12 d’agost de 2011

YELLOWSTONE 1.1: FOUNTAIN PAINT POT

Es viernes por la mañana. Tocan diana temprano para poder acicalarnos todos, desayunar y salir pitando para la entrada del parque de Yellowstone. Hoy comienza de verdad la aventura en este parque. El desayuno a base de rosquillas tipo Homer Simpson es el pan nuestro de cada día en USA.

Entramos por la West Entrance, muy cercana al hotel y nos dirigimos hacia la Madison Junction recorriendo el Cañón de Madison, un inmenso valle con modestas alturas surcado por el río del mismo nombre. En otro momento nos detendremos para contemplar las manadas de wapitis que suelen beber en él. Una vez en Madison Junction, seguimos dirección sur hacia Old Faithful, pero nos vemos obligados a detener el coche ante el tremendo espectáculo que contemplamos. Una enorme planicie verde de la que surge humo por doquier: son las zonas termales y, decididamente, llegamos a la conclusión de que la tierra está más viva que nunca; pero eso ya lo iremos corroborando a medida que avance el día.

No podemos esperar a llegar a destino y decidimos variar un poco los planes. Nos detenemos en la zona conocida como Fountain Paint Pot en la Lower Geyser Basin. Hay poca gente y apetece comenzar a ver charcas de barro humeante, piscinas termales multicolores y los primeros geysers en acción. He aquí el mapa de la zona que vamos a recorrer.

Dejamos el coche en el aparcamiento y recorremos a pie los primero metros hasta la zona a visitar. Es peligroso caminar fuera de las pasarelas de madera que surcan el parque ya que el terreno es extremadamente inestable y hay un alto riesgo de quemaduras y otras lesiones, incluso la muerte.

Lo más sensato y correcto es no dejar a la pequeña circular libremente por estas pasarelas.

Foto familiar antes de cargarla en la mochila con los estragos visibles que causan las zonas termales en la flora que la rodea: los árboles secos aparecen teñidos de blanco en su base por efecto de los depósitos que a lo largo del tiempo se depositan allí.

Nos adentramos ansiosos por las pasarelas en la Fountain Paint Pot, hay ganas de comenzar a ver cosillas.

Lo primero que aprendemos es que el colorido de las zonas termales es causado por los distintos microorganismos, bacterias, que sobreviven en este hábitat extremo. Se advierte claramente en los carteles que es un ecosistema frágil y se indica claramente a los visitantes que se abstengan de graffitear la zona. Por desgracia, no siempre es posible y pudimos ver algún garabato escrito en el suelo. Una pena.

La Silex Spring, la primera de las piscinas termales, nos muestra su colorido a pesar de esconderse en una densa nube de humo caliente. Es normal que por la mañana las fuentes termales humeen más debido al cambio brusco de temperatura respecto al exterior.

Paseamos tranquilamente por las pasarelas rodeados de humo con un intenso olor a azufre que lo impregna todo.

Aspecto de las pasarelas a contraluz: un espectáculo.

Poco a poco nos vamos empapando de parque. Estamos a punto de ver explotar el primero de nuestros geysers en Yellowstone.

Sombras sobre el lienzo que pintan las bacterias.

Curiosos mosaicos en la tierra.

La Fountain Paint Pot debe su nombre a los tonos que adquiere el barro en este enclave debido a los distintos estados de oxidación del hierro. La presión del calor de la caldera empuja los gases hacia el exterior y hace que se formen burbujas en el barro.

Detalle del Spasm Geyser en erupción.

La tierra humeante se despide de nosotros en Fountain Paint Pot. Ha sido un buen comienzo para entrar en contacto con las zonas termales.

Un consejo: es mejor empezar por las zonas menores e ir avanzando hacia zonas más espectaculares. De este modo todo te sorprende y nada queda como que "ya lo hemos visto antes".