7 de juny de 2013

GORGS DEL TORRENT DE LA CABANA

 Si un paraíso hay cerca de casa, éste es el Torrent de la Cabana, con sus siete pozas o gorgs, como los llamamos por aquí, donde uno se puede sentir en otra dimensión. Qué belleza tan sublime, qué paz se respira y qué fría está el agua. En nuestras mentes está realizar una ruta atrevida para nosotros, ya que cubre algo más de 9 km (algo inédito desde que tenemos a los peques) en un recorrido circular que nos llevará a visitar la totalidad del citado torrente.


Hemos salido tarde de casa, ya que hemos cambiado de planes hasta tres veces en pocas horas. Finalmente la elección ha sido clara: evitar estar encerrados en casa ante la previsión de lluvia que nos dan para el fin de semana. Así que hemos salido a por una de las rutas más bellas que teníamos guardada en el archivo de "pendientes" y nos hemos dirigido por la C17 hasta Campdevànol, cerca de Ripoll. Una vez allí, cogemos la carretera de Gombrén y a poco más de dos km se llega al aparcamiento de la Font de Querol. La sorpresa ha sido que el aparcamiento no vigilado era de pago 
(¡¡¡¡ 10 EUROS !!!!!) 
Hemos organizado una logística familiar un poco más adecuada a los tiempos de crisis que se viven. 


Carmina y los peques se han quedado en el área recreativa mientras yo he bajado un poco hacia Campdevànol y he dejado el coche en un polígono industrial a medio construir.
  

Dejo atrás la carretera en las cercanías del Mas Niubó.


Donde pastan tranquilamente las vacas ajenas a mis prisas.


Enfilo, al otro lado de la carretera, el Camí Ral: una buena pista cerrada a los coches que me acercará a donde mi familia me espera.


Es viernes, pero el solitario sendero ya ha sido pisado por otros con quien me cruzo.


Descansando en uno de los bancos de madera que hay antes de llegar al área recreativa, y es que, una vez había cubierto los 600 metros desde el coche, descubro que me he dejado la cámara de fotos, así que he tenido que regresar otra vez (por si la ruta de por sí no fuese más larga de lo habitual).


 De nuevo sobre la pista, cruzo el río por primera vez y disfruto del verde intenso del bosque tras una primavera generosa en lluvias.


Llegando a la Font de Querol.


Un merendero con barbacoas y mesas de piedra donde han desayunado los míos.


Ya reunidos nos encaminamos al inicio del itinerario propiamente dicho.


Para ello, hay que atravesar un puente de metal y madera sobre el río.


Por debajo del cual los patos nadan a sus anchas.


Un cartel, el primero de muchos, informando del itinerario por el torrente.


 El inicio es una pista que rodea el camping situado junto al aparcamiento.


Según indica, tenemos casi una hora por delante antes de ver la primera de las pozas.


La comodidad del terreno permitiría ciclar la ruta con BTT tranquilamente.


Descubriendo las hojas más altas desde posición privilegiada.


En los carteles, que veremos se van deteriorando a medida que avancemos, nos informan de curiosidades de fauna, flora y paisaje.


Despegando las orejas de papá...


La pista discurre en todo momento a la vera del río.


A lo lejos nos encontraremos con la primera bifurcación, muy bien señalizada, que nos acercará un poco más a las masías que visitaremos.


Un gigantesco árbol será el punto clave para el desvío. Un error y volveremos al inicio, en el camping.


El terreno se convierte en tramos en pista asfaltada, por lo que tratamos de buscar senderillos paralelos a la misma para no fatigar las piernas más de lo debido.


La ruta es larga y sabemos que no toda la harán los peques a pie.
¡A COLL!


En las cercanías de Bac d' Estiula, una quesería de donde son las vacas que hemos visto minutos antes pastando en los prados.


Advertencia acerca del precio del aparcamiento.


Parece ser que si subes a comprar queso nadie te multará, otra cosa sería querer dejar ahí el coche para hacer la ruta de los gorgs.


 Pasamos cerca de la masía dejándola unos metros por encima de nosotros.


Hace sol, qué bien.


La velocidad que llevamos es la adecuada para poder contemplar las mariposas del lugar.


Que no dudan en posar, coquetas, a pesar de lo mucho que se acerca Irene.


El verde del bosque es brillante, nuevo, recién estrenado.


Un rato más de pista nos acerca al punto más importante del día. Abandonamos, por fin, la pista para acercarnos al río. En todo momento desde el inicio hasta el final vamos a seguir el color amarillo, que en ocasiones se solapa con marcas verdiblancas.


Una salvaje manera de prohibir la acampada.


Yo también llego a las hojas más altas, ¿eh?


De nuevo las marcas amarillas nos hacen descender.


El ruido del agua nos hace echar un vistazo. A lo lejos ya se vislumbra el Gorg de la Cabana (1).


Al que llegaremos desde la ribera izquierda del río.


Lo veremos desde arriba, porque el sendero que desciende es demasiado resbaladizo.


Cruzamos el río por su punto más débil un poco antes de que éste se precipite hacia el Gorg de la Cabana.


Contentos por la hazaña.


 Mientras tanto, nos damos cuenta de que hemos olvidado el agua en el coche. Da igual, hay un río con agua corriente, limpia, cristalina... y tenemos el botellín de Irene para rellenar (hasta una infinidad de veces lo hemos rellenado durante la ruta).


Una vez en la otra ribera, las marcas amarillas nos suben unos metros.


Podemos ver el segundo salto del Gorg de la Cabana, de un total de tres. Su visita íntegra tendrá que esperar a otra ocasión.


Nosotros seguimos por el multiseñalizado bosque de pinos.


Irene, contenta con su cantimpora llena de agua fresquita.


En poco más de 5 minutos nos plantamos en el desvío del Gorg de la Tosca (2). Se trata de una explanada ideal para acampar, si no estuviese expresamente prohibido.


El Gorg de la Tosca con una generosa catarata que nos recibe.


Nadie quiere perderse el espectáculo.


Irene, en un instante en el que no estaba tirando piedras al agua.


Detalle de la catarata de la tosca desde el otro lado del gorg.


Regresamos sobre nuestros pasos tras un buen rato en la Tosca. Seguiremos un sendero ascendente y pedregoso hacia el siguiente gorg.


Aprovechamos el sendero para recoger las piedras más atractivas y susceptibles de ser lanzadas al agua, es decir, las más grandes.


Mami se escapa para no cargarlas y papi se retrasa un poco. Al final, tales rocas se han quedado allí. Otras recogerán el testigo y serán lanzadas al abismo acuático en su lugar.


Otro cartel indicador, el que anuncia la presencia de sapos, ranas, batracios, renacuajos y demás anfibios. Hemos escuchado un par de ellos saltar al agua , pero no les hemos visto. El  asunto es que antes de llegar nosotros allí el croar era ensordecedor, y justo al marcharnos también. una pena porque los pequeños se han quedado con las ganas.


Detalle del fondo del río en zona de aguas calmadas. Ni rastro de los anfibios.


Seguiremos monte arriba en busca de otras zonas que visitar.


Pronto llegaremos al Gorg de l'Olla (3).


Al que llegaremos tras agacharnos un poco por el sendero que discurre escondido a la vera del río y que no es apto para gigantes. Aquí Irene nos miraba pensando por qué iríamos tan agachados.


El citado Grog de l' Olla nos recibe con la mejor de las estampas y no tardamos en encaramarnos a su parte alta a la que se llega, tras mojarse un poquito por su parte derecha según se mira de frente.


Sobre la catarata. 
Desde ese punto se puede visitar el Gorg de la Bauma, al que llegaremos más tarde por su camino señalizado.


Regresamos al Gorg de l'Olla y nos disponemos a comer algo. Agua no llevamos, pero comida...


Tras degustar las viandas, me pego el primer chapuzón del día. El lugar invita a sumergirse en sus gélidas aguas.


No sólo eso, hasta me ducho en la catarata.


Duro poquito dentro del agua porque todavía nos queda mucho recorrido.


Para salir del Gorg de l'Olla, hay tres alternativas: subir por detrás del Gorg de l'Olla, regresar por nuestros pasos y subir el sendero señalizado, o bien, ir a buscar dicho sendero por un empinado camino que parte del mismo Gorg de l'Olla en su zona de desagüe. Evidentemente, ni tenemos ganas de desandar lo andado, ni tampoco de exponernos a un chapuzón inesperado en el agua gélida; así que seguimos la tercera opción que obliga a Irene a escalar un poco.


Mira mami, yo escalo.


El Gorg de l'Olla desde la parte alta del sendero. Desde aquí, una vez en la pista de nuevo, caminamos unos metros hasta el desvío que nos llevará al siguiente gorg.


Irene se atreve a pisar un poco las rocas que atraviesan el río.


Llegamos al Gorg de la Bauma (4), regado por una caudalosa catarata.


El Gorg de la Bauma en su totalidad.


Descansando mientras papi se dedica a pasear por la otra vertiente.


Rellenando la cantimplora por enésima vez.


Ranas-bebés.



Iván se ha despertado de su siesta y está contento de vernos de excursión.


Irene lo celebra llenando de besos a su hermano.


No hay tiempo que perder, el sendero nos aleja un poco del río y vamos buscando ranas.


Vista panorámica de la zona con el río unos metros por debajo.


Mis tesoros.


En esta zona el sol castiga un poco.


 Me estoy poniendo moreno mientras como mi bocata.


Unos metros más arriba llegamos al más pequeño de los Gorgs, el del Forat (5).


Me adelanto para ver cómo está el sendero para llegar allí y me meto de lleno en el río por culpa de una resbaladiza piedra donde me apoyo. Desde ahora y hasta el final de la ruta mis calcetines y el calzado, mojado...


Detalle del fondo que he pisado.


El sendero que desciende al Gorg del Forat es empinado pero no tiene dificultad si pisas bien.


Y el enclave bien merece el remojón.


Carmina y los peques junto al Gorg del Forat.


Donde Irene no ha parado de mojarse las manos para limpiarle las suyas a Iván, que las había dejado llenas de pan mojado tras el bocata.


Seguimos hacia arriba. Nos quedan sólo dos Gorgs antes de finalizar el tramo acuático de la ruta.


Mi princesita, una montañera de la que papi está muy orgulloso.


Voy cruzando el río... en busca de las marcas amarillas.


 El penúltimo gorg se esconde un poco, y es que la señal se encuentra caída en el suelo.


Gorg Petit de Colomer (6).


Los peces nadan a sus anchas y yo me quedo con las ganas de bañarme, pero se impone seguir subiendo, ya que Irene da muestras de empezar a querer dormir un poco y queremos llegar al séptimo gorg antes de hacer el cambio de mochilas y de nenes
.

A pesar del cansancio, todavía tiene fuerzas para ayudar a mami en los pasos difíciles.


Desde el sexto hasta el último gorg el sendero se empina bastante y se camina muy cerca del abismo sobre el río, así que hay que vigilar un poco para no tener un susto. Cuanto más pegados a la pared, mejor.


Otro cartel, parcialmente roto. Una pena no poder leer en condiciones las explicaciones.


Otro de los numerosos campos de pino y hierba por los que transita la ruta.


A lo lejos, unos metros por debajo de nuestra posición ya podemos ver la última de las pozas que vamos a visitar en el Torrent de la Cabana: el Gorg del Colomer (7).


Un par de minutos y hemos llegado.


La catarata salta unos 10 metros más o menos desde lo alto hasta el gorg y convierte el enclave en un paraíso.


 Iván, libre de la mochila se ha dedicado a gatear un rato por los aledaños del Gorg del Colomer.


Directo al agua a coger piedras.


Las mismas que se dedica a lanzar Irene durante toda la jornada.


¿Esta es la que has tirado antes, no?.


Una vez recogida, a la boca...


Nuestros cachorros.


Antes me quedé con ganas, pero ahora aprovecho la última poza para darme el último chapuzón del día ante la atenta mirada de Irene que me dice que si me voy a duchar en la catarata.


Dicho y hecho.
Me recreo un poco más en este baño que en el anterior sabiendo que es el último del día y que pronto habrá que recoger bártulos y seguir nuestro camino. Una pena, ya que el lugar invita a la contemplación y al disfrute de los sentidos. Hacía tiempo que una ruta no nos llenaba tanto de energía positiva como ésta.


Antes de marchar, la foto familiar en el Gorg del Colomer.


Para seguir ruta, podemos seguir por la otra vertiente del río por un sendero empinado que rápidamente asciende hasta una pista.


Y desde el cual se obtienen buenas vistas sobre el Gorg del Colomer.


O bien seguir por la zona por la que hemos llegado al Gorg del Colomer y seguir el sendero de marcas amarillas.


Y cruzar el río hasta llegar al mismo punto por ambos senderos.


Nosotros hemos subido primero el sendero empinado, pero como no había marcas, hemos descendido de nuevo al gorg para retomar el sendero señalizado. Ambas opciones son buenas y llevan al mismo sendero ascendente que nos aleja definitivamente del río hasta otra ocasión.


Empezamos a obtener vistas hacia las cumbres nevadas de picos como el Torreneules, que con sus más de 2700 metros, sigue vistiendo parte de su traje invernal.


Llegamos al mirador de la Serra de Montgrony.


Y nos alejamos de él por un cómodo sendero que en una hora y media desde el Gorg de Colomer nos llevará al coche.


¿Alguien ha perdido un chupete?


Irene, con el cambio de nenes, ha caído en brazos de Morfeo durante un rato.


Pero se despierta, para echar un vistazo a la Serra Cavallera con el Taga y el Sant Amand sin nieve en sus faldas.


Iván lleva un ratillo despierto tras haber dormido su siesta particular a la vez que su hermana. A lo lejos dejamos la masía de Bussacs.


Parece que ya llegamos, pero nos esperan algunas sorpresas, como este descenso vertiginoso hacia el bosque al abandonar los prados de Bussacs.


Verde intenso en el bosque.


Otro cartel informativo, el último que vemos antes de regresar.


Posando en el bosque mientras estamos atentos a los cencerros que se escuchan, ya que Irene quiere despedirse de las vacas antes de marchar.


Iván, no te escapes.


Finalmente regresamos al merendero de la Font de Querol, con sus barbacoas preparadas para recibir a los visitantes.


El perfil de la ruta señalizada con su kilometraje original, al que tenemos que sumarle el trayecto hasta Can Niubó, donde tenemos el coche (en mi caso dos veces por el descuido de la cámara por la mañana). En total nos salen aproximadamente unos 11 kilómetros con un desnivel de poco más de 200 metros (el acumulado será algo más y la distancia también aunque no mucho, ya que el continuo subir y bajar por los gorgs no sale reflejado en la gráfica).
El panel informativo marca 3 horas sin paradas para un adulto; nosotros hemos tardado unas 8 horas teniendo en cuenta que hemos alargado un par de kilómetros la ruta, que hemos caminado a ritmo de una montañera que no tiene todavía los tres años, que hemos hecho tres paradas para comer en condiciones y que yo me he dado un par de baños con tranquilidad.
En definitiva, una ruta preciosa, que no me importaría repetir, aunque sólo sea para darme ese baño en el Petit de Colomer que he dejado pendiente.



26 comentaris:

Francisco ha dit...

Vaya palo con cobrar por aparcar. Cuando estuvimos nosotros, y era julio, no lo hacían. Al final cobrarán entrada por visitar cada gorg. Muy buena excursión, familia.

MARC ha dit...

Pues sí, Francisco. La verdad es que lo vimos un abuso, así que los dejé allí y me paseé un poco por las cercanías y rápidamente localicé el punto de aparcamiento más cercano. Luego, ya en casa, rebuscando un poco en los blogs encontré una gente que habían iniciado la ruta justo donde yo había dejado el coche, así que me parece que cuando corra la voz el parking puede quedar un poco en desuso.

AGRIPA ha dit...

Un sitio realmente precioso, que tengo muchas ganas de visitar. Vaya pasada lo del aparcamiento, realmente han perdido ya la verguenza. No se si asi van a vender mucho queso ...
Vuestros peques estan guapisimos

JRAMON ha dit...

Un reportaje muy completo y una ruta preciosa, igual que los peques!
Lo del aparcamiento, sin comentarios, como se pasan!!
Muchas gracias por compartirla

ESKAR ha dit...

Veo que habeis disfrutado todos , los peques mucho pero tu con el baño tambien jeje
saludos familia

MARC ha dit...

Un recorrido estupendo y una manera muy didactica de enseñar a los peques. Un acierto......

....pero hay que preparar mejor la "logística" no se puede olvidar uno, la cámara de fotos, el agua y no preveer que el apracamiento cuesta una "pasta". Un desaciert...JAJAJA

Un saludo pareja
Josean

Jonimao ha dit...

Muy buena ruta para iniciar a los peques. Lo suficientemente exigente como para que disfruten subiendo y bajando, y muy bonita, para que les quede buen sabor de boca.
Saludos

ASTUR ha dit...

Precioso el lugar para una ruta con los peques, en la que se nota que disfrutásteis un montón. Pero olvidarse la cámara de fotos en un sitio así, no tiene perdón.
Espero que disculpes que sea un poco pesado, pero... ¡que lástima de fotos enanas!

Luis Dorado ha dit...

Menudo sitio,una pasada.Es un consuelo ver que no sólo yo me dejo cosas olvidadas jajajaja,será del riego?

MARC ha dit...

Entre la cámara, el agua... ja ja ja. No sé si es el riego, pero la logística familiar para salir de casa hace que te pasen estas cosas.

ZIEFT ha dit...

Muuuuy txulo!!! Por donde cae??? Y en verano se secan o mantienen el agua???

RAFA Y CARMEN ha dit...

Muy bonito ese recorrido y bastante cerca de vuestra casa ,nos ha gustado mucho ,los pequeños estan preciosos.

CARMINA ha dit...

Una ruta preciosa, inesperada, cerca de casa..... Cuando la repetimos?

ERIK JOHANSON ha dit...

Me ha encantado esta ruta. La apunto para hacerla muy pronto con los niños. Muchas gracias.

Desiderio el Dromedario ha dit...

Una chulada,mañana vamos nusaltres a los gorgs de la Febro ,que casualidad,un finde de no ports,pero, de gorgs.Aqui cerca del pueblo de Farena tambien hay un gorg que se llama L'olla ,mas bien conocido como toll de L'olla,donde la peña se da unos saltitos.

AINARA JORGE ha dit...

Hace poco lo hice y nos encantó!!
Irene es una campeona!!

CARMINA ha dit...

Sí, seguro que volvemos en verano. Gracias!!

MARC ha dit...

Gracias a todos por vuestras respuestas.

lo de la cámara tuvo fácil solución, desandar el camino y recogerla del maletero del cohe.
Lo del tamaño de las fotos, se soluciona clickando sobre ellas para verlas en mayor tamaño, bastante he podido hacer pasando el texto del blog al foro; que uno no tiene tiempo para nada con los dos peques y se quita horas de sueño para colgar los reportajes..

Kepa Castro ha dit...

Es brutal!!!! ya me gusta ya. Habrá que hacer una KDD nudista jejejeje, como en los estrets de Arnes jejejeje

MARC ha dit...

Me he bañado en 2 de los gorgs (el remojón de pinreles en el Gorg del Forat no lo cuento como baño), así que me quedan 5 gorgs para remojarme sin repetir. Por cierto, Kepa, sabía que tú sin duda ibas a apreciar las posibilidades del lugar

Isa ha dit...

Hola Marc que guapos son tus tesoros muy bonita ruta.
Un saludo de Isa

PORMA ha dit...

Un día nos juntamos los ocho, y verás la que liamos

MARC ha dit...

Un día nos juntamos los ocho, y verás la que liamos

Marc Bota ha dit...

Esta zona es una pasada, en verano suele llenarse a tope pero como el agua estará muy fría, todavía no hay muchos bañistas
Hace un par de años estuve recorriendo esos bosques por todas partes, pues el club de orientación donde estoy organizó los campeonatos de Catalunya en esos parajes y subimos muchas veces a ver el terreno, probar y montar la carrera.

MARC ha dit...

No saben lo que se pierden, es un disfrute total, sobretodo cuando sales del agua... ja ja ja

pmmp ha dit...

Que pasada de itinerario. Una gozada poder disfrutarlo así en familia. Enhorabuena!!

Vaya robo lo del parking. Pensaba que aberraciones así solo las teníamos aquí en Mallorca que nos quieren cobrar hasta por respirar el aire de la montaña pero veo que por Catalunya también se las gastan...

Salut!!