4 de juny de 2011

LA MORELLA DE GARRAF - 594 m

Nos hemos encontrado en Bruguers, cerca de Gavà para acometer la ascensión al techo de la Serra del Garraf en el Baix Llobregat. Para llegar a dicho techo, la Morella de Garraf de tan solo 594 m, dejamos el coche en el amplio aparcamiento de la ermita de Bruguens y desde allí iniciamos nuestra andadura hacia la zona del Castell de l'Eramprunyà; que está siendo rehabilitado.

Me hizo gracia ver una pegatina de GR en vez de la clásica pintada rojiblanca.

Comenzamos a caminar justo a los pies de la ermita, pero pronto el sendero se anima.

Grandes bloques de piedras impiden el paso al senderista no iniciado, aunque al descender más de un taconazo vimos.

Una trepadita en conglomerado rojizo antes de llegar a la primera atracción de la ruta.

Escasos 5 minutos de marcha nos separan de la "roca foradada", una curiosa formación rocosa a pie de camino.

Las fotos de rigor encima y debajo de la roca antes de proseguir por terreno duro nuestra marcha.

Plantas curiosas se suceden y le dan un aire distinto a este monte. Los cactus en flor siguen pinchando como si no tuviesen belleza en la punta.

En ocasiones hay que agacharse, ya que las plantas invaden el sendero.

Dos princesas en el monte.

Las palmeras, endémicas en esta zona, dan un aspecto de jungla al bosque que nos rodea.

Poco a poco nos acercamos al final de la parte más dura si hablamos únicamente del terreno que pisamos.

La muralla del castillo cierra el paso al caminante.

Nubes amenazadoras durante toda la jornada, pero no llegaron a descargar. En el centro de la imagen, detrás de la ermita de San Miquel, el Puig d'Agulles y la Morella. Nos queda aún un largo recorrido por andar.

Saliendo de la ermita en dirección a la luz.

Vistas hacia el aparcamiento desde las almenas del castillo. El coche sigue en su sitio.

La Morella y el Puig d'Agulles enmarcados en piedra.

Sobre el arco.

Tumbas antropomórficas en los aledaños del castillo. Las hay de varios tamaños.

El sol luce tímidamente durante nuestra visita al castillo.

Un abrazo.

El exterior de la ermita de Sant Miquel.

Finalmente, tras una hora de visita al castillo, decidimos dejarlo atrás y seguir nuestro camino.

El GR92 nos aleja de Eramprunyà y nos acerca a las montañas.

Tramos de pista se combinan con senderos cerrados por la maleza, aunque el camino se sigue perfectamente.

El Puig d'Agulles en el tramo más gris de la jornada. Menos mal que el día está nublado, ya que la ruta al pleno sol podría ser un calvario.

Siempre GR, siempre marcado. no hay pérdida.

Los puntos conflictivos no dejan lugar a dudas dada la gran red de senderos bien balizados. Enhorabuena a los mantenedores.

Poco a poco, paso a paso vamos acercándonos al techo del Garraf, aunque hace un buen rato que no lo vemos. Estamos en la falda del Puig d'Agulles.

Un tramo de sendero en el pinar. En este punto nos cruzamos con dos jinetes a caballo. Hay que comentar que las pistas son recorridas por senderistas, caballos, motos y demás fauna que se adentra en estos montes cercanos a la gran urbe.

Finalmente llegamos a la parte alta del cordal. A nuestra espalda quedará el Puig d'Agulles, ya que se nos hace tarde y queremos coronar la Morella. Quizás en el descenso nos acerquemos.

La Morella vista desde la parte alta del cordal. Nos queda descender un centenar de metros y de nuevo proseguir la ascensión hasta la cima. Parece cercana, pero se hace largo, ya que hay mucho tramo llano.

Pero se lleva bien, sobretodo si te llevan a la espalda.

Y puedes echarte una siestecita de vez en cuando.

Cada vez vemos más cerca el final, bueno, más bien el punto medio, ya que volveremos por el camino recorrido hasta ahora. Existe posibilidad de hacer una circular pero se alargaría demasiado y tenemos otros planes para la tarde.

Últimos metros antes de coronar.

Cachivaches varios en la cima: cruz, vértice sobre edificación de tochos, antenas, bola ¿meteorológica?... ¿Alguien da más?.

En la cumbre nos esperan las viandas y el descanso merecido.

Dar de comer al hambriento está en la agenda del día. Gracias.

Foto de cima en el techo del Garraf, casi 600 metros.

No me pude resistir, claro.

Después de recobrar fuerzas, preparadas para posar.

Foto familiar con el Mare Nostrum detrás. Con gusto me pegaba ahora un chapuzón, lástima que cuando bajemos también habrá descendido la temperatura.

Finalmente, regresamos por el mismo camino de subida y según el GPS, la ruta fue de algo más de 13 km, a pesar de que la sensación fue de haber sido más larga.