7 de desembre de 2012

CASTILLO DE CASTELLCIR

Para celebrar la visita de nuestros amigos Kepa, Mireia y Luis hemos decidido acercarnos al bonito enclave del castell de Popa desde la localidad de Castellcir. No hemos localizado bien el acceso al pueblo y, teniendo el horario comprometido con los peques, hemos decidido acercarnos al citado castillo desde la zona de can Pujol, en la carretera que va de Sant Martí a Centelles.


Hemos dejado el coche en la parte baja de una masía, donde el frío apretaba de lo lindo a pesar del espléndido sol que lucía en el cielo y nos hemos equipado para la ocasión.


Una vez hecho el censo vacuno, hemos proseguido la ruta por la parte alta de la casa.



Vamos siguiendo una pista que nos acercará al collado dejando la llamada Sauva Negra sobre nuestras cabezas.


Desde el collado ya podemos vislumbrar entre los árboles nuestro objetivo.


La pista pronto se difuminará convirtiéndose en un sendero en el interior de la arboleda.


El sol brilla en la zona alta de la montaña, así que no tendremos que sufrir por la temperatura que amenazaba riesgo cuando hemos dejado los coches.


Luis, paciente esperando en el borde del camino.


Irene, contenta con Mireia.


Una puerta para el ganado.


Clase de micología con Kepa que, visto el ritmo que llevamos, se dedica a pasearse por el bosque en busca de algún níscalo.


Finalmente se rinde y decide que seguirá a pie al ritmo infantil marcado por Irene. ¿A que cansa más que ir a trote?.


Equipado para la ocasión.


 Tras un buen paseo por el bosque, finalmente  tras atravesar otra gran verja para el ganado y desviarnos por el sendero que sube por la derecha de los dos que hay en la bifurcación, llegamos a la zona baja del Castell de Popa.


Allí donde los caballeros se batían en duelo.


Nos hacemos la foto de rigor con la parte más fotogénica del castillo.


Mientras el resto rodea el monte por su base, yo me entretengo un poco "jugando" con unas piedras.


Entrando al castillo.


Edificio principal.


Vistas hacia el collado de donde venimos y hacia donde nos dirigiremos una vez hayamos degustado las viandas que hemos cargado.


Un collage con piedras. En eso me entretuve antes.


En la puerta de una de las estancias.


El Montseny visto desde lo alto.


Nos vamos, que hay hambre y el tiempo se nos echa encima.


 Degustando una buena y suculenta comida antes de regresar a casa.


 Mi niña. 



Mi niño.


Mi tessssoro.


Una vez hechos los honores gastronómicos, hemos vuelto por donde habíamos venido no sin antes abrigarnos bien de nuevo, ya que el sol se marcha y se nota en la temperatura.


A coll !!!


Hemos venido preparados para hacer de ésta, una ruta recolectora. En esta ocasión nada de comer: unas piñas para encender la chimenea que los días de invierno parecen acercarse con rapidez.


Mostrando nuestras piñas.


Pon a Kepa en tus rutas, se encarga de llevar la bolsa de piñas llena hasta el coche él solo. Y no te dejará que le ayudes... Gracias.


Antes de marchar, un último saludo a las vacas de la masía.


Y una foto antigua  para terminar lo que hemos empezado.