30 de novembre de 2012

TURÓ DE L'HOME: la primera nieve de Iván

¿Qué hace un bebé de cuatro meses recién cumplidos en la nieve?
Celebrarlo.


Tenemos nieve en el Montseny a finales de noviembre y eso no ocurre cada año. Hace tres días que la cara sur mantiene nieve en su ladera, así que esta mañana nos hemos organizado y hemos salido de Cardedeu dirección al Turó de l'Home.



En el laberinto de carreteras del Montseny hay una de ellas que cruza el macizo desde la Costa de Montseny hasta Santa Fe (lugar de inicio de la ruta más concurrida que sube al Turó desde la Font de Passavets).


Una de esas carreteras sube directamente desde muy arriba hasta más arriba. Me explico, es una carretera que sube prácticamente hasta la cima del Turó. Es la primera vez que la usamos y desconocemos su estado. En la parte baja obliga al uso de cadenas desde cierta altitud, pero podemos llegar al aparcamiento más elevado sin pasar ningún apuro.
Todavía nos queda un desnivel de unos 170 metros hasta la cima, muy apto para cubrir con una bebé de 2 años. Así que decidimos seguir adelante con la idea de hacer cima. Dejamos el coche en dicho aparcamiento que dicho sea de paso estaba lleno de gente un viernes a mediodía. La nieve está presente desde muchos metros más abajo.


La visibilidad es espectacular, aquí el mar cerca de Barcelona.


Y Montserrat precedido por el Plà de la Calma.


Nos equipamos debidamente con ropa de abrigo y calzado adecuado para poder pisar la nieve. Estamos a la espera de Papa Nöel que traerá unas botas de nieve para Irene, pero de momento las de agua con un buen par de calcetines han hecho un buen papel.


Una barrera impide el paso de vehículos más allá de este aparcamiento y una oficina de información es el último contacto con la civilización (a pesar de que está cerrada).


Iván calentito en la mochila de mami.


Calentito y bien servido no ha hecho más que dormir durante la subida al Turó.


Irene ha tratado de pisar el máximo de nieve posible aunque no siempre le ha sido posible. A sus espaldas el Turó Gros (1646 m).


Con papi.


Al poco de comenzar el hambre ha apretado de golpe y hemos parado a degustar el arroz todavía calentito que hemos preparado hace un rato.


Aunque la sorpresa ha sido el termo de caldo calentito que ha traído papá por sorpresa.


Tanto ha gustado que durante un buen rato hemos subido bebiendo. Es un buen remedio para mantener la panza caliente.


En una curva de la pista, nos sorprende la visión de una casa en la cima.  Está todavía lejos nuestro objetivo.


Junto a unos contrafuertes de la pista.


Frío intenso el que mantiene en pie estas esculturas, aunque es cierto que el sol mantendrá pocos días la nieve enganchada. Hemos visto como iba desapareciendo poco a poco.


¿Es esa la casa de cemento de los tres cerditos?


Un mirador espectacular sobre el Matagalls, también cargado de nieve.


No tardamos en alcanzar el Coll de Sesbasses. podemos ver lo cargadas que vienen las Agudes.


La nieve ya cubre las laderas casi totalmente a esta altitud.


Hay ganas de llegar arriba y ver si están los cerditos y/o el lobo.


Kira, sabedora de lo bien que le sienta el blanco, despliega su abanico frente a les Agudes.


Una última pala de nieve antes de alcanzar el objetivo.


La cresta Agudes-Turó a nuestras espaldas.


Cada uno va subiendo a su ritmo.


Carmina e Iván con el Pirineu como telón de fondo.


Nos hemos encontrado con una pareja que también iban porteando un bebé y muy amablemente nos han sacado una foto familiar a pocos metros de la cumbre.


Convención de bebés en el Turó.


Ultimos pasos antes de llegar a la casita (que no deja de ser la caseta de vigilancia meteorológica).


Foto delante de la supuesta casa de los tres cerditos.


Posado canino.


Desde la casa, un senderillo que en un par de minutos nos deja en la cima.


Cima del Montseny, 1706 m. Iván sigue dormido.


Vistas blancas desde la cima.


A la bajada, Iván se ha despertado y hemos aprovechado para que hiciese lo mismo que hizo Irene en 2011, es decir, pisar la nieve. Curiosamente también se estrenó en el Turó de l' Home.


 Cumplido el trámite que más ilusión nos hacía, aparte de que Irene pisara la primera nieve de esta temporada, hemos cambiado porteadores y me he cargado a Iván en la mochila para descender rápidamente hasta el coche.


Irene seguía pidiendo explicaciones de por qué los tres cerditos y el lobo no estaban en la casa de la cima. Se ha desilusionado un poco, pero al final ha terminado contenta.


 Os dejo un croquis marcado en rojo de la ruta seguida y en rosa el de la normal desde Passavets.


Hasta la próxima.


2 comentaris:

Luis Dorado ha dit...

Habrá que ir afilando los crampones y los pioletes jejejee!!!

Anònim ha dit...

Ola me gustaríaas información de como llegar ai, vivo en barcelona y a mi hija le hace ilusión ver la. Nieve . Gracias