10 d’abril de 2011

SANT SALVADOR DE LES ESPASES

Esta mañana de domingo hemos dirigido nuestros pasos hacia uno de los mejores miradores de la montaña de Montserrat: la ermita de Sant Salvador de les Espases.

Aparcado el coche entre Olesa y Monistrol, muy cerca del antiguo Balneario de la Puda nos hemos puesto a caminar cerca del punto de avituallamiento de una carrera ciclista, que por suerte hemos evitado totalmente, ya que nos avisaban de una participación de unos 1500 ciclistas.

En marcha por la pista de tierra en busca del sendero que se desvía a la derecha por el barranco justo encima del balneario.

Las vistas a Montserrat son ya impresionantes.

El sendero sube fuerte en los primeros metros para suavizarse después un poco más arriba.

Irene a lomos de su papi.

Unos metros más arriba, ya se observa a lo lejos la primera cumbre del día, situada encima de la ermita.

Pasamos por encima del túnel del tren.

De momento los rayos de sol no alcanzan el sendero y la temperatura es agradable. Dato que cambiará a lo largo del día y nos acabará regalando un sofocante calor unas horas más tarde.

Un croquis a mano alzada del camino a seguir.

El camino ha sido reparado por algún vecino de los pueblos que rodean la montaña: Olesa, Esparreguera y Monistrol.

Atravesamos torrentes de agua que en estas fechas ya se muestran secos.

Aunque algún charco de agua aún se mantiene ahí como testimonio.

Un pasamanos para los pasos más aterradores de la sencilla ruta.

David con sus perros: Tuia y Petit.

Recolectando un poco de romero para la paella.

La cima se adivina cercana mientras el calor comienza a hacerse notar.

En este punto se bifurca la ruta. Optamos por el camino de la izquierda para la subida y el de la derecha nos servirá para el regreso desde la parte alta de la montaña.

Seguimos adelante para atacar los últimos metros. El desnivel es poquito de momento.

La mami de la niña cargando con los bocatas.

Montse y David justo antes de ascender a Sant Salvador.

Poco a poco vamos ganando metros desde el fondo del barranco.

Kepa que empieza su particular sesión de calor cociéndose en sus pantalones de felpa...

Se suceden las paradas previas a al cima.

Poco a poco la comitiva va ganando metros a la montaña.

Las vistas hacia Montserrat se amplían a medida que ascendemos.

El Monasterio bajo las cimas de la Momia y l'Elefant.

Finalmente llegamos a la ermita, excavada en parte en la roca.

Interior de la Iglesia. Muy recogida.

Justo al lado existe una zona con mesas y chimenea que ha dado cobijo a un grupo de adolescentes esta noche. La portezuela del fondo de la sala da acceso a la cima.

Últimos metros antes de coronar.

Foto de cima a 413 metros.

Un vistazo a Montserrat, desde la Miranda de Santa Magdalena hasta la punta del Cavall Bernat.

Un bocata familiar en la cima.

Desde la cima podemos evaluar lo que nos queda según el planning que traemos y decidimos intentar ascender a les Roques de l'Afrau desde el collado.

Tras el desayuno, descendemos por la parte trasera de la ermita e iniciamos de nuevo la ascensión hasta el Coll de Bram.

El grupo se dirige tranquilamente hacia les Roques de l' Afrau que se yerguen esbeltas desde nuestra posición.

Justo antes del Coll de Bram.

Mirada atenta: un mundo nuevo se despliega ante nuestros ojos.

Un vistazo atrás para ver a lo lejos Sant Salvador de les Espases.

Un pequeño tramo de pista nos acerca definitivamente al Coll de Bram.

La imagen del patrón de los montañeros tampoco ofrece cobijo bajo el sol.

Desde el collado ascenderemos al punto culminante de les Roques de l'Afrau siguiendo el cordal y evitando las aliagas.

Cima a 506 metros con magníficas vistas de Montserrat.

Descendemos de l'Afrau dirección al Plà del Fideuer donde un merendero al sol lleno de familias nos espera. Un vistazo hacia la última cima del día, el Puig Cendrós y un vistazo al camino que usaremos para el descenso.

Poco a poco descendemos al Plà del Fideuer para comer.

Una única y solitaria sombra nos protege por fin del sofocante calor. Bocata, descanso y charla animada antes de continuar la ruta.

Estamos a 5 minutos de la cima.

Los perros van delante.

Los humanos detrás.

Penosa subida final.

Foto de cima todos juntos de nuevo. Estamos a 499 metros.

Un vistazo a las curiosas Agujas de Petintó.

Regresamos en busca del barranco de subida, pero nos cuesta un poco localizar el sendero correcto ya que lo buscamos un poco más abajo. Hay que regresar hacia el Coll de Bram y a poco menos de mitad de camino seguir unos hitos que marcan el sendero correcto.

Finalmente toca descender por un camino algo más incómodo que el de subida, pero con inmejorables vistas de Sant Salvador con Montserrat como telón de fondo.

Jugando con las gafas de mami en una de las múltiples paradas de descanso.

¿Os gusta mi pamela?

Los últimos metros se hacen realmente pesados por la calor. Son más de las 15 h y hay ganas de refrescarse un poco.

Un rato después, repetimos el mismo bar de Monistrol que ayer al bajar del Pedraforca. La cervecita y las olivas de Bravo, lo mejor.

Y tras un merecido refrigerio, un sueño reparador para soñar con nuevos objetivos.

Y para terminar una ortofoto con el croquis de la ruta seguida.