo la tarde de la castañada? En estos tiempos que corren no seré yo quien se queje de que se puedan celebrar dos tipos de fiesta tan diferentes en una misma fecha.

22 d’octubre de 2010

Niebla en la Teresina

No despertamos en casa y tras un desayuno completo partimos hacia las faldas de Montserrat donde nos espera la ferrata Teresina que asciende desde la ermita de Santa Cecilia hasta la cumbre de Sant Jeroni. En el croquis se aprecia tanto el camino de subida, como la vía ferrata y el camino de descenso. La imagen está sacada desde Sant Vicenç de Castellet algún día durante la primavera de 2010.

En la ermita, la niebla envuelve a Luis mientras preparamos las mochilas. Hace fresquillo pero el parking registra media entrada pese a ser viernes y presentarse el día del modo en que está meteorológicamente hablando.

Nos adentramos en la canal de Sant Jeroni intentando localizar las marcas azules que nos acercan a la vía ferrata. La canal se encuentra sumamente desmontada tras los derrumbes de la pared izquierda de la canal según se sube.

La prudencia nos aconseja el uso de casco desde bastante abajo. El sendero ha quedado bastante dañado y, en ocasiones, la sirga que sirve de ayuda para la progresión ha sido destruida.

Sobre las 11:30h alcanzamos las dos grapas serradas del inicio de la ferrata. Dichas grapas se encuentran en la vecina Canal del Mejillón, una vez superadas un par de cadenas de las de arrastrar transatlánticos.

Un primer tramo cortito muy fotogénico por pasar por una pequeña abertura en la roca, da paso al tramo que a mí siempre se me atraganta. Un "paseito" sobre un puente de roca con el cable de vida muy bajo y un patio a mano derecha de los de órdago.

La vía se encarama por encima de las rocas buscando la pared de Santa Cecilia. Se suceden grapas, cuerdas, cadenas y poco más para facilitar la progresión. El día parece que va escampando, pero sigue haciendo bastante fresco.

Luis respirando aire puro tras huir de su Madrid.

Una miradita por el agujero a ver qué hay...

La siguiente pared equipada únicamente con cable y alguna grapa solitaria.

Tras un buen rato de ferrateo, por fin un rayo de sol, uohohooh... Al fondo el mar de nubes que cubre todo el horizonte.

Un tramo horizontal nos acerca cada vez más a las canales de acceso a la Agulla de Santa Cecilia.

Unas decenas de metros más arriba llegamos a la cima de la citada Agulla. Mar de nubes hacia el norte, viento frío en la cara y nadie en la pequeña cima. Un lujo de viernes por la mañana.

Panorámica del mar de nubes rompiendo en suave oleaje contra las murallas de Montserrat.

Seguimos adelante afrontando el único tramo descendente de toda la vía. Hay posibilidad de realizar un rápel desde la Agulla de Santa Cecilia, pero es más sencillo destrepar dada la equipación de la canal. Al fondo el mar de nubes.

El siguiente tramo nos acerca cada vez más en distancia y altitud a la cima de Sant Jeroni, pero antes tendremos que anclarnos en cualquier sitio posible ya que las riadas de las últimas semanas han dañado algo algunas de las líneas de vida.

Tramo reequipado desde la última visita en 2008. Se han colocado minigrapas que ayudan bastante en la progresión por las pulidísimas lajas de piedra. El cable de vida ha sido reforzado y se agradece no tener que colgar de una cuerda roñosa y deshilachada.

La última parte de la canal está bastante deteriorada por la fuerza de las aguas y presenta varios árboles caídos que dificultan enormemente la progresión.

En ocasiones incluso obligan a pasar por debajo de las raíces.

La última dificultad de la vía ha sido suavizada enormemente al colocar varias minigrapas que ayudan quizás demasiado teniendo en cuenta el espíritu de dificultad que rodea las paredes de Montserrat. De todos modos sigue siendo un tramo bastante interesante.

Luis, una vez superada la cadena de la parte baja de la última canal.

Un ascenso en oposición es lo mejor para superar la canal de acceso a cumbre. La luz de la parte alta nos anuncia que esto se acaba.

Cumbre de Sant Jeroni. 1236 m. Mucha niebla y mucho viento nos convencen para iniciar cuanto antes el descenso.

Sant Jeroni visto desde el camino de descenso antes de adentrarnos en la Canal de Sant Jeroni.
Debemos seguir marcas naranjas hasta prácticamente el final de la canal en su parte baja.

Una escalera tipo Dolomitas: 2 tablones fijados con clavos. Sobre mi cabeza, la parte de la pared que ha sufrido el desprendimiento de las rocas.

Una última cadena antes de llegar al sendero que nos conducirá de nuevo al coche.

Un magnífico contraluz con la Agulla de Santa Cecilia destacando a la derecha de la imagen.

Finalmente ha sido una ascensión de unas 3 horas más o menos, teniendo en cuenta que localizar la ferrata en el actual estado de la canal puede resultar bastante penoso. Para el descenso calcularemos más o menos una hora o un poco más.

21 d’octubre de 2010

La Regina de las ferratas

Había quedado con Luis (GeMe) a las 8 a.m. de hoy en el aparcamiento que hay junto al pantano de Oliana en Lleida. ¿Para qué?. Bueno, allí se encuentra el inicio del sendero que nos llevará a la mejor valorada de todas las ferratas catalanas: la Regina de Peramola, que con sus 4 tramos desafía a los deportistas a surcar sus líneas. Está marcada como MD en las guías: MUY DIFÍCIL, aunque hay quien dirá que esa nomenclatura se refiere a MOLT DIVERTIT.... Que cada cual decida.
He aquí un croquis trazado a mano alzada a partir de una panorámica sacada desde el camino de descenso. Gracias a Luis por la ayuda con el croquis y por la compañía, las risas, los chistes y los kikos durante la vía ferrata en sí.

Al llegar me lo encuentro en plena faena: desayunándose un paquete de magdalenas y café calentito mientras prepara sus mochilas. La mía viene preparada de casa. En ella llevo un recambio de calzado para no tener que abandonar la ferrata como ya me sucedió la primera vez que intenté superarla. En esa ocasión el calor hizo que se desintegrasen literalmente las suelas de las botas y me vi obligado a descender tras finalizar el primer tramo. Es por ello que afrontaba la ruta con muchas ganas. El sendero se inicia en la misma carretera y se dirige hacia la Agulla Vermella, a la cual subiremos al finalizar el primer tramo de la vía ferrata.

Luis en el sendero que rodea la Agulla Vermella y que nos acerca al inicio de la vía ferrata.

Un cartel advierte al deportista del material necesario y de la propia responsabilidad al afrontar la vía. Desde aquí animo a todos a consultar guías y partes meteorológicos, a conocer y cuidar el material, a saberlo usar, a valorar las propias posibilidades y las de los compañeros de ruta y sobretodo y ante todo, ser conscientes de que hay que saber renunciar si las cosas se tuercen.
En unos momentos iniciaremos nuestro recorrido, que ha sido simplificado en su inicio al colocar un par de minigrapas que hacen más sencillo encaramarse a la roca. Anteriormente se tenía que hacer una pequeña trepada para alcanzar la primera grapa.

Pactamos que Luis afronte primero los dos primeros tramos y que yo ataque en su posición los dos tramos finales.

En los primeros compases, mis movimientos son lentos. Trato de volver a pillarle el tranquillo a la actividad. Desde mi última ferrata he sido padre de una niña que cuenta ahora 4 meses y España ha ganado el Mundial de fútbol de Sudáfrica, así que...

La verticalidad de toda la ruta se manifiesta ya en los primeros metros que suben por encima del pantano y la carretera. Hemos dejado pasar (mientras Luis desayunaba) a una pareja que salió del coche 20 minutos antes que nosotros y en todo el día sólo veremos a otro par de chicos cuando nosotros estemos ya a mitad de descenso. Un placer hacer esta vía entre semana, sin gente ni agobios ni prisas en los pasos clave.

Poco a poco coy cogiendo ritmo mientras Luis trata de ponerme nervioso. Es capaz hasta de lanzarme una piedra del tamaño de una mandarina. Menos mal que el casco estaba en su sitio y me salvó de una avería, porque la piedra impactó de lleno. Volviendo a la seguridad: sin casco, pedrada y brecha en la cabeza asegurada, sin anclajes, pérdida de equilibrio asegurada y paquete de galletas a pie de vía. Lo dicho, ante todo seguridad.

La seguridad la ofrece la equipación de la vía, a pesar de la rama de un arbusto, más a mano que el cable de vida.

Llegamos a la parte final del primer tramo de la vía ferrata y decidimos encaramarnos a la Agulla Vermella. Para ello afrontamos un impresionante flanqueo con el pantano de Oliana cada vez más lejos.

Un corto tramo de ascenso nos sitúa en la cima de la Agulla Vermella. A veces hay que ayudarse hasta con los dientes para sujetar las bagas y seguir avanzando.

Contraluz (I)
Foto de cumbre en la Agulla Vermella, detrás de nosotros, la siguiente pared nos espera.

Contraluz (II)
Descendemos por la vía hasta el inicio del segundo tramo. Allí preparamos el cuerpo para afrontar lo que nos queda, que no es poco. Un poco de fuet, cacahuetes, huevo cocido, barrita de coco, agua y adelante.

Luis antes del pasar por el puente nepalí que no separa de la pared de enfrente por donde sube la siguiente parte del camino de grapas.

Le sigo una vez ha liberado el tramo de puente.

Poco a poco abandonamos la sombra para alcanzar el calorcito en la pared bañada por el sol. Llevamos algo más de una hora de ferrata y nos quedan unas cuantas más.

Grapas, cadenas y cuerdas se suceden en la vía y nos ayudan a progresar.

Llevamos unas dos horas en el recorrido ferratero y alcanzamos la parte "seria" de la vía ferrata. Es decir, la que está marcada como MD (Molt Divertit...), la que está prohibida para niños, la que incluye el Paso de Fe. ¿Quien dijo miedo?.

Me toca ir primero en los dos tramos restantes. Me he desentumecido tras los meses de descanso ferratero.

Posando en la primera tira de grapas que me toda subir en el tercer tramo de la vía. La sensación de altura es espectacular. Vamos por un espolón donde habitualmente suele soplar el aire; pero, de momento, no sopla demasiado.

Un vistazo a Luis que me sigue de cerca.

Magníficas vistas desde la pared hacia las montañas del Coscollet.

Un tramo horizontal con el abismo a nuestras espaldas. Sencillo pero extremadamente peligroso.

Luis: ¡Oye!, párate, separa las piernas, mira abajo y saca una foto.
Marc: ...
Luis: ¡¡¡Jajaja!!!. Es en serio.
Marc: ...


Caminando por una vira por donde ni las lagartijas suelen aventurarse.

Contraluz (III)
Tras el flanqueo equipado, paramos a descansar en un nicho que ofrece la vía. Un poco de agua y unos kikos junto a una curiosa cueva donde alguien ha encendido una hoguera en alguna ocasión dado el hollín que tiñe su techo.

Un pequeño pero intenso tramo desplomado nos acerca cada vez más al final del tercer tramo: el Paso de Fe.

El Paso de Fe consiste en quedarse colgado de una pared para llegar a la de enfrente. La gracia es que la distancia entre las paredes es mayor que la distancia que hay entre las bagas que nos dan seguridad. Hay truco, pero hay que saber encontrarlo.

GeMe feliz tras superar el Paso De Fe.

Empezamos el cuarto tramo, el último. Rondamos casi las 3 horas de vía con paradas.

Un vistazo al coche a vista de pájaro. Por cierto, unos enormes buitres leonados sobrevuelan constantemente nuestra posición.

Última decisión: VÍA NORMAL O VÍA ORIGINAL (MD). Evidentemente, la opción Más Divertida, hacia la derecha.

Una miradita hacia abajo para la posteridad.

El siguiente tramo desploma prácticamente desde el principio, pero se hace bien si hemos sabido dosificar nuestros brazos durante los tres tramos anteriores. Si se llega justo de fuerzas, mejor optar por la salida normal (F). Nos espera el más fuerte de los desplomes de la vía ferrata, justo encima de mí en la foto.

Una vez superado el penúltimo resalte, un rellano y un pequeño trámite desplomado antes de alcanzar el final de la vía, que se encuentra coronada por una curiosa señal.

Una vez arriba (4-5h aprox) seguimos marcas de pintura que nos acercan al camino equipado de descenso. una vía ferrata en miniatura conociendo de donde venimos pero que ofrece pasos bastante interesantes. Tramos encajonados.

Tramos donde nos resulta divertido complicar la vía...

Finalmente, tras 1h 35 minutos de descenso, regresamos al principio junto al Pantano de Oliana.

¡Qué ganas tenía de llegar abajo y que ganas de volver a repetir la vía en otra ocasión!.