28 d’agost de 2011

Pica d'Estats con porteador y cocinero

Uno de los planes que teníamos pendientes desde hace años era volver a subir la Pica d'Estats juntos pero desde la vertiente catalana por Vallferrera, a mi entender más bonita y de paisaje más variado que la vertiente de Pinet. Nos servía también de excusa para volver a pasar una noche en la montaña con Irene.

Planificamos todo al detalle y esperamos una amplia ventana de buen tiempo que nos permitiese ir tranquilos por el monte. Salimos de casa el sábado por la mañana y, tras cuatro horas hasta Àreu, subimos por la tediosa pista de tierra que sube hasta las cercanías del Plà de Boet. Allí nos preparamos para comenzar a caminar. Nos cargamos con todo lo necesario y nos llenamos la mochila de ilusión y ganas de pasarlo bien.

El aparcamiento estaba atestado de gente que tenía la misma intención que nosotros, es decir, ascender lo máximo posible y acortar el camino para la jornada de mañana, día de cumbre para muchos.


Mientras Carmina, cargando con Irene a la espalda, sigue los pasos de Kepa; yo me encargo de echar un último vistazo y de cargar a Kira con su comida y alguna cosilla más que no nos cabe en la apretada mochila que cargamos.


Poco a poco, metro a metro, superamos las primeras rampas acondicionadas hasta el refugio de Vallferrera a escasos 15 minutos del coche. Y seguimos monte arriba superando ampliamente la cota 2000 metros.


Una señal naranja en medio del monte nos indica que vamos por el buen camino.


He llegado a la altura de Carmina y quedamos con Kepa que él seguirá un ritmo más fuerte mientras nosotros nos dedicamos a subir en Modo Infantil, es decir, haciendo múltiples paradas para contemplar vacas y demás ganado de la zona.


Carmina estrenando gorra recién llegada por correo.


Todavía estamos a tiempo de regresar... Se ve el coche desde el camino que flanquea la montaña en busca del Barranc de Sotllo.


Una lástima tener que llevar atada a Kira, a pesar de haber sido alumna de colegio de pago desde que llegó a casa hace un par de años; pero la normativa del Parc Natural de l' Alt Pirineu así lo exige.


La parte más cansina del recorrido es precisamente ésta: el flanqueo de la montaña; ya que se convierte en un eterno sube y baja con medias trepadas que no ayudan en nada a la progresión.


Ya avistamos el sendero, pero todavía nos queda un ratillo de trepar.


Localizamos el poste que indica la buena senda a seguir. tampoco es que sea muy complicado seguir el sendero, trilladísimo por el paso de los montañeros a lo largo de generaciones.


Una parada de avituallamiento que Kira agradece bebiéndose medio río. La verdad es que el calor no aprieta en absoluto, pero eso de llevar el perpetuo abrigo de pieles tiene que ser matador.


Primer rebaño de vacas y primera parada seria en el camino. Hay que saludar una por una a cada una de ellas. No sea que no nos dejen continuar si no lo hacemos.


Un joven ternerito nos observa cauteloso.


¡Qué ilusión!.


El agua es protagonista viva de la ascensión por la vertiente sur del macizo de la Pica d'Estats. Muchas son las cataratas y saltos de agua que embellecen el camino.


Nos encaramamos a la siguiente terraza y ya podemos echar el primer vistazo al objetivo de mañana. La Pica asoma por detrás de los montes a nuestra derecha.


La perra sonriente.


Una sencilla trepada nos acerca a la siguiente terraza. Son trepadas sencillas pero, como siempre, hay que estar muy atento.


Un vistazo atrás para ver a la perra trepar como una campeona con su alforjas sobre el lomo.


De nuevo el peaje vacuno.


Es IMPOSIBLE perderse: hito, marca y sendero doble...


El Estany de Sotllo nos recibe con la Pica d'Estats como telón de fondo. Hemos llegado a tiempo para poder echar la foto con buen sol.


El lago empieza a oscurecer mientras el sol se esconde tras las montañas vecinas.


Normativa del parque.


Bordeamos el lago por la izquierda en busca de un paso sencillo que nos acerque a la siguiente terraza, fin de la etapa de hoy. Nos quedan unos 30 minutos tranquilamente antes de llegar al Estany d'Estats donde supuestamente estará Kepa organizando el campamento base.


Una vez en el Estany d'Estats, buscamos a Kepa entre la gente y parece haberse esfumado. Le localizamos encaramado a una roca esperándonos. Se ha tomado la molestia de montar la tienda mientras nos esperaba y de estudiar bien la ruta que él seguirá en solitario mañana por la mañana mientras nosotros ascendemos a la Pica por la vía normal del Coll de Sotllo.


Las transparentes aguas del Estany d'Estats invitan al baño...


Irene con el tito Kepa. Hemos llegado a tiempo de disfrutar de los últimos rayos de sol sobre la tienda.


Cocinero manos a la obra con la cena. Una sopita caliente para preparar el cuerpo de cara a la noche que nos espera y se prevé fría.


Kira toma posiciones en las cercanías.


Mientras nosotros cenamos en el interior de la tienda, la temperatura va descendiendo rápidamente en cuestión de minutos.


¡¡¡Buenas noches!!!.


Una noche estrellada y fría cae sobre las montañas. Como siempre, me cuesta dormir. La más pequeña de las piedras se me clava y no acabo de encontrar mi posición dentro del saco. La que sí se ha situado bien es Kira, bajo los vientos de la entrada de la tienda de campaña. A eso de las 5 de la mañana escucho a Kepa despertarse y preparar su mochila. Se va pronto, antes de la salida del sol a recorrer su ruta particular que le llevará a ascender los 8 picos de más de 3000 metros de la zona. Es posible que nos crucemos en la cima de la Pica cuando él esté de vuelta. Si no es así, hemos quedado en reencontrarnos al mediodía de regreso en nuestro Campo Base particular. Cuando se marcha, escucho el silencio de la noche romperse con el paso de un pequeño grupo de montañeros que siguen los pasos de Kepa con sus frontales encendidos. Kira les recibe con una sesión de gruñidos y ladridos que sólo se calman cuando se alejan. Hace un tiempo (desde que llegó Irene) que nos hace la guarda. Me gusta, así nadie se acercará más de lo debido.


Ajena a todo, Irene duerme plácidamente su reparador sueño. Mañana le esperan nuevas aventuras en compañía de sus papis y su amiga peluda inseparable.


Por la mañana,, ya habiendo amanecido, desayunamos y preparamos nuestra mochila. Nos esperan todavía varios centenares de metros de desnivel y dos montañas que ascender: la Pica d'Estats y su vecino Verdaguer, ambas de más de 3000 metros.


Una vez preparados y con Irene a la espalda, dejamos el campamento y comenzamos a caminar rodeando el Estany d'Estats por la parte izquierda siguiendo las marcas de GR.


Vadeamos la salida de las aguas del lago, barranco abajo, intentando no mojarnos.


Y nos adentramos en el inmenso pedregal de la ladera de la Pica. Nos espera la pedrera hasta el Port de Sotllo. Se trata de un tramo largo y exigente que hay que tomarse con calma.


Poco a poco, monte arriba.


A nuestras espaldas los Estanys de Estats y de Sotllo todavía sin iluminar.


Todo roto, absolutamente todo.


Los últimos metros de la pedrera son los más amables. Además vamos entretenidos junto a un grupo de Breda que no para de saludar a Irene quien devuelve los saludos divertida.


Port de Sotllo. Parada de avituallamiento infantil antes de volver a descender un centenar de metros para evitar unas trepadas que con Irene mejor no afrontar con la roca mojada como está.


El sendero desciende obligatoriamente una treintena de metros hasta una trepada sencilla que sé seguro que Kira se negará a hacer; es decir, que aunque no hubiésemos venido con Irene, la opción escogida hubiese sido la misma.


Bajamos de cota hasta los pequeños lagos de la Cometa d'Estats.


Y bordeamos el lago por la zona más sencilla a nuestro parecer. La única que se moja un poco es Kira. Lástima, porque eso le ablandará las almohadillas de las patas y le producirá ciertas erosiones más adelante.


Cristalinas aguas, más que las de sus hermanos mayores de la otra ladera.


Llegando al otro lado del lago. Sólo nos queda recuperar los metros perdidos y seguir ascendiendo por un sendero que zigzaguea por el inmenso pedregal que es este macizo.


A mitad de subida nos encontramos con Kepa que ya ha ascendido a seis de los ocho montes de su lista. Nos saludamos y nos sacamos unas fotos. Nosotros seguimos subiendo.


Y él bajando con el Sotllo a sus espaldas. Sólo le quedan un par de picos en esa zona. Nos veremos más tarde, así quedamos.


El sendero sube hasta el Coll de Riufred, pero nosotros atajamos siguiendo marcas hacia la Pica d'Estats directamente.


Las marcas ayudan mucho a progresar por esta zona de piedra caótica.


Una sonrisa. La Pica está a tiro de piedra.


Dirigimos nuestros pasos hacia el collado que separa la Pica d'Estats del Verdaguer. una vez allí ya decidiremos cual ascender primero.


El elegido es el Verdaguer viendo el gran grupo que ocupa la cima de la Pica.


Placa conmemorativa.


Foto de cima: Verdaguer, 3125 m.


Estanys de Sotllo y Estats desde la cima del Verdaguer.


¡Desde aquí se ve nuestra "Casita Azul".


Descendemos los pocos metros hasta el collado y afrontamos la última rampa hacia la Pica d'Estats.


A nuestras espaldas el Montcalm y, en algún punto entre ambos montes, el Riufred. un tres mil fantasma de esos que gustan a los más puristas.


Verdaguer visto desde la Pica d'Estats.


Techo de Catalunya: 3143 m. Objetivo conseguido.


Estanys y Barranc de Sotllo desde las alturas.


Punta Gabarró. Por aquí ha subido Kepa esta mañana.


Por cierto, ¿Dónde andará?. Echamos un vistazo al Sotllo.


Y le descubrimos llegando a su séptima cima de la jornada.


Aneto y Maladetas desde lo alto.


Unos bocatas más tarde, decidimos descender siguiendo nuestros pasos; pero se nos pega un visitante inesperado...


Sendero bien marcado el que hemos ascendido hace un rato y que ahora recorremos en descenso.


Este perro, según versión de un montañero de avanzada edad que parecía conocerle, habría pasado de Graus a Tavascán y de allí a Pinet. Nos estuvo siguiendo hasta los aledaños del Estany d'Estats y luego le volvimos a localizar justo en el aparcamiento unas horas más tarde. O sea, que terminó en Vallferrera como mínimo.


Desde la Cometa d'Estats, la subida se suda (en el caso de Kira se sangra, ya que el inmenso pedregal ha pasado factura a sus patas y sangra de las cuatro almohadillas. Menos mal que enseguida llegamos a zona de hierba y parece no acusar nada de las erosiones y heridas. Lo que sí comienza es a acusar el cansancio, como todos.


Llegando al Coll de Sotllo donde nos reencontramos con Kepa recién bajado del Sotllo Norte. En el collado Kira aprovecha la parada para comerse el bocadillo de jamón de un despistado niño que cazaba gamusinos mientras su familia le advertía del riesgo de no estar atento al bocadillo.


El descenso de la pedrera, otro clásico que esperábamos con ansia.


Poco rato es el que tardamos en bajar desde el collado por la inmensa pedrera a pesar de que no es demasiado apta para correr.


Monteixo visto desde la lejanía.


Por fin llegamos al Campo Base en el Estany d'Estats. Han sido un montón de horas y necesitamos hidratarnos, comer algo y descansar un poco antes de acometer el resto de la bajada hasta el coche. Lástima que la meteo no está asegurada más allá de la tarde de hoy, sinó era para quedarse en la tienda y regresar mañana.


Descansando a los pies de la Pica d'Estats, ya conquistada.


Estampa familiar idílica.


Bocadillos preparados por el tito Kepa.


Compartiendo el bocata con Irene.


Cabalgando a la paciente Kira.


Las ranas nadan tranquilas en el lago ajenas al interés que despiertan las altas cumbres pirenaicas que las rodean y donde habitan desde hace generaciones.


¡Recogemos!.


Y nos vamos, no sin pensar seriamente la posibilidad de echar un bañito en cualquier poza. Es tarde y no queremos retrasar la marcha, así que dejamos el baño para otra ocasión.


De regreso casi ni hablamos. Estamos todos cansados y con ganas de llegar a abajo.


Estany de Sotllo de bajada.


Un último vistazo a la Pica. Hasta la próxima.


Descendemos todas y cada una de las terrazas ascendidas ayer. Nos vamos acercando al flanqueo de la montaña antes del refugio.


De nuevo parada para que Kira beba agua. El calor de hoy sí aprieta de lo lindo.


Últimos tramos comprometidos.


Las altas cimas cierran la cabecera del valle por el sur.


Ya sólo nos queda flanquear el monte. Y lo hacemos no sin tener que lamentar un encontronazo del pómulo de Carmina con una peligrosa rama de árbol seco cuando salía de una trepada. Menos mal que no fue más que el susto inicial, ya que un par de centímetros más arriba y el impacto hubiese ido directo al ojo izquierdo.


Como recompensa, una mariposa Apollo, que se dejó fotografiar pacientemente antes de regresar a su casa y dejarnos a nosotros hacer lo mismo.


Ha sido una ruta compartida en parte con Kepa, pero a la vez en la que cada grupo (Kepa por una parte y nosotros por otra) hemos podido cumplir nuestros propios objetivos sin necesidad de condicionar a nadie. Repetiremos seguro.

11 comentaris:

Kepa ha dit...

Ya sabéis que tenéis cocinero y porteador siempre que lo necesitéis. Brutal!!!

rosa ha dit...

quina marxa porta la Irene!, es fantàstic!
Kepa, me asustas...no veas como le das a las piernas...estas hecho una máquina...

IRAN ha dit...

Sois unos campeones, de verdad. me ha encantado y espero que me sirva para animarnos algún día a hacer cosillas parecidas con el crío. Como siempre, chapeau

GIROA ha dit...

Lo vuestro es admirable.

Como ya os han dicho antes, sois unos campeones. Zorionak por ese 3000 con la pequeña.

MACC ha dit...

Enhorabuena por la ascensión, por experiencia propia, se la paciencia que debes de tener para conseguir algo así.

La Pica con Irene a la espalda tiene su merito, yo con mi hija mayor solo llegue hasta el estany d'Estats, y ya sufrí.

ISAURE ha dit...

Joder con el Kepas, está que se sale. Y vosotros con el mochilón, y cargando de Irene, tenéis mucho mérito. No sois vascos, pero lo parecéis

ASERP ha dit...

Enhorabuena por la ascension!! un report muy bueno.
que maravilla tiene que ser subir con esa compañia!! Que siga asi.

BOTA80 ha dit...

Primero quiero felicitaros por la ascensión. Ya podéis decir que la pequeña Irene ha subido al techo de Catalunya

A parte de esto, hay un par de cosas a comentar. Una es el perro este que os encontrasteis, cuando subí a la Pica d'Estats nos encontramos un perro igual en la cima que nos siguió hasta el refugio. Yo no sé si será el mismo, pero si lo es debe ser el ser vivo que ha subido a la cima más veces.

MATTIN ha dit...

Enhorabuena, familia. Y al envidioso del Kepa, también. Y también a Kira, que es la que más ha sufrido...
La Pica, además de ser techo de Catalunya, lo es también del Ariège.

Siempre me ha chocado la cantidad de chupetes que hay en la cruz. No lo he visto en ningún otro sitio. ¿Les hacéis subir a los niños para que los dejen ahí y así quitarse el vicio?

Gabi ha dit...

Estoy seguro que todas estas cosillas a Irene jamas se le olvidaran.....
Yo no tengo niños y no puedo hablar en ese sentido demasiado pero muchas de las cosas de las que veo que estais haciendo con Irene me parecen fantasticas, lo del txupete, lo de "no sillita".... y por supuesto todo este tipo de actividades.
Bueno famili no me enrollo mas jajajjaj
Un beso.

Ana M. Alonso ha dit...

Unas fotos chulisimas!! Irene esta guapisima y su compañera Kira tambien. Besos a los cuatro