10 de març de 2013

Salt de la Resclosa

 En ocasiones, una ruta preparada en el último momento con el ímpetu de un día que amanecemos con ganas de salir a explorar las zonas cercanas a casa se convierte en una buena aventura que nos sorprende descubriéndonos bonitos rincones desconocidos para nosotros. Es el caso de la ruta que decidimos caminar por la zona de Gualba, lugar conocido por su riera, una serie de saltos de agua que proviene del pantano de Santa Fe al pie del Turó de l'Home y que esconde bellos parajes como el Gorg Negre y el Salt de Gualba. En ocasiones contadas, como tras las lluvias caídas la última semana, zonas menos espectaculares se convierten en verderos espectáculos de la naturaleza, como es el caso de la catarata que nos ocupa, la de la Resclosa que nos sorprendió por su caudal y, a su vez nos vetó el paso a zonas más altas.
Dejamos el coche en la zona cercana a la masía de Can Prat con sus imponentes agujas dominando el horizonte.


Una familia de burritos nos saluda desde su parcela.


El mapa es un poco lioso, pero llevamos estudiada una reseña de cómo llegar a hasta el río.


El fuerte viento nos refresca las orejas y es bueno taparlas.


Pasamos cerca de Can Prat bordeando por la parte baja. Unos perros amenazadores nos ladran desde la puerta.


Hay que seguir por la pista hasta un cruce y seguir por la pista que sube por la derecha, fácilmente localizable por la cadena que la cierra.


Poco a poco vamos sumando metros dejando atrás nuestro punto de inicio en la falda del Turó de Moixell.


La pista es ancha y comodísima para los peques.


Aunque a veces no quieran caminar.


¿A que no me reconocéis?


El Suro Gros, un monumental alcornoque situado en la parte de montaña de la pista desafiando todas las leyes de la lógica.


Se alza majestuoso sobre una losa de piedra que no parece que le tenga que dar ningún tipo de nutriente para estar tan enorme.


El árbol es muy grande y parece querer abrazarnos mientras pasamos por debajo.


Las vistas sobre la riera de Gualba nos permiten disfrutar de algunas cascadas que llevan abundante agua.


La pista está llegando a su final mientras disfrutamos del agradable paseo.


Nos despedimos de la pista antes de encarar la última curva de la ruta.


A mano derecha se encajona el sendero y nos acerca a las moles del Castell de Can Prat.


Un incómodo paso por unas acequias nos deja justo al lado del río.


El ensordecedor ruido de la catarata no permite demasiadas conversaciones.


Tenemos el río justo al lado.


Encontramos el paso hacia el otro lado, pero la fuerza del agua y su caudal hacen prudente no cruzar con los pequeños.


Yo sí me "escapo" un rato y cruzo para admirar la catarata de la Resclosa desde el frente.


Foto de rigor.


Catarata de la Resclosa.


Desde el sendero que sube a la vera de la catarata se observa un rellano seco justo a pocos metros donde se ha quedado Carmina con los peques.


 Camino unos metros a tocar del río mientras la roca seca me lo permite. 


Pronto el agua me cerrará el paso y me vuelvo por donde he venido.


El caudal crecido de la riera es impresionante.


Regreso a buscar a mi familia.


Y caminamos unos metros en dirección a la catarata por la orilla opuesta a la que acabo de transitar.


Y localizamos el rellano seco que he visto desde la otra ribera.


Foto familiar en la catarata de la Resclosa.


¿Te ayudo?


Dejamos atrás el monte coronado con una cruz que da acceso al Gorg Negre. Lo dejamos para otra ocasión cuando el caudal el río nos permita acceder de un modo más seguro.


Regresamos por la pista que hemos pisado a la ida, aunque ya al final hacemos alguna paradita para reposar las piernas y descansar los pies.


Nada mejor para conectar las pilas que recordar a los burritos de Can Prat.


Que se dejan fotografiar amablemente antes de despedirnos.


Hay que acercarse al máximo varias veces antes de poder dar por terminada la sesión.


Los burritos dan por finiquitada la visita y se ponen a seguir a su líder en fila india.


Llegamos al coche lo suficientemente cansados como para dar de mamar al muñeco.


Pero lo suficientemente despiertos para estudiar el mapa en busca de nuevas aventuras que disfrutar en familia.


 Para cerrar, un croquis a mano alzada de la ruta que hemos seguido desde Can Prat hasta la Resclosa.



4 comentaris:

Anònim ha dit...

Una preciosa excursión.

Nosotros tenemos un bebé de 3 meses y queremos comprar una mochila para las excursiones. Al ver que vosotros las usais,quería preguntaros cual es la que teneis.

Saludos

MARC ha dit...

Hola
Gracias por tu aportación.
Nosotros lllevamos a los niños en mochila desde que nacieron. Al principio, hasta los 6 meses, la mochila era una MARSUPI PLUS que nos permitía cargar cómodamente usando velcro en los anclajes (hasta 15 kg). Ahora, a partir de los 6 meses, ambos van en su BOBA CARRIER que tiene un diseño muy ergonómico para ellos y muy cómodo para el porteador. De esa misma línea, la MANDUCA es la más conocida, aunque nosotros nos decidimos por la que tenenos tras comparar ambas en un taller especializado de portabebés.
Espero haberos ayudado.
Un saludo

rosa ha dit...

tens una familia molt maca Marc!!!!!!!!!!!!!!

MARC ha dit...

Moltes gràcies!!!