9 d’abril de 2011

Pedraforca con Kepa & Cia

Nos hemos juntado esta mañana de sábado con varios amigos. De casa hemos salido Kepa, Carles y yo y en Monistrol hemos recogido a Joan, que venía desde Torredembarra. Sin tiempo para desayunar ni nada hemos conducido hasta Saldes no sin antes detenernos en el mirador para contemplar la mole de nuestro objetivo de hoy: el Pedraforca.

A sus faldas hemos dejado el coche y hemos recogido a Luis, quien ha pasado la noche trabajando y viene sin apenas haber dormido. Las primeras risas las echamos apenas bajamos de los coches contemplando la gorra pediátrica de Carles, pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión. Partimos del mirador de Gresolet dirección al refugio.

El día espléndido nos obsequia con esta bella estampa del Costa Cabirolera, techo de Barcelona, en la Serra del Cadí.

El calor se hace sentir en el bosque y apenas son las 8:30 a.m.

Refugio de Luuís Estasen. Al fondo el collado hacia el que nos dirigimos.

Seguiremos las indicaciones del Coll del Verdet, rodeando la montaña por su cara norte.

Los cinco, todavía agrupados, nos encaminamos por la umbría del monte hacia el collado.

La animada charla da paso a algún resoplido. Algunos estamos en el dique seco desde hace semanas, e incluso meses...

No tardamos en pisar algún nevero testimonial con nieve de pescadería.

La primera sorpresa-desilusión al ver el tronco del árbol donde nos solíamos meter... ¡Ha caído!.

Seguimos adelante siguiendo en todo momento el sendero que nos acerca al Coll del Verdet.

En un momento dado, el sendero gira bruscamente y mediante una pequeña trepada accedemos a la parte superior del monte. Hay que vigilar de no pasarse el desvío si no queremos alargar innecesariamente la ruta. El terreno se muestra embarrado y resbaladizo.

Una vez en el siguiente peldaño, de nuevo seguimos dándole la vuelta al monte por zonas de ambiente puramente pirenaico.

De nuevo una zona de umbría cargadita de nieve. No son necesarios los pinchos, ya que el calor de los últimos días ha reblandecido la nieve bastante.

El grupo de ha roto hace un rato. Joan y Carles deciden respetar su ritmo himalayístico y nosotros tres le damos un poco más fuerte. En la parte baja de la canal las vistas hacia la pared norte son de impresión. Hay quien todavía busca la Vía Estasen al Calderer en las líneas que el monte dibuja ante sus ojos.

La nieve está presente en las zonas de sombra. Nos acercamos al collado y empezamos a vislumbrar lo que nos espera.

Fuerte pendiente antes del collado. El calor aprieta y hace más pesada la progresión si cabe.

Por fin el Coll del Verdet.

Al fondo del valle, Gòsol.

Un respiro para sacar unas fotos y seguimos adelante. A nuestra espalda el Cadí.

Ante nosotros se alza majestuoso el Pedraforca. Una canal de nieve flanqueada por un espolón rocoso desafía al montañero.

La gente se ha concentrado en un pequeño espacio de montaña y se forma un tapón un tanto peligroso. Cada cual se lanza a por su Pedraforca particular...

Yo no lo pienso ni un momento, una canal nevada... ¡Con el mono de tengo de nieve!.

No soy el único, ya que Luis también desenfunda rápido el piolet para progresar cómodamente por la citada canal mientras otros optan por la roca.

Kepa, por su parte, se dedica a trepar por el espolón rocoso situado a nuestra derecha.

Una vez en la parte media de la canal, un grupo de cuatro personas que progresan encordadas en ensamble, han formado un pequeño lío en el embudo de la canal y empiezan a caer piedras del tamaño de un tocho; así que decidimos huir del bombardeo progresando por la roca.

Una vez fuera de la línea de fuego, yo sigo mi particular progresión por nieve mientras Luis y Kepa me esperan arriba.

Canal de nieve (I).

Canal de nieve (II).

Una vez arriba, observamos como Joan y Carles han llegado al collado y se toman un respiro antes de seguirnos.

Kepa, con su Pedraforca a tiro de piedra.

La nieve prácticamente ha desaparecido de la parte alta y ahora nos toca trepar por la roca siguiendo puntos amarillos.

Un poco de ambiente en la arista hacia el Cim Nord.

Una barriguita de nieve y al fondo la cima principal del Pollegó Superior.

Progresando por la arista nevada. Hielo y nieve de pescadería bajo los pies.

Una última trepada antes de coronar. La roca es buena y ofrece muchos y buenos agarres a pesar de lo pulida que se encuentra en algunos tramos.

Posando en oposición.

¡Por fin podemos felicitar a Kepa tras varios intentos infructuosos!

Un vistazo al Calderer, Pollegó Inferior y Cap Llitzet o Gallina Pelada.

Al fondo el Turó de Quatre Batlles y la Tossa Pelada, en primer término el Cap del Verd y a sus faldas, Gòsol.

Una hora y media en la cima esperando a nuestros compañeros dan para contemplar los montes vecinos desde lo más alto sin prisas. Estamos a 2498 m.

Desde la cima se puede vigilar el coche por si algún amigo de lo ajeno quiere hacer negocio.

Cuando por fin nos reagrupamos, quedamos en reencontrarnos de nuevo más tarde y Carles y Joan nos relevan en la cima. Nosotros empezamos el descenso hacia la Enforcadura, que aún conserva algo de nieve blanda.

Un vistazo desde la Enforcadura antes de descender por la tartera.

Los metros superiores, tradicionalmente más resbaladizos, son una delicia, ya que la nieve y el agua han reblandecido el terreno y, a pesar de lo pringoso, no resbala.

La montaña se seca justo donde se puede empezar a correr un poco.

Alguna caída y algún resbalón nos esperan seguro.

El descenso rápido hasta encontrar las marcas de PR a mitad de tartera. Hay que seguirlas para enlazar con el camino de subida a nivel del refugio.

Una vez en el PR hay que volver a rodear la falda de la montaña por el bosque.

De nuevo volvemos a contemplar el Cadí, a la derecha el Comabona.

Y por fin el refugio. sólo nos quedan unos minutos para regresar al coche.

Una vez abajo, intentamos convencer a Luis para que nos acompañase mañana, pero tenía una cita pendiente con el Pico Aragüells para el domingo y no se dejó enredar. Nos tomamos algo en Monistrol y siguió su camino. Mientrastanto, Carles y Joan tuvieron tiempo de descender y llegar a tiempo para tomar la última birra antes de recogernos cada mochuelo en su olivo.

1 comentari:

Zieft ha dit...

Tengo que volver...

Que la vez que estuvimos no se veia naaaaaaaa!!!!


Ains que envidia de repor