4 de maig de 2013

GORRO FRIGI - VIA JOAN MARC 115 m IIIº

La zona de Gorros nos espera en Montserrat. Hemos dejado el coche en el aparcamiento del monasterio y seguido la pista que sube hacia la parte superior del funicular de Sant Joan. Desde allí, seguiremos el camino de Sant Jeroni hasta la base del Gorro Frigi a quien preceden la Gorra Marinera y las dos Magdalenes.



La panorámica es amplia al otro lado del barranco con l'Elefant, la Mòmia, la Prenyada i la Panxa del Bisbe entre otras.


Enfilamos por una incómoda y empinada canal que tiene una cadena para atravesar una zona rocosa y que nos sube rápidamente a pie de vía.


Una vez en el collado hay que descender unos metros por la otra vertiente sin alejarnos mucho de la pared. Tenemos que localizar una chapa amarilla que unos metros más arriba tiene tres chapas: verde, amarilla y roja donde montaremos reunión para comenzar.



Antes de comenzar a escalar, nos vamos preparando un poco.



Y nos damos las últimas instrucciones.


El primer largo tiene el honor de atacarlo Luis, quien carga con dos cuerdas, una para cada segundo.


Le aseguro desde abajo mientras Desi se encarga del reportaje (que luego pasará por su editor ¿eh, Luis?).


Una vez montada la R1, Desi se lanza a la pared.


La vía es sencilla, pero no para que me dejéis la cuerda tan floja...


Y así me los encuentro en la R1, de cháchara.


Decido atacar yo el segundo largo de primero mientras Luis se encarga de asegurar. 



Hasta luego, compañero.


Voy subiendo metros en una escalada sencilla y disfrutona, la que ofrece el IIIº grado de la Joan Marc al Gorro Frigi. Es una ruta ideal para iniciarse en la escalada montserratina y que para muchos es su "bautizo de escalada" (qué lejos queda la Nodo de Atxarte y, sobretodo, el Picu o Naranjo de Bulnes).


Monto reunión en la teórica R3, me he saltado la R2 (no la he visto) y he subido un largo de 45 metros. Se me acaban los espress antes de llegar.


Una vez asegurados sube, primero Desi que trepa roca por primera vez.
Desde abajo.


Desde arriba.


Y me alcanza mientras Luis ha comenzado a subir por la pared.


Vistas impresionantes hacia el sur.


Luis llegando a la R3 disfrutando como una perraca.


Estoy animado y me lanzo otra vez a la pared de primero.


Luis en la importante labor de asegurarme.


Una de las Magdalenas observa mis evoluciones.



Debo buscar el mejor paso hacia la canal entre piedras que tengo sobre mi cabeza.


Dejo un cintajo en el árbol de la canal y encuentro la R4 a pocos metros por encima.



¿Es mi turno ya?



Una vez en terreno cómodo, me dispongo a asegurar a mis compañeros que no tardan en reunirse conmigo a escasos metros de la cima.


Recogiendo cuerdas, una pesada labor que a unos se les da mejor que a otros.


Foto de cima a 1153 metros.


Vistas hacia la zona central de la Serra de Montserrat con el Sant Jeroni como máxima altura y el Cavall Bernat desafiando la cara norte.


 Decidimos descender por la Vía Normal, equipada con cable y cadenas convirtiéndola en algo parecido a una vía ferrata.


Poco a poco vamos alejándonos de la cima.


En algún punto se echa de menos la cuerda.



Posando en el cableado del monte.



La penúltima cadena, en una canal bastante vertical que nos hace estar atentos.


Desi descendiendo las últimas dificultades.


Oye, esa grieta...¿Se puede explorar?


Un cable horizontal nos acerca al collado entre el Gorro Frigi y las Magdalenas. Esto se acaba.


Pues sí, se puede explorar desde el mismo collado.


Regresamos por la canal al camino de Sant Jeroni donde vemos a gente atacando el inicio de las vías de esta vertiente al Gorro Frigi.



Mientras otros coronan ya su cima.


Desandamos con paso ligero la pista hasta el monasterio y nos despedimos del Gorro que acabamos de escalar.


Un dibujo a mano alzada del recorrido hasta la base del Gorro Frigi desde el monasterio.


 Dibujo de la vía Joan Marc desde el collado y el descenso por la Normal.


Croquis de la vía Joan Marc.



Para terminar, nos pegamos un homenaje en Monistrol que nos han clavado a precio de Casa Cándido en Segovia sin llegar la comida ni a la altura del betún, para la próxima vez: otro sitio.