25 de març de 2012

CASTELL DE BURRIAC

Esta mañana nos acercamos a Cabrils por la carretera que sale de Vilassar de Mar. Un vez en el pueblo, hay que dirigirse a les Planes de Montcabrer donde parte una pista que nos deja en la base del Turó de Burriac. La idea es hacer una salida express y llegar a tiempo de comer temprano. Decidimos aparcar el coche en el collado de les Planes de Montcabrer por si al regresar queremos acercarnos al mirados del mismo nombre.

Hay ganas de empezar a caminar ya que el llamativo monte invita a ser ascendido.

Una pareja loca, loca...

Y una familia no menos loca... ja, ja, ja.

Un acierto elegir el punto de partida un poco más lejano de lo inicialmente hablado, ya que permite quemar adrenalina a la más pequeña del grupo.

Dejamos atrás un pequeño aparcamiento en la parte baja de una pulida rampa de tierra todavía apta para vehículos.

Y nos ponemos a subir hasta el último aparcamiento antes de una cadena que impide el paso a los no caminantes. Es ahí donde nuestra ruta se desvía a la derecha por un sendero que asciende directamente al castillo.

Hacia ese sendero nos encaminamos una vez Kepa ha explorado la zona.

Le explicamos a Irene que la cosa se va a complicar pero decide seguir adelante sin mochila.

Dejamos atrás el aparcamiento y nos adentramos por el senderillo que ya da muestras de las dificultades que vamos a encontrar para ascender.

Iremos siguiendo marcas blancas hasta prácticamente la cima.

Es más sencillo si uno se lo propone y tiene ganas.

Papis orgullosos de su pequeña montañera.

Sombras.

Esperando en una de las zonas rocosas del camino. Es poco recorrido pero muy interesante.

A veces hay que pedir un poco de ayuda.

Sobretodo si hay que sortear árboles caídos o raíces imposibles de sortear.

Mis princesas con el Montcabrer al fondo.

Un descanso para beber agua.

Texturas.

Una trepada antes de llegar a la parte alta del senderillo.

Contraluz en las rocas.

Saliendo de entre la maleza. EL sendero, a pesar de lo empinado que resulta en algún punto, ha hecho entretenidísima la subida, más cuando Irene ha querido atacarlo sin temores.

La grulla...

Castell de Burriac a 401 metros.

Al asalto del castillo.

Foto familiar en la plaza central de la fortificación, que me sorprendió por lo limpia que estaba.

Foto de grupo con el mar de fondo.

El Montcabrer, símbolo de Cabrera de Mar y Cabrils. Un reto al alcance de los más pequeños que no creo que tardemos en añadir a la lista de ascendidos.

Desde Tagamanent hasta los últimos relieves del Montseny.

Montseny, Corredor-Montnegre y Serralada Litoral antes de alcanzar el mar en la zona de Mataró.

Mientras unos miran el paisaje, otras se dedican a llenar el buche.

Vedettes en Burriac.

Un último vistazo por la ventana antes de marchar para casa.

Monolito informativo en el cruce de pistas.

El descenso lo hacemos por la pista que más abajo se une con la parte inicial de nuestro recorrido. Más cómodo y rápido para poder llegar a casa a tiempo para el apretado horario que llevamos. Nos esperan los calçots en casa.

Castell de Burriac visto desde la zona donde aparcamos el coche en les Planes de Montcabrer.

Croquis a mano alzada sobre ortofoto. En rojo la subida, en verde la bajada.

Algunas de las fotos, como en el reportaje anterior, son de Mireia y Kepa.