4 d’octubre de 2011

DENT D'ORLÚ

El último gran reto de la temporada estival 2011 nos ha costado bastante tiempo de organizar, ya que la información alrededor de las rutas de acceso al pico más emblemático de l'Ariège en los Pirineos Franceses, la Dent d'Orlú, se limita a la vía normal de la cara norte y a las numerosas reseñas de escalada de la cara sureste. Nosotros estábamos empeñados en conocer la estética cara este del pico y buscamos información por internet durante semanas sin encontrar más que media docena de reseñas que se acercaban al Col d'Egue desde la zona de Coume Grande, situada en un valle más al norte de lo deseable.

Localizamos una interesante página donde encontramos importante información acerca de las cabañas y refugios del Pirineo francés. Allí encontramos información acerca de la Cabane d'En Seys, donde trataremos de llegar para pasar allí la noche y atacar la cumbre de la Dent D'Orlú por la mañana cresteando por el Sarrat de Casalins (bastante amable a priori) y un desconocido Sarrat de Coste Brasseil del cual sólo encontramos un puñado de imágenes poco esclarecedoras de lo que allí se esconde cedidas por un compañero del foro de montaña....

Con serias dudas acerca de las posibilidades de alcanzar la cima siguiendo nuestra ruta escogida, nos acercamos a Francia tras atravesar la frontera por Puigcerdà y dejar atrás las carreteras que entran en Andorra. Desde la población de Ax les Thermes, una carretera en obras nos acerca a la población de Orlú. Hay que seguir la carretera hacia la Reserva de Fauna sitauda al fondo del valle de Orlú pero sin llegar a ella. Dejamos el coche en las cercanías del Pont de Bisp y nos preparamos para comenzar la aventura.

A pesar de ser lunes, el aparcamiento está bastante concurrido, así que decidimos cargar la tienda por si acaso la cabaña estuviese ocupada. Eso añade más o menos un par de kilos y pico entre tienda, esterillas y alguna cosilla más, pero nos asegura la noche en altura en caso de encontrar gente ocupando nuestro destino.

Son alrededor de las tres de la tarde cuando comenzamos a caminar. Estamos en la base de la Dent d'Orlú, a unos mil cien metros por debajo de la cima. El inicio del sendero no está nada claro. Sabemos que hay que localizar marcas rojas, pero la inclinación es tan poca en este punto, que la montaña se puede atacar por cualquier parte.

Nos adentramos en el inmenso hayedo siguiendo lo que nos parece un sendero, aunque al principio está bastante perdido. .

Lo mejor para localizar el inicio es seguir desde el Pont de Bisp dirección este por la carretera hasta una edificación en la parte derecha de la carretera. Justo enfrente, un muro de piedra bastante disimulado junto a un enorme árbol cuyo interior está negro por alguna hoguera improvisada, marcan el inicio de un serpenteante sendero que se adentra en el bosque dirección norte.

Unos metros más arriba, un par de palos verticales y una señal roja bastante borrada nos sitúan en la buena senda. La confirmación del buen camino la encontramos con las marcas rojiblancas situadas en los árboles junto a una verja para el ganado. Es ahí donde podemos asegurar que vamos por el camino correcto.

Una pintada en la piedra nos indica el camino a seguir para llegar a la cabaña d'En Seys.

Ahora toca disfrutar del impresionante hayedo que nos protege del sol que aprieta fuerte pese a estar en los inicios del mes de octubre.

Poco a poco vamos ascendiendo metros por un bosque de cuento de hadas. Solitario y silencioso.

El sendero serpentea por entre los árboles mientras vamos ascendiendo con ritmo pausado pero continuo.

El peso de la mochila se nota y me quedo un poco atrás con la excusa de sacar fotos.

El techo que nos cobija del calor.

¡Vamos, no os quedéis atrás!.

Irene, espera encontrar alguna vaca, mientras sigue disfrutando del bosque a la espalda de Carmina.

Posando en el hayedo.

El Bois de Seys, un bosque de inmensas hayas que nos envuelve con su manto verde.

El camino sube de golpe unos cuatrocientos metros verticales en muy poco recorrido lineal.

Por fin un poco de agua para refrescarnos...

Los primeros colores de otoño asoman tímidamente en algún rincón. Pronto la estación impondrá su dominio y los árboles cederán sus vestidos al suelo en forma de hojas que caerán tapando los caminos.

En la cota 1500, un claro permite observar nítidamente la bella estampa de la Dent d'Orlú situada a nuestras espaldas según subimos.

Un merecido descanso para todos a la sombra de los árboles.

Una princesa en el bosque.

Con la casa a cuestas. Se nota el peso, pero la buena distribución del mismo hace más llevadera la mochila. Sólo nos quedan unos 200 metros en vertical para llegar a destino.

Seguimos monte arriba siguiendo siempre marcas rojas. En un momento dado, el camino descenderá unos metros y eso nos pondrá algo nerviosos a pesar de seguir claramente el mapa. Hemos encontrado bastantes sendas cortadas y tenemos miedo de haber seguido la ruta equivocada y terminar en otro punto distinto al que buscamos.

Rincones mágicos en el Bois De Seys.

Nos vamos alejando del pico a medida que ascendemos. Su estampa recuerda al Matterhorn suizo.

De nuevo subimos, hecho que nos tranquiliza enormemente, más aún cuando divisamos a lo lejos la cabaña que buscamos para dormir.

Otro rincón mágico de los muchos que nos ofrece el hayedo.

Otra torrentera antes de alcanzar la salida del bosque.

Por fin salimos del hayedo y podemos divisar las amplias vistas que se abren hacia el este.

A nuestras espaldas la imponente y picuda estampa de la Dent d'Orlú, custodiada por un burrito que nos siguió durante nuestros últimos metros hasta la cabaña.

Algo escondida tras la ladera de la montaña se encuentra la parada definitiva de hoy.

Saludos animales.

Cabane d'En Seys a 1743 metros. La cabaña tiene una parte cerrada y otra abierta con capacidad para cuatro personas ubicadas en literas. Hay colchones, chimenea, leña, agua en las inmediaciones y una amplia variedad de pequeños artilugios que pueden servir para el caminante que decide pasar allí la noche. Conviene llevar cerillas para asegurarse un buen fuego para calentarse.

Saludando al burro antes de empezar a organizar la cabaña. Estamos solos y vamos a poder disfrutar de una plácida noche según lo esperado en las previsiones meteorológicas.

En la puerta de la cabaña. Hemos llegado con tiempo suficiente para buscar un poco de leña en los aledaños de la cabaña y preparar un buen fuego en la chimenea.

Encendiendo una buena hoguera que nos mantendrá la estancia caliente durante toda la noche. No se esperan bajas temperaturas, pero a 10ºC se agradece algo de confort térmico.

Mientrastanto, las luces del día se van apagando. La silueta de la Dent d'Orlú se muestra altiva mientras se acuesta.

Foto familiar con las últimas luces.

Las chicas se calientan en el interior de la cabaña.

Y preparan los sacos mientras el día va llegando a su fin.

La chimenea ya calienta de lo lindo.

Y las últimas luces tiñen de preciosos tonos naranja el horizonte.

Es hora de meternos entre la cuatro paredes no sin antes despedirnos de Kira, que pasará la noche fuera guardando la casa.

Me dispongo a preparar la cena mientras las chicas ultiman los últimos detalles en las literas.

Parece que hay hambre...

Unas volantinas a la parmesana.

Y una buena sopa que nos sabe a las mil maravillas.

Completan el menú que nos hará ir a la cama con la panza caliente.

Dulces sueños...

Nos acostamos no muy tarde tras una entrañable conversación a la luz de la chimenea. Estamos solos en medio de la montaña en un país extranjero y no puedo dejar de agradecerle a la vida el permitirme disfrutar de los momentos que estoy viviendo junto a las dos personas que más quiero en el mundo y que dan sentido a mi vida.
La noche, como siempre en el monte, se convierte en un alternar de sueño y vigilia que me permite salir de vez en cuando a disfrutar del manto de estrellas sobre mi cabeza y de la silueta de las montañas a la luz de los astros.

Por la mañana, a eso de las ocho, los primeros rayos de sol doran la cumbre de la Dent d'Orlú. Todavía no sabemos cómo va a transcurrir la jornada y no sabemos si seremos capaces de llegar a la cima, pero lo vivido hasta ahora ya cubre con creces las expectativas creadas.

Reencontramos a nuestro amigo el burrito que nos saluda gritando su IIIIIIIAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHH.

Es tan manso que permite a Irene montar en su lomo sin inmutarse.

Decidimos reemprender la marcha y dejamos la mochila, la tienda y los enseres más pesados en la cabaña antes de partir. Más tarde volveremos a buscarlos con o sin la cumbre en el bolsillo.

Un vistazo al Vallée d'Orlú bajo las faldas de la Dent.

Comenzamos a caminar y el sol nos alcanza rápidamente calentando nuestros motores con celeridad.

El camino sube de nuevo desde nuestra posición unos centenares de metros para situarse en la parte alta del cordal.

Estrenando gorrito a la espalda de papá.

El camino está marcado hasta llegar a una verja que hay que atravesar y, una vez allí, se pierde un poco. Más que perderse, lo que hace es que se multiplica en mil posibilidades. Una buena opción es seguir el sendero más evidente y tratar de subir lo máximo posible en busca de la buena senda, que es más sencilla de localizar una vez en la parte alta del cordal.

El buen camino se dibuja en la parte alta mientras nosotros seguimos sendas menos marcadas, pero igual de buenas a media ladera.

De vez en cuando, auténticas autopistas surcan el monte y nos resitúan en la buena traza.

Cada vez nos acercamos más a la imponente cara sureste de la Dent. ¡Qué pequeños somos frente a la mole!.

A media ladera bajo el Sarrat de Casalins, al que no hace falta llegar, ya que luego tendremos que perder cota y no vale la pena gastar energías.

Posando con el camino que tenemos por delante.

Una vez alcanzamos la parte alta, se abre ante nosotros nuestra zona de incógnitas, el Sarrat de Coste Brasseil. Un desconocido en la red al que nos enfrentaremos desde la humildad y la prudencia.

Últimos metros antes de llegar a Coste Brasseil.

Bella estampa del pico que ejerce una brutal atracción que hiciera que rehusáramos conformarnos con las vistas que ofrece la vía normal.

Un descanso para el avituallamiento infantil.

Sonrisa de princesa.

En un momento dado perdemos totalmente el camino y subimos una treintena de metros un poco campo a través buscando la zona más débil de la ladera en dirección al cordal. Acertamos porque pronto localizamos de nuevo la buena senda que seguiremos ya hasta el Coste Brasseil.

Situados en el buen camino, sólo hay que seguir la hierba más pisoteada. Hay que comentar que ésta es la ruta seguida por muchos escaladores para el descenso.

Una vez en el cordal, se abren vistas hacia el Tarbesou.

Nos toca afrontar, por fin el Sarrat de Coste Brasseil, que desde nuestra posición parece menos fiero de los esperado. Caminamos por la parte alta siguiendo un correcto sendero que serpentea hacia las rocas.

Primeras rocas en los primeros desniveles de la cresta. Por el momento es apta para todos los públicos.

Superadas las primeras rocas, otro tramo herboso que se deja vencer fácilmente sin ofrecer resistencia. En ningún momento hay un precipicio claro, pero sí una enorme pendiente hacia las laderas de la montaña. Conviene estar alerta en todo momento.

Otra formación rocosa, esta vez de mármol, nos dificulta el paso. Pero se deja batir fácilmente de nuevo.

Seguimos subiendo y bajando por la cresta de la montaña siguiendo un senderillo que serpentea por entre las rocas. De momento la cosa pinta bien para nuestras aspiraciones.

Por fin localizamos la primera de las marcas del sendero. Es roja y señala un pequeño destrepe que añade algo de interés al recorrido. Irene se ha dormido, hecho que facilita la progresión y Kira se defiende bastante bien, de momento.

La primera dificultad seria del día la encontramos en el descenso de una pequeña canal. Es sencilla, con buenos agarres y buenos pies. El único problema es tener cuatro patas y ser un poco miedosa. Nada que una ayudita y la gravedad terrestre no solucionen.

Tanto posar, que mi rodilla no vió una piedra que sobresalía... ¡Uffff!.

Vista espectacular del mismo punto que yo he descendido antes pero vista desde una visión caudal. El punto de bajada va por la parte derecha de la imagen y no se aprecia al estar en la pequeña canal vecina.

Carmina justo antes del punto clave que nos hizo empezar a plantearnos la ruta de regreso. ¿Quien es capaz de aupar a un animal de 40 kg esos dos metros de trepada?...

Una vez descendida la zona alta, volvemos a subir. Segunda dificultad: una laja de un par de metros bastante tumbada pero lisa que hace resbalar las pezuñas de Kira. Otro empujoncito desde abajo y lo consigue sin demasiado esfuerzo.

Por fin, casi al final, la tercera dificultad del día. Una canal de descenso similar a la encontrada unos minutos antes nos convence de la necesidad de replantearnos la ruta de regreso. No sólo hay una canal a la que aupar a Kira, sino dos... De momento, ésta la descendemos bastante bien.

Un último ascenso por la cresta, pero ya en un sendero herboso más sencillo.

A lo lejos ya se vislumbra el Coll de Brasseil, que alcanzaremos por sendero marcado en rojo.

Camino del collado, punto de unión con la vía normal de ascenso.

Un vistazo atrás hacia el Sarrat de Coste Brasseil, una vez superado.

Desde el Coll de Brasseil, un par de centenares de metros por terreno incómodo nos separan de la cima.

Con la lengua fuera por la calor vamos ascendiendo al pico.

Es necesario guiar a Kira por el buen camino del que huye buscando mejores sendas para sus patas. La ruta no es difícil, pero sí incómoda, ya que el terreno embarrado hace resbaladizas las rocas.

Un vistazo atrás. Ya va quedando menos.

Últimas dificultades en forma de formación rocosa justo antes de la cima. Aquí decidimos dejar a Kira, para evitarle luego el descenso, pero ella se negó a renunciar a la cima y apareció arriba mientras nosotros contemplábamos el panorama.

Foto finish a 2222 m.

Desde la cima se aprecia claramente el sendero recorrido y que tendré que volver a recorrer en solitario para ir a buscar la mochila y después el coche en el Pont de Bisp.

A pesar de no ser la opción deseada, es la mejor en estos momentos. Es decir, descenderemos todos al Coll de Brasseil y allí nos separaremos. Yo descenderé, como ya he comentado por el camino de la cresta hasta la cabaña d'En Seys y luego al coche mientras las chicas evitan las dificultades de la cresta descendiendo por la ruta normal los 700 metros que hay desde la cima hasta el parking. Seguirán marcas amarillas en todo momento.

Descendiendo de la cima la ultima dificultad antes de llegar arriba: un par de pequeñas canales de sencilla trepada y destrepe.

Una vez en Coll de Brasseil, Irene se entretiene paseando a Kira mientras ésta vigila atenta cómo me alejo y desando los pasos caminados por la mañana.

Ellas descienden poco a poco por el hayedo de la cara norte mientras yo, tras recorrer la cresta de Coste Brasseil y localizar la buena senda, alcanzo la cabaña en poco más o menos una hora.

Me cargo la pesada mochila (incluyendo las alforjas de Kira) a la espalda y me lanzo por el Bois de Seys hacia el Pont de Bisp donde llego un par de horas y cuarto después de dejarlas en el sendero de la vía normal. Mientras, ellas alcanzan un claro en la cresta que les ofrece estas magníficas vistas de la Dent.

Yo llego al Pont de Bisp, tras localizar la buena senda de bajada (más fácil de localizar que de subida). Me he detenido un par de veces en el bosque para descansar las doloridas rodillas. Sólo espero que ellas lo estén pasando bien...

Finalmente alcanzan la zona del aparcamiento de la vía normal donde esperarán mi llegada prevista para, más o menos, una hora más tarde de su llegada al punto de encuentro (1515 m).

Ellas esperan y yo cojo el coche. Conduzco de nuevo por el Valle d'Orlú en dirección oeste hacia Ax les Thermes. Una vez en el pueblo cojo dirección a Ascou y Goulours. Una vez allí, me doy cuenta que no está el mapa de la zona en el coche y no recuerdo exactamente cómo llegar al punto de encuentro. Las llamo pero tienen el teléfono desconectado. ¡Genial!. No puedo avisarlas de que igual me retraso un poco...
Comienza en ese momento una sinfín de llamadas, cada cual más variopinta, a diferentes contactos que tengo en el móvil. Quien no está en una playa isleña bañándose desnudo, está en el monte sin cobertura, de paseo con su nuevo novio, o bien trabajando; pero todos, eso sí, alejados del ordenador y de una posible conexión a internet. Sigo buscando a alguien que pueda echarme un cable e indicarme cómo llegar. Sé qué y dónde deben buscar, pero nadie tiene acceso a la red.
Finalmente, Ángela me saca del atolladero y me indica que estoy en el buen camino (todo de memoria). Sólo debo seguir un poco más allá por la misma carretera y seguir la pista forestal que hay en el camping de la Forge d'Ascou. Gracias desde aquí al ángel de la guarda que permitió el reencuentro... je je je.
Me lanzo a tumba abierta por la pista forestal, en bastante buen estado para un turismo y llego al parking diez minutos antes de lo previsto inicialmente (aunque podría haber estado allí casi 45 minutos antes de no haber surgido el imprevisto).

Allí nos reunimos antes de que se apaguen las luces del día y sin necesidad de llamar a los gendarmes. Tras compartir las experiencias vividas ponemos punto y final a la aventura de Orlú y regresamos a casa orgullosos de haber tenido éxito en una ruta que era bastante inédita y, sobretodo bastante olvidada en la red y a la cual espero haber iluminado un poquito con nuestras imágenes y explicaciones.

13 comentaris:

Andua ha dit...

Hola familia, mientras leía vuestro repor pensaba "vaya trabajo más bien planificado". Creo que es un buen ejemplo de eso, planificación, dedicación, prudencia y una pizca de necesaria ambición. Todo ello ha hecho que hayáis podido conseguir la cima de una montaña preciosa.
Imaginaros la cara de Irene dentro de unos años cuando descubra esta pedazo de aventura... .( Por cierto, vuestra hija está para comérsela ja ja ja ).
Yo por mi parte solo puedo felicitaros y animaros a que sigáis con ese entusiasmo.
Un saludo.

Kepa ha dit...

Ya siento no haberte podido ayudar!!!! brutal la ruta y preciosa la aventura

rosa ha dit...

Buena prueba de que se puede ir al monte con niños. Por cierto es preciosa ¿Cuantas veces os lo he dicho ya?

Marc Bota ha dit...

Yo subí por el camino corto y sin complicaciones por donde bajaron las mujeres de tu casa. A pesar de todo una cima muy guapa y, como dice Fernando, una ruta muy bien preparada.
Salut!

jefoce ha dit...

Vaya pedazo aventura. Es, desde luego, una montaña preciosa. Enhorabuena por la experiencia.

RAMON Y ÁNGELA ha dit...

Una bona aventura a la que ens agrada haver pogut aportar una mica de confirmació de la tornada. La Irene creix com una rosa, felicitats.

ADIEST ha dit...

Ahora ya hay fotos en la red!!! Es que sois un pequeño ejercito!!!

ISRAEL79 ha dit...

Bonita ruta y por una ruta distinta a la habitual, yo hace tiempo subí por la ruta normal de la cara norte, de hecho ha sido una de las montañas que más me han gustado de las que he subido y el Ariege una de mis zonas preferidas con valles profundos y bonitos pueblos.

GORILERO ha dit...

Precioso recorrido. De flipar.
Zorionak a los tres y a vosotros dos, (los mas gandules), felicitaros de nuevo, esta vez por vuestra hija.................... una preciosidad.

Elsa ha dit...

Hola guapos!! Impresionant i preciós, només he entrat per fer un cop d'ull i m'he enganxat fins al final. Felicitats!! La Irene, una nineta. Molts bsitos.

Marc ha dit...

Hola wapa. Per fi has aconseguit publicar al blog!!!!
Petons.

Anònim ha dit...

He disfrutado mucho de la travesía a través de sus estupendas fotografías y de su encantadora familia. Saludos y gracias.

MARC ha dit...

Me alegro que haya sido de tu agrado