28 de març de 2013

CUEVA CERDAÑA

Las vacaciones de Semana Santa suelen depararnos alguna sorpresa y esta vez no han defraudado. Hemos podido conocer un poco más de las entrañas de nuestra Tierra. La primera de las dos cuevas que visitamos durante estos días es la Cueva Cerdaña que se sitúa en el término de Pina de Montalgrao (Castellón). Hay que llegar al pueblo por la CV209 y dirigirse por pista medio asfaltada hasta la ermita de la Virgen de Gracia y seguir en dirección a los aerogeneradores dejando el vehículo en la zona de los Corrales del Collado donde una indicación nos marca el sentido de la marcha por el PR-V 62.


Un mapa de cómo llegar hasta ese punto y el croquis de la ruta que vamos a realizar hoy desde dicho punto hasta la Cueva Cerdaña.


Antes de coger la pista, vale la pena parar un momento y comprar pan recién horneado en Pina de Montalgrao y asegurarnos de coger la pista correcta preguntando a alguno de los lugareños.


El recorrido por la pista nos ofrece magníficas vistas del Pico de Pina donde está la ermita de Santa Bárbara junto con un montón de antenas y cachivaches propios del progreso...


Nos acercamos mucho a los molinos de viento, ¡qué diferencia con los de la Mancha!.


Una vez dejamos los coches en la zona de los Corrales del Collado, descenderemos unos metros aún por pista hasta localizar el Pozo de Cerdaña.


Una señal nos indica dónde está el pozo.




De él se puede sacar agua tirando de la cadena que sostiene un cubo de agua y refrescarse un poco los días de mucho calor.


Mis amores en el pozo.



Una vez cargadas las botellas de agua, nos dirigimos por sendero hacia la Cueva Cerdaña. Le tenemos que dar la vuelta al monte para encararnos hacia la vertiente sur donde se encuentra la cueva.


Muy cerquita de este claro se encuentra el pozo. La mochila pesa lo suyo, ya que llevo una buena cantidad de material para poder afrontar la entrada a la cueva con garantías. Somos muchos y vale la pena ir preparados.



Iván todavía despierto en los primeros compases de la excursión, muy apta para niños pequeños que estén habituados a la montaña.


El cómodo sendero rodea la montaña y nos ofrece una visión muy panorámica de la zona.


Vistas hacia el Santa Bárbara, tercera cota de la Comunidad Valenciana tras el Calderón y la Penyagolosa.


En breve alcanzaremos el collado que nos ofrecerá las más bellas formaciones de toda la ruta.


No contentos con que cargue el material y la cuerda, me hacen cargar también el pan...



Las Cárcamas, un grupo de picachos kársticos muy estéticos.


¿No sentís el canto de sirenas que te atrae hacia su cumbre?



Yo sí, pero lo dejaré para la vuelta que ahora el objetivo es otro.


Iván me descarga un poco de peso pillando un poco de pan. Gracias chiquitín!!


Dejamos atrás las Cárcamas y descendemos por la otra vertiente de la montaña. Una - dos - TRES!!.




Desconocemos exactamente la ubicación de la cueva, pero pronto vemos a lo lejos una zona que puede ser la correcta.



La cueva que se ve bajo el sendero sirve de referencia, ya que la Cueva Cerdaña queda unos metros por encima. Está marcada con un cartel.


Tiene dos entradas: la primera de ellas es un amplio ventanal que permite un acceso a la cueva mediante un rápel de unos 4-5 metros que no es necesario acometer ya que existe otra acceso más cómodo.



A unos siete metros de la ventana existe la entrada por la puerta, ja ja ja.



Un vistazo desde la puerta de entrada nos invita a iniciar el descenso. Para ello, pese a no ser estrictamente necesario, preparo un pasamanos con una cuerda, unas cintas y unos mosquetones. La misión es hacer más cómoda la bajada y permitir que podamos ir todos sin asumir riesgos innecesarios.



Cada uno se encarga de su propia seguridad, pero para estar más tranquilos preparamos unos arneses de fortuna ideales para nenes y nos disponemos a avanzar en ensamble.


Preparados para entrar en la cueva, el tiempo amenaza lluvia, pero de momento nos respeta.



Hay que salvar un par de puntos antes de llegar a la sala principal de la cueva. Son un par de puntos de un metro de desnivel que resbalan un poco dado lo pulida que está la roca.


Superado el primer paso, las formaciones empiezan a aparecer. Bellas coladas.



Sólo nos queda superar el segundo de los pasos, que con el pasamanos, es menos.


La última rampa antes de tocar el suelo de la cueva.



En el centro de la estancia a poca distancia de la entrada, una magnífica formación desde el suelo hasta el techo parece aguantar toda la bóveda. Calculamos a ojo unos 10 metros, quizás más.



Las paredes muestran magníficas zonas.


Foto familiar en uno de los grupos más bonitos de la cueva.


Detalle de la columna.


Con los abuelos.


La primera sala da paso a una rampa que se adentra en la tierra y que exploraré un poco un rato más tarde.



Atados.



El gran ventanal ofrece una fantástica oportunidad de visitar la cueva sin necesidad de luz artificial, al menos hasta donde nosotros llegaremos.



Contraluz de la ventana.



Una vez a salvo los pequeños, vuelvo a entrar para sacar alguna foto más de la cueva y adentrarme un poco en la segunda sala, que ofrece algunos rincones de interés.


Detalle del techo.


Otra columna en zonas más alejadas de la superficie.



Es hora de dejarlo por hoy, así que me vuelvo a la seguridad de la superficie.



Contraluz de la cueva con las dos bocas de frente.


Desde la entrada la columna se despide hasta la próxima, que no tardará en llegar.



A la entrada me esperan para degustar un buen desayuno.



Dejamos la cueva y regresaremos por nuestros pasos. Se hace tarde y hay que regresar al pueblo.



Grandes gendarmes custodian la cueva. A lo lejos se intuye el sendero que volvemos a recorrer.


Un vistazo al valle nos pone sobre alerta de lo avalanchosa que ha podido ser esta zona en un invierno generoso en precipitaciones.



Seguimos de nuevo el PR en dirección a las Cárcamas.



Que vuelven a hacer sonar su canto de sirena y no puedo remediar dejar la mochila en un rinconcillo y trepar hasta su sima gemela.



Cumbre principal a 1146 m.


Y segunda cima, con el camino a recorrer a mis espaldas.



Me reúno con el resto del grupo tras una corta carrera por zona kárstica. ¡Cuidado con las simas!



Una cabra solitaria nos observa desde su roca.



Un último esfuerzo y estaremos en el coche.


Pero el monte nos depara una última sorpresa en forma de lluvia intermitente: borrascas de marzo comentan los lugareños.


En total un recorrido corto sin apenas desnivel por sendero cómodo y grandes recompensas. Muy recomendable.


Y de regreso a Fuente la Reina que nos esperan para comer.





4 comentaris:

CARMINA ha dit...

Una salida familiar preciosa, por la compañía, el paisaje, las maravillosas vistas montañeras donde se veía hasta el mar, la ruta de 1 h sin apenas desnivel, apta para peques, la cueva con sus encantos a la entrada, con buena iluminación y merendola al salir.....no se puede pedir más!!!

Luis Dorado ha dit...

Que bien os lo montais,vaya chulada!!

Eskar ha dit...

Bonita vuelta familiar y preciosa la cueva
saludos familia

Desiderio el Dromedario ha dit...

Muy guapa!!! y no es necesario iluminacion artificial.