3 de març de 2013

Cascada de la Font Roja

Campelles, un pueblecito remoto en las montañas cercanas a Ribes de Freser y su bulliciosa estación del Cremallera de la Vall de Núria, nos ofrece una magnífica posibilidad de pinchar hielo en la Cascada de la Font Roja. Se trata de una catarata de hielo relativamente asequible que se encuentra a unos 5 km del pueblo pasada la zona recreativa del plà de Prats y su refugio. 


Hemos quedado el sábado 2 de marzo con Luis que viene desde Reus y nos recogerá en casa de madrugada para ir hasta Campelles y tratar de escalar la citada cascada por turnos para que Carmina tenga la posibilidad de bautizarse en el hielo.


La logística familiar está estudiada al máximo y, por la cantidad de bultos que llevamos  parece que marchemos una semana entera.


Los peques se meten en el coche sobre las 7 a.m. y duermen un buen rato; más o menos lo que tardamos en alcanzar la zona de la cascada.


Una vez allí, Luis se percata de algo que entorpece totalmente nuestros planes. La cuerda no está en el coche... Supone que se ha quedado en el aparcamiento de Reus, pero no está seguro. Entre las posibilidades que barajamos está la de adquirir una nueva cuerda en Ribes de Freser. Llegamos incluso a bajar hasta el pueblo,  pero finalmente decidimos no comprarla y probar suerte por la tarde llegándonos a su casa en Reus y tratar de localizar la cuerda extraviada.
Con el plan inicial abortado, decidimos aprovechar la mañana de la mejor manera posible, es decir, haciendo una salida familiar a la nieve y estrenar el trineo nuevo.


Esto promete.


 Irene se tumba sobre la nieve a hacer como Caillou, un angelito moviendo los brazos.


Y mejor que el que hice yo en les Penyes Altes le ha quedado.


Admirando su obra.


Iván tampoco quiere perderse la nieve y se calza sus botitas para no pasar frío.


Una vez sobre el trineo, todos quieren tirar de Iván. primero Irene, que le pasea en zona llana.


Y luego Luis que hace funciones de tío.


Iván no acaba de tenerlo claro. Parece pensar: "Esto tiene que ser divertido porque no paran de reírse  pero yo no le veo la gracia".


Una de las múltiples paradas para colocarle los guantes a Irene. ¿Nadie va a inventar nunca nada que no se quiten los nenes de las manos?.


Tratamos de hacer un muñeco, pero la nieve está extremadamente seca y no compacta en absoluto, así que nos quedamos sin nino.


Iván se cansa pronto del trineo y prefiere brazos.


Irene, en cambio, no para de pedir una y otra vez que la remolquemos.


Para luego lanzarla por la pendiente.


 A lo que rápidamente nos apuntamos todos...


Irene a toda velocidad.


¡¡Pedazo de invento el trineo!!


Me empiezo a dormir...


Sólo faltamos un servidor.


Y Luis para lanzarnos por las laderas nevadas intentando no chocar contra los árboles que nos cortan el paso.


El frío se nota en las manos, pero una bolsa especial de calor reconforta al instante.


Finalmente, tras un buen rato de actividad, el cansancio hace su aparición y decidimos dar por terminada la sesión. Por delante nos quedan unas horas de coche hasta casa adonde llegaremos para comer.


Puesto que la intención inicial era la de escalar en hielo, intentamos esa tarde recuperar la cuerda de Luis. Nos bajamos a Reus, donde la búsqueda resulta infructuosa. Parece que, efectivamente, la cuerda salió de casa y algún amigo de los ajeno, la ha sustraído de la plaza de aparcamiento de Luis. Buscamos por toda la comunidad de vecinos, pero nadie sabe nada; así que desistimos y vamos a comprar una cuerda nueva. Tras visitar un par de grandes superficies comerciales (que como no pagan, tampoco se les hace publicidad) y de encontrarnos con Alba y Patxi que se sorprenden de encontrarnos allí (sobretodo a mí), ya tenemos cuerda y llegamos a casa para cenar.
Por la mañana del domingo 3 de marzo, en plan "El día de la marmota", repetimos el plan del día anterior, pero esta vez más temprano. Son las 6 a.m cuando nos sentamos en el coche y nos plantamos a pie de cascada a eso de las 8 de la mañana. Somos los primeros y podemos ver como el calor del día anterior ha fundido mucha de la nieve que adornaba la cumbre de las altas montañas. Pero hoy es día de hielo y nos da igual la nieve.


Decidimos variar el plan inicial y dejamos a Carmina con los peques en el coche para que se despierten tranquilamente a su hora y estén las primeras horas del día con mamá. Mientras, nos preparamos para la actividad. Es una suerte que hayamos podido subir con el 4x4 hasta pie de catarata.


Nos encaminamos por la pista nevada hasta donde las pisadas indican que es el inicio del camino. La mañana anterior una cordada estaba haciendo la vía. Hoy estamos y estaremos solos toda la jornada.


Los peques cumplen su horario y se despiertan mientras nosotros estamos poniéndonos en marcha.


Nos separan escasamente unos 50 metros de desnivel por una canal llena de nieve blanda que permite progresar lentamente hasta el hielo. Los primeros resaltes se pueden evitar y nos acercamos hasta el primer tramo importante de hielo.


La cuerda está hecha un lío desde el primer momento y perdemos más de media hora desliándola. Paciencia, que es nueva.


Montamos una reunión con un tornillo de hielo y aseguro a Luis, que hará el primer largo de primero.


Primero de los tornillos que pondremos en la vía, aparte del ya mencionado de la R0.


El primer resalte es de unos 60º de inclinación. El hielo en este tramo está genial para la actividad.


Un vistazo hacia abajo.


Rápidamente alcanza el primer rellano y decide montar allí la R1.


Aprovechamos los cintajos de un árbol y me asegura en la reunión.


Es mi turno y supero el primer largo sin demasiados contratiempos. Sólo un percance: al desatornillar uno de los tornillos de hielo, se me resbala de la mano enguantada y cae por la cascada hasta la R0. Nos hemos quedado sin uno de los cuatro tornillos que teníamos de inicio. Lo recuperaremos al bajar, pero nos condiciona un poco la escalada.


Me encuentro a Luis en el primer rellano frente a la cascada más vertical de la vía.


Desde abajo nos indican que el tiempo pasa a bocinazos.


Sin perder más tiempo, me pongo en marcha de primero poniendo un tornillo en el primer punto de la cascada que me lo permite el hielo.


El tramo supera al anterior en verticalidad alcanzando los 85º según las reseñas consultadas. Es la zona más tiesa de la vía, aunque no es obligada dicha graduación, ya que es evitable por las zonas laterales de la cascada, menos verticales.


Alcanzo la R2 un par de resaltes más arriba y monto la R2. Luis le da a este segundo largo sin entretenerse demasiado y llegamos a la reunión en un periquete.


El siguiente resalte es mucho más corto que el anterior y observamos que a estas horas de la mañana (sobre las 10 a.m.) chorrera agua por su parte central.


 Decido atacarlo por la zona de mejor hielo, situada a la derecha según se sube.


Dejo atrás una posible reunión en un árbol a mano izquierda y sigo por canal de nieve unos metros más arriba donde monto reunión en un árbol situado justo en el centro de dicha canal. Allí espero a Luis que no tarda en reunirse conmigo.


Las vistas desde aquí nos ofrecen una buena visión de Campelles.


El Puigmal, presente durante toda la actividad parece vigilar nuestros avances.


Buscamos un senderillo para descender, pero al final decidimos que mejor será rapelar la vía y descender rápidamente para que Carmina pueda hacer su actividad y aprovechar el frío que aún reina en la parte baja.


Montamos la instalación del primer rapel en la reunión que me he saltado justo después de la catarata de agua. Al descender, me meto de lleno en la catarata intentando buscar la línea más recta para bajar.


Una vez abajo, el segundo rapel lo montamos en la R2 y decidimos tirar la cuerda hasta abajo y descender los 30 metros de golpe. Nos quedamos a escasos 3 metros del inicio de la vía y destrepamos lo que queda, ya sin apenas inclinación.


Dejo a Luis organizando el material tras recuperar el tornillo caído y bajo para avisar a Carmina. Tardamos un poco en preparar a los peques y ella se prepara rápidamente para ir en busca de Luis. Se despide de los pequeños y se marcha hacia la cascada.


 Cargo a Iván a la espalda y cojo a Irene de la mano. No quiere subir al trineo por la pista, quiere ir a ver a mami mientras ésta escala el hielo. Nos acercamos unos metros por la canal justo hasta donde el hielo nos impide el paso prudente.


 Aunque no creáis que no lo ha intentado...


Preparados, listos...


YA


 Luis le da de primero a la vía. ha decidido hacer un solo largo de lo que antes hemos hecho dos. Será más rápido y podrán ganar un tiempo precioso a la vez que disfrutan de la actividad.


Luis dándole al resalte de 85º, justo hace un instante que lo ha superado. Bravo.


Irene empieza a impacientarse mientras sigue las evoluciones de Luis. Ella quiere irse tras Carmina y subir por el hielo.


Le toca el turno a mamá, que le pide que se quede abajo mientras ella sube a buscar a Luis. "Si no le voy a buscar, no podrá bajar porque yo tengo la cuerda".


Vale, yo me quedo estudiando el hielo y os aviso si la cosa empieza a deshelarse rápidamente.


¡¡Està fred!!


Carmina supera el primer resalte, el de 60º, aun con los nervios de estar estrenando una actividad inédita para ella.


Superada la máxima dificultad, sólo queda disfrutar.


Y, sobretodo, posar.


Superando el último de los resaltes antes de alcanzar a Luis.


 A punto de alcanzar la que para nosotros fue la R2. Desde allí montarán rapel y dejarán para otra ocasión la cascada del agua que a esas horas debe de ser un auténtico río.


Por nuestra parte, la situación se empieza a poner tensa. El rato que llevamos esperando se ha solapado con la hora de la siesta de los peques. Iván duerme plácidamente a mis espaldas, pero Irene reclama a Carmina para dormir. El berrinche es mayúsculo. Lo que antes eran ánimos y aplausos a mamá son ahora llantos por la espera.


 La pobre no puede esperar más y se tumba a dormir en la nieve muy enfadada. Sólo puede descansar 10 minutos porque su cama improvisada (AL SOL) es también la pista por donde circulan los coches y pronto un 4x4 se acerca. Al final acaba su siesta sentada en el trineo y contenta de ver regresar a mamá.


Ya terminadas las escaladas y las siestas particulares, una foto de familia para terminar la jornada.


 Un croquis de la vía donde se observan los distintos resaltes de la cascada y algunas de las reuniones intermedias que se suceden en la vía. Hay varias posibilidades ya que muchos árboles presentan cintajos que han ido abandonando otros escaladores.


Para terminar hay que lamentar la pérdida de uno de los crampones que Pablo le regaló a Mortadelo en el año 2006. Haremos una petición para ver si todavía los fabrican de ese tamaño.
Sólo nos queda despedirnos con el mayor de los agradecimientos para Luis, quien ha hecho posible  con su buen hacer, su experiencia y su paciencia; la actividad de este fin de semana. Te debemos un pastel de chocolate, amigo. Un abrazo.

6 comentaris:

LUIS DORADO ha dit...

Otra vez dándole duro al hielo,a pesar de todo lo que pasó en el fin de semana,nada ni nadie nos puede parar.Vamooooooooos!!!!!!

Rafa Peiró ha dit...

Parece que a la Irene le encanta la nieve.

JoniMao ha dit...

Putada lo de la cuerda.
Veo que lo pasasteis muy bien, pequeños incluidos. Esas cascadas tienen una pinta bestial para iniciarse.

Anònim ha dit...

Me encanta como planteais las salidas en familia...los txikis, pues ke decir, menuda cantera de mendizales! Un abrazo fuerte. Bea

Ilargibetea ha dit...

Para la siguiente tendrás que comprar unos cramponcitos por lo menos para Irene, que se la ve con ganas..

Iceman ha dit...

Eso es, como tiene k ser, metiendoles en el ajo desde peques, aunque luego salgan ajedrecistas