7 de febrer de 2011

Turó de l'Home: en la nieve por primera vez

La última semana de enero, tras unos meses bastante secos y calurosos en Catalunya, POR FIN HA NEVADO. Es cierto que pasear a 18ºC al mediodía por el pueblo es agradable, pero en invierno apetece un poco de nieve. El sábado 29 de enero amaneció el Montseny de esta guisa visto desde casa.

Unos días después, la nieve de la cara sur ha desaparecido casi por completo, pero nos hemos dirigido hacia la zona de Santa Fe, donde la Font de Passavets marca el inicio del sendero más concurrido a la cima de la Serra del Montseny. Es lunes. Son las 11 a.m. y el día promete. Dejamos el coche a la entrada del aparcamiento de la fuente, pero más bien cerca de la carretera para evitar el hielo que cubre por completo la zona de aparcamiento.

Nos equipamos cada uno con nuestros enseres de nieve. Irene va totalmente de estreno con sus manoplas nuevas, su polar y su mono de nieve.

Nosotros nos calzamos de nuevo las botas de nieve y los crampones. Un posado antes de empezar a caminar mientras Irene se mantiene despierta y atenta al espectáculo que nos rodea. ¿Qué será eso blanco que lo cubre todo?.

Carmina se prepara para portear la mochila con todo lo necesario. Estamos listos para comenzar a caminar.

La nieve dura, apta e ideal para cramponar cubre el bosque desde su parte baja. El sendero, marcado con postes verdes marca el GR5.2 que nos acercará a la cima del Turó de l'Home.

Kira parece no creerse el volver a estar pisando el fabuloso y fresquito manto blanco.

Un par de esfinges en la nieve.

Vamos ganando metros a la montaña a la vez que ascendemos por un hayedo espectacular surcado por decenas de pistas forestales que pueden llevar a alguna que otra confusión. Si seguimos concienzudamente las marcas verticales de color verde, no hay pérdida. Irene ya va dormida desde hace un montón de rato a la espalda de papi.

El sol respeta la nieve que hay en el bosque, ya que apenas puede penetrar en la espesura de las ramas. Unos 40 cm ó más de nieve cubren el bosque.

Pocos atajos en la pista que puedan resultar cómodos, pero tampoco es plan de perder metros de nieve para pisar.

En la parte alta del bosque, una zona cubierta de abetos le da un toque de color a la ruta, que de momento es un poco monótona al carecer de vistas abiertas... pero todo llegará.

El camino está pisado y la nieve no es apta para ir sin crampones, pero el bosque está cubierto de nieve virgen que Kira no duda en ir a buscar regalándonos estampas bellísimas.

Estamos alcanzando la parte alta del barranco y el sol comienza a iluminar un poco más el recorrido.

Finalmente, pasado un pequeño rellano con vistas, Irene se ha despertado y decidimos hacer una parada de avituallamiento no lejos de la cima. Aprovecho para sacar las panorámicas de rigor de la zona mientras unos descansan y otros se alimentan.

La caseta del guarda que hay en la cima ya se vislumbra desde nuestra posición. Nos quedan pocos metros antes de alcanzarla.

Pero antes, un poco de nieve para refrescar el ambiente.

Ya he terminado de comer, ahora toca posar un poco para las fotos.

Esto blanco, frío y mojado... ¿es nieve?... pues no me sueltes que no me fío.

Risas cómplices en la montaña invernal y solitaria.

Mis primeros pasos sobre el monte nevado.

Tras el descanso, toca ponerse de nuevo en marcha dirección a Coll Pregón.

En el collado, la nieve ha desaparecido por efecto del viento y el calor, pero aún nos espera algo de blanco en el camino hacia la cima.

Kira con la panza en la nieve mientras contemplamos Montserrat al fondo.

Finalmente, tras dos horas y media de subida (paradas incluídas), alcanzamos la cima del Turó de l'Home con sus 1706 m de altitud. Han sido unos 600 metros de desnivel desde el coche.

Una amplia panorámica que abarca desde Montserrat hasta el Canigó nos despide antes de regresar al coche.

El retorno nos ocupa poco más de una hora hasta la Font de Passavets. Tenemos tiempo de regresar a casa con luz suficiente para rato.

1 comentari:

Zieft ha dit...

Una excursion muy txula! ;)

Se os ve felices...;)