16 de novembre de 2012

Sant Miquel de les Formigues

En pleno corazón de les Guilleries se alza una fortaleza antaño inexpugnable que ha sucumbido a los embites de uno de los más poderosos y bien organizados habitantes del planeta. Sant Miquel de Solterra, situado sobre la población de Sant Hilari de Sacalm ha caído en manos de las hormigas.


Tras muchos fines de semana de mal tiempo (éste no ha sido excepción) nos amanece un soleado viernes que nos saca de la cama y nos lleva hacia Sant Hilari de Sacalm. Nos dirigimos a la parte alta de la población en busca de la pista de tierra que nos debe dejar a pie de excursión.


La pista de el Sobirà nos permite acercarnos, tras unos kilómetros de cómodo trayecto, hasta la Font de Abeuadors. Hay un pequeño aparcamiento solitario donde dejamos el coche y nos preparamos para iniciar la ruta.


Cada vez somos más y cuesta más salir de casa y prepararse para la ruta, pero finalmente ahí estamos.


Un trago de agua en la font a pesar de las advertencias sanitarias a pie de surgencia.


El otoño, aunque algo pasado, sigue presente en buena parte del recorrido.


Unos postes indicadores a pie de ruta nos indican el recorrido a seguir. Marca 73 minutos de ascensión de los 4 km aprox. Para nosotros será bastante más dadas las innumerables paradas que hay que realizar.


Unas fotos aún en la Font de Abeuadors.


Iván, de estreno, antes de iniciar la ruta en la mochila.


La mayoría del trayecto discurre por una pista cómoda de poco desnivel que permite ir descubriendo los rincones que nos ofrece el bosque.


Rodeados de castaños caminamos los primeros metros. El sabroso fruto de encuentra escondido tras fiero aspecto.


Lo prometido es deuda. Hace semanas que le habíamos prometido a Irene el ir a un bosque lleno de hojas recién caídas para poder pisarlas.


Los tramos más venteados han perdido la mayoría de la hoja caduca. Castaños, hayas, encinas, robles, etc, nos acompañan en el bosque.


Castañas.


Con guantes es más sencillo conseguir la ansiada recompensa.


Hojas a puntito de caer tiñen de color el bosque.


Tras una hora de caminata, decidimos parar a comer algo. Una ensalada de pasta, fuet, plátanos, manzanas y unos frutos secos.


Compartiendo plato con Irene.


Los frutos secos los reparte la pequeña a medida que vamos ganándole metros al monte.


Seguimos la carrera contrarreloj por el monte pisando el manto de hojas recién caídas.


Un poco más de colorido a medida que vamos subiendo.


El árbol más grande llenito de hojas naranjas.


A caballo de Kira sobre el manto otoñal.


Iván sigue de siesta en brazos de mamá.


Más otoño.


Foto familiar con el techo amarillo de los árboles. La verdad es que el bosque estaba más que para disfrutarse.


Unos metros más arriba, cuando ya el tiempo se nos echaba encima, la niebla hizo acto de presencia y nos decidimos a apretar un poco el paso. Dejamos la mochila escondida al borde del camino y cargué con Irene en la otra mochila durante un ratito.


Hemos recorrido tres cuartas partes del recorrido y llegamos a la Font de Sa Guàrdia, donde un trago nos reconforta de nuevo.


Una treintena de metros antes de la fuente hay que ascender por un estrecho sendero que se adentra en el bosque. Mejor no perder esa referencia porque el lío de pistas puede confundir fácilmente.


La niebla es bastante espesa. La siguiente foto está sacada a unos 4 metros.


Unos metros más arriba, la niebla se va disipando. El sendero es más interesante que la pista recorrida hasta ahora, aunque hay que ir con cuidado ya que la humedad lo hace resbaladizo.


La explosión otoñal es más espectacular a esta altura, donde incluso encontramos manzanas silvestres de pequeño tamaño.


Una pequeña dificultad en el camino se salva fácilmente echando mano de experiencia.


La niebla y el colorido le dan al bosque un sensacional ambiente; aunque lo mejor es el silencio que reina allí arriba.


En un momento dado, viendo que el tiempo se nos está acabando si queremos llegar al coche con luz; decidimos que vaya yo de avanzadilla para ver cuánto nos queda. Curiosamente estamos a menos de 10 minutos de la cumbre así que decidimos seguir; eso sí: los nenes en sus respectivas mochilas para poder acelerar el ritmo un poco.


Llegamos a la parte alta donde sólo nos queda seguir un sendero por zona rocosa antes de llegar a la base del picacho final.


Una sencilla trepada nos separa de la cima.



Kira tira directamente por donde suben las cabras mientras nosotros decidimos subir los últimos metros por un sendero que sube por la izquierda del pico que ofrece mejores garantías de éxito dado que la roca está mojada.


Finalmente llegamos a la cima donde una enorme cruz metálica custodiada por tres hormigas nos recibe en soledad.


Abrazada a sus hormigas, el mejor aliciente para seguir unos metros más hacia arriba.


Iván se despierta justo el rato de estar en la cima y lo hace feliz de estar con sus papis, su hermana y su perra.


La bajada a trote por el bosque con cuidado de no resbalar en la zona del último kilómetro con la ayuda de unos palos que nos hemos agenciado en el bosque. Los nenes en las mochilas. Iván de nuevo en brazos de Morfeo e Irene llamando a gritos al Lobo, Caperucita Roja y los tres Cerditos.


Llegamos al coche con el último instante de claridad. Se ha disipado la niebla y la poca luz que nos ofrece la luna se pierde por entre las ramas de los árboles. Hemos tardado mucho más de lo que cualquier guía nos hubiese dicho, pero ¿qué guía se para a coger un puñado enorme de castañas para asar en casa?

7 comentaris:

Carles ha dit...

Deu fer uns 20 anys que vaig intentar-la, i la boira i la pluja ens va fer enrere. Des de llavors, encara la tinc pendent... Molt xula

Per cert, l'Ivan està per menjar-se'l...

MARC ha dit...

És una ruta molt senzilleta amb l'alicient final del corriol pel bosc. Amb boira compte que rellisca una mica la part final.
L'Iván cada dia més gran.
A veure si ens veiem!!. Una abraçada.

MEGA ha dit...

Muy chulo el report.
Estube por ahí hace unos años con unas cuantas familias y un monton de crios y yo aun diria mas: Es hiperecomendable para hacer con los peques.
Se lo pasaron en grande.
Un saludo.

Luis Dorado ha dit...

Muy chulo,que gracia Ivan no se queria perder la foto de cima jajajaja

MARC ha dit...

Se despertó justo para la foto y duró despierto 10 minutillos. Ja ja ja.

Vanesa Marín ha dit...

Dos veces la hemos hecho y dos veces que no hemos podido disfrutar de las vistas por la niebla!

Eskar ha dit...

Qué bonito disfrutar de la familia y de la naturaleza a la vez
Los niñ@s muy guapos
Saludos familia