4 d’abril de 2004

VACACIONES EN EL PIRINEO ARAGONÉS

Semana Santa de 2004 comienza con un incidente doméstico que me produce una fisura en un dedo del pie. Lejos de acudir al médico para terminar escayolado, Carmina me hace un vendaje inmobilizando la zona afectada y decidimos seguir adelante con el plan inicial de ir a visitar el Pirineo aragonés.
Llegamos al Valle de Tena el viernes por la tarde a tiempo para ver la imponente estampa de la Peña Foratata que se alza sobre Sallent de Gállego.


A los pies del embalse el viento se hace sentir.


La Sierra de Telera mantiene intacta su estampa invernal. Ya llegarán tiempos de recorrerla en el futuro.


El sábado, nos desplazamos a Escuaín dadas las malas previsiones que hay. Allí, paseamos tranquilamente por entre las casas abandonadas del pueblo.


Nos internamos en el sendero de los miradores sobre las gargantas intentando descubrir el vuelo de algún quebrantahuesos.


Y nos deleitamos con las vistas que los miradores ofrecen.


Antes de bajar al río Yaga, el cual cruzamos para ir a descubrir alguna de las pozas frías donde descansan las aguas del río.


Un pequeño salto de agua.


Regando...


El domingo, con un tiempo espléndido, nos acercamos a Formigal y remontamos el barranco de Culivillas con las raquetas de nieve en los pies. Por cierto, de momento, la fisura del dedo no ha demandado más atención de la debida. ¡¡Qué suerte!!


Paso a paso abandonamos la zona de remontes de la estación y nos adentramos en el desierto blanco dirección a los Ibones de Anayet.


Adonde llegamos unas horas más tarde para descubrir que el manto blanco los sepulta por completo.


El Midi d'Ossau se esconde tras las tímidas nubes de la frontera.


Mientras que el Pico Anayet se yergue majestuoso proponiéndonos un desafío que apuntamos para el futuro.